¿La democracia ha muerto o solo está dormida? Esa puede ser la pregunta que se haga el público que desde hoy visite la Galería 6 del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). La respuesta solo depende de ellos. «Yo solo quiero especular», dice al respecto la artista Lola Lasurt, responsable de la exposición «Cardiograma», que exhibe una escultura yacente como metáfora de la democracia.

Hasta el próximo 19 de septiembre, la sala dedicada a proyectos específicos del IVAM, plantea en «Cardiograma» una serie de reflexiones sobre los pasados más recientes a través de esa escultura -Democracia- y mediante dos series de imágenes proyectadas sobre planchas de zinc en la planta baja de la sala o pintadas por Lasurt una vez el visitante sube las escaleras de la peculiar galería.

La artista, que se definió ayer durante la presentación de la muestra como «una historiadora amateur», explicó que la exposición tiene dos comienzos: por una parte, una visita al Museo del Gremi Artesà de Faller y el encuentro con ese «posible ninot indultat», llamado «Democracia», realizado por el ya fallecido artista fallero José Azpeitia. El monumento muestra a una mujer joven, desnuda, tumbada boca arriba con los ojos cerrados y de talla natural. La pátina de pintura oscura que recubre la pieza de fibra de vidrio imita el bronce de las esculturas funerarias. Para la exposición la artista ha colaborado con la escuela del Grau Superior de Formació Professional d’Artista Faller i Construcció d’Escenografies. Así, los estudiantes han construido el cojín de vareta, a modo de soporte que acoge a la figura.

Lasurt y Enguita, ayer, frente al friso de pinturas al óleo, en la parte superior de la sala. | M. ÁNGEL MONTESINOS

Mientras, en el friso que rodea a la figura, se muestran una serie de imágenes de archivos del Institut Valencià de Cultura, que se proyectan sobre planchas de zinc. Se pueden ver disparos pirotécnicos o mascletades realizadas entre los años 50 y 70.

Una vez el visitante avanza y asciende por la exposición, ya en la planta superior, encontrará otro friso, esta vez de tela, de 42 metros de largo, con imágenes pintadas al óleo por la artista. En él, ha representado fotograma a fotograma, un espectáculo pirotécnico que presenció en la Fira de Juliol de 2017 y que recuperaba la tradición antigua como el disparo del Castell de Pals o la bengalas romanas. Este friso se refiere también a las teorías vinculadas a la música atonal que en este caso atienden al timbre del color. En ese sentido, la artista explicó que no ha incorporado sonido a la muestra ya que es el propio color de los óleos el que da el ritmo.

El proyecto de Lasurt propone establecer una analogía entre los disparos en secuencia y los fundamentos de la pintura abstracta basados en las partituras dodecafónicas.

Una de las partes de la exposición en el IVAM. M. A. Montesinos

Por su parte, la directora del IVAM, Nuria Enguita, también comisaria del proyecto y que acompañó a la artista en la presentación, explicó que el nombre de la muestra -«Cardiograma»- responde a la idea de diagnóstico del estado del sistema personificado en esa escultura «atemporal» de la democracia. Aseguró, además, que las Fallas se pueden entender también como un «ejercicio diagnóstico colectivo» que anualmente responde a la actualidad sociopolítica más inmediata.

Enguita también aseguró que la exposición es una «investigación en el mundo fallero, una metáfora del cuerpo y una reflexión sobre la sociedad actual». «Lola encuentra historias donde nadie busca y a partir de las tradiciones, habla del significado de la fiesta. En ella, forma y contenido van de la mano», señaló Enguita.

Lasurt (Barcelona, 1983) es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y ha completado su formación en Londres. Trabaja aspectos del destiempo esquivando la doctrina histórica como una empresa y autocrítica, a través de la instalación pictórica y el vídeo, mediante procesos colaborativos.