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M-Clan

«Hoy las compañías no apuestan, se suben al tren cuando el tren ya va en marcha»

«Tener alguna canción tan popular como ‘Carolina’ o ‘Llamando a la tierra’ es a lo que todo el mundo aspira. Y nosotros tenemos unas cuantas»

El cantante Carlos Tarque y el guitarrista Ricardo Ruipérez son M-Clan y actúan este viernes en San Miguel de los Reyes. | L-EMV

Este viernes M-Clan abre el ciclo de conciertos «A la llum de la lluna» que la dirección general de Cultura organiza en el Monasterio de San Miguel de los Reyes. El cantante Carlos Tarque y el guitarrista Ricardo Ruipérez llegan con las entradas agotadas y dos décadas de repertorio con una calidad que aguanta cualquier palo.

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Aunque sea en acústico, los temas son cañeros -avisa Ruipérez-. La gente se sorprende porque no es un formato ‘morti’. Son canciones tocadas con caña y la sorpresa es para bien. Hay incluso gente a la que les gustamos más así».

¿Temen que la gente se acostumbre a estas cosas pequeñitas que hay que degustar sentado?

No porque es una etapa transitoria. El público que viene a los conciertos es digno de aplaudir, porque hace el esfuerzo de estar sentado con mascarilla y sabemos que cuando todo se vuelva a abrir nuestro público volverá con muchas ganas. A esto le queda un año.

El último disco de M-Clan, «Delta», no es acústico pero sí tenía esta visión más terrosa y pausada del rock.

Sí, no es un cambio demasiado brutal. Tocamos el repertorio clásico en el que hay muchas canciones de corte más íntimo, mucho medio tempo. Pero tocamos todos los palos que se adaptan muy bien a lo acústico.

Los M-Clan de la última época, la más anclada al soul o al «americana», son los que ya solo están Carlos y usted como miembros oficiales. ¿Es una evolución natural o hubo un golpe de estado?

Es natural, siempre hemos hecho lo que hemos sentido en cada momento. Delta se hizo así porque queríamos grabar en Nashville con músicos de country. El futuro ya veremos por qué vertientes nos lleva. La combinación que se da entre Carlos y yo desde Memorias de un espantapájaros es esa. Nos vamos adaptando a la forma de sentir la música cada uno y nos sale así.

«Delta» es de 2016. ¿No han aprovechado la pandemia para componer música nueva?

No, porque estuvimos muy inmersos en la gira, y desconectamos un poco de la faceta compositiva. Cuando terminemos los directos ya veremos cuáles son los planes del futuro. La pandemia nos ha enseñado en ir pensando poco a poco.

Los dos primeros discos de M-Clan se grabaron en Memphis y Toronto. Hace años que no están los tiempos para darle a un grupo que empieza esa oportunidad.

En M-Clan se confió mucho desde el principio, y siempre hemos sido una banda honesta y rentable para la compañía y siempre intentamos hacer proyectos atractivos. Un sonido nuevo, un giro, algo. Hoy las compañías no apuestan, se suben al tren cuando el tren ya va en marcha.

Ya he visto un par de reportajes diciendo que las bandas, a la vieja usanza, ya no se estilan.

El aspecto sociológico influye bastante en eso. En los 80 los amigos se juntaban para hacer música porque pertenecer a un grupo era lo más. Hoy se fomenta lo individual y uno puede grabar un disco en su habitación sin tener mucha idea. Eso ha globalizado aún más la música y el músico está más interesado en ver cuánta gente le sigue en las redes que en juntarse con cuatro amigos para tocar. Pero tocar con una banda es lo mejor, sobre todo si tienes presupuesto y puedes pagarlo.

De todas formas, por mucho que el rock ha muerto o se está muriendo, no paran de salir bandas de chavales y chavalas tocando guitarras, baterías y bajos.

Yo es que creo que todo eso es cíclico y que dentro de cinco o ocho años, cuando haya dos bandas poderosas que acaparen las listas con alguna canción, volverán a estar de moda.

¿Cómo se llevan con los tiempos en los que los poderosos eran ustedes?

Los tiempos de la vorágine, de hacer 80 o 100 conciertos al año e ir ciento y la madre en las giras. Se recuerda con cariño porque han pasado 20 años. Ahora nos tomamos las cosas con más tranquilidad, intentando que los trabajos que hacemos estén reposados y no nos hagan víctimas de la industria. Está bien ver tu propia evolución y ser honestos con lo que estamos viviendo.

¿«Carolina» o «Llamando a la tierra» son una rutina?

No, cada vez las tocamos con más ganas porque pasa el tiempo y a la gente le siguen gustando, y eso es un logro. Tener alguna canción como esas es a lo que todo el mundo aspira. Nosotros, gracias a Dios, tenemos unas cuantas.

¿Esa fórmula de la canción perfecta que igual la toca M-Clan que una orquesta en la verbena se puede expresar en un papel?

No, imposible. Si eso sucediera seríamos los amos del mundo. Uno nunca sabe por qué una canción se convierte en un hit. Te podría hablar de cientos que parecía que lo iban a ser y quedaron en nada, y de otras cien que parecían nada y fueron un hit.

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