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El hombre misterioso que coleccionó a Blasco y a Hitler

Lorenzo Noguera, cuyo legado relacionado con el escritor se subastará este mes en Madrid, estuvo casado con una soprano de la quien, al parecer, heredó una importante colección de arte

El hombre misterioso que coleccionó a Blasco y a Hitler

El hombre misterioso que coleccionó a Blasco y a Hitler

Dejemos las cosas claras: no les podemos asegurar que todo lo que aparece en esta información sea real. A estas alturas es difícil verificar todo lo que contaba su protagonista, un hombre que, en palabras de su familia, «si algo tenía en la cabeza era mucha imaginación» tras la que guardaba su intimidad. «Casi no sabíamos nada sobre él». El profesor y escritor valenciano Javier Varela era director del MuVIM cuando conoció a este personaje en 2010 y lo recuerda como una especie de «agente secreto». Es la misma comparación con la que lo define el secretario de la Fundación Blasco Ibáñez, Ángel López, que aún recuerda cuando en 1996 aquel hombre le ofreció comprar su «muy valiosa» colección de objetos particulares del novelista valenciano.

El hombre misterioso que coleccionó a Blasco y a Hitler

Lorenzo Noguera Fabra murió en 2019 dejando en herencia a sus sobrinos, entre otras cosas, 132 documentos pertenecientes a Blasco Ibáñez y a su segunda esposa, Elena Ortúzar. El 26 de mayo una casa de subastas madrileña sacará a la venta este legado, aunque el Ayuntamiento de València -a quien los herederos de Noguera intentaron ofrecer, sin éxito, la colección-, está ahora evaluando su posible compra.

El hombre misterioso que coleccionó a Blasco y a Hitler

Ya en 1993 el propio Noguera quiso vender los objetos de Blasco -cartas, textos inéditos, bocetos de novelas, radiografías y, en aquel entonces, incluso joyas- al consistorio por 12 millones de pesetas. El ayuntamiento desechó entonces esta posibilidad al encontrar el precio demasiado alto.

Tres años después el coleccionista contó en una entrevista a Levante-EMV que había reunido esta documentación gracias a la amistad que había entablado entre 1960 y 1961 con la viuda de Blasco a quien una espiritista había dicho que Noguera era la «reencarnación» del escritor fallecido en 1928.

Ortúzar, que estuvo por última vez en España en 1958, falleció a los 92 años en Chile, su país, muy lejos de la localidad francesa de Menton donde había residido con Blasco y de la villa Fontana Rosa en la que Noguera contaba haber conocido a esta mujer. También relataba el coleccionista valenciano en 1996 que la viuda le había entregado entonces varios objetos (un pasacorbatas y un anillo masónico) y documentos del escritor. Pero, según contaba también, fue tras la muerte de Ortúzar cuando Noguera regresó a Fontana Rosa y se llevó «en custodia» los documentos que continuaban en el despacho de la mujer.

De allí provendrían los 132 textos manuscritos y mecanografiados, cartas, fotos, informes médicos y telegramas que los sobrinos de Noguera recuperaron de una notaría donde estuvieron guardados durante 15 años y que el 26 de mayo podría subastar la Casa Durán con un precio de salida de 20.000 euros.

El chófer, el barón y la soprano

El legado de Blasco no es el único que manejó Lorenzo Noguera. Pilar, su sobrina, recuerda cómo en casa de sus abuelos en València, en la que vivía su tío, siempre había muchos cuadros que desaparecían de las paredes y volvían de un día para otro. «Parece que mi tío se dedicaba a comprar y vender de todo».

Pilar insiste en que la vida de su tío siempre fue para ella y su familia «un misterio» pero sí recuerda que Lorenzo le contaba que había estado casado con una mujer bastante mayor que él, que «cantaba ópera» y que era viuda de un «barón». Aun así, Pilar no pudo evitar que su tío le volviese a sorprender, aún después de muerto, cuando esta misma semana accedió a un recorte de prensa del periódico Hoy de junio de 2006 con el siguiente titular: «Un particular compra un óleo de Hitler en 160.000 euros en una subasta en Bilbao».

La supuesta pintura del «führer» (quien en su juventud había intentado sin éxito acceder a la academia de Bellas Artes de Viena) «perteneció al barón Von Henssel», afirmaba entonces la casa de subastas que puso a la venta el cuadro. «Su viuda -continuaba-, la soprano Mónica Carpenter, se volvió a casar con su chófer, el valenciano Lorenzo Noguera, que de esta manera acabó heredando lo que quedaba de la colección del aristócrata, que contaba con unas 200 piezas y que en su día fue la más importante de Alemania en materia de pintura después de la del barón Thyssen-Bornemisza». Según la subastadora, esta colección se «fue vendiendo a particulares e instituciones».

Este periódico no ha podido encontrar información ni sobre el barón Von Henssel ni sobre la soprano Monica Carpenter. Tampoco la familia del ya fallecido Lorenzo Noguera puede dar más información a este respecto. Pero la casa de subastas ofrecía en 2006 otro dato con visos de realidad: La «dama azul» de Hitler (que era, al parecer, su sobrina Geli) había sido robada en abril de 1997 en València, vendida en un mercadillo y recuperado año y medio después por la Policía. Los periódicos de la época dan cuenta de este caso aunque indican que el propietario del cuadro era un «galerista marbellí» que había acudido a València para restaurarlo.

En 2001 el óleo reapareció en una feria artística de Mallorca y su dueño, según la prensa, era «un anticuario con establecimientos en Marbella y València». ¿Lorenzo Noguera? A su familia no le consta que el coleccionista que había sido chófer y viudo de una baronesa, tuviese negocios en la ciudad andaluza. «Pero podría ser -reconoce su sobrina-. La vida de mi tío era una fantasía».

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