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Alexander Liebreich

"Serviré a la Orquestra de València con mi conocimiento y experiencia"

Alexander Liebreich dirigirá a la Orquestra de València durante los próximos cinco años. | D.TORTAJADA

Alexander Liebreich dirigirá a la Orquestra de València durante los próximos cinco años. | D.TORTAJADA

Bávaro de Ratisbona, Alexander Liebreich (1968) es el nuevo director titular de la Orquestra de València. Habla y se expresa como dirige. Con naturalidad, claridad y sin aspavientos fuera de tono. En esta entrevista, centrada en la labor que iniciará el próximo septiembre como sustituto de Ramón Tebar, no elude ningún tema, aunque mantiene siempre una actitud elegante. Dueño de una carrera verdaderamente internacional, formado en Múnich y Dresde, cerca de Michael Gielen y Nikolaus Harnoncourt, y luego de Claudio Abbado, se muestra encantado ante la labor que ahora inicia en València. Meticuloso y claro como su batuta, su fondo de cultura y tradición se aprecia en cada gesto y palabra. Estudió Filología Románica, algo que le vendrá de perlas para entender la idiosincrasia de la tierra en la que trabajará y hará música los próximos cinco años.

«Serviré a la Orquestra de València con mi conocimiento y experiencia»

Salvo la excepción de Yaron Traub, es el primer director extranjero de la OV desde los tiempos de Hans von Benda, Napoleone Annovazzi y Heinz Unger. ¿Supondrá una «internacionalización» de hábitos y costumbres?La orquesta trabaja habitualmente con directores invitados internacionales, por lo que es muy normal para ambas partes. Así que para sus músicos es tan habitual tener un maestro extranjero en el podio como para mí dirigir una orquesta remota. La música es un lenguaje universal que no conoce de fronteras ni localismos. De ahí precisamente creo que surgió la decisión de una colaboración con la orquesta; de ahí y de la sensación de compartir el mismo lenguaje musical y deseo poético en el arte. Por otra parte, generalmente no me gusta el término «internacionalización», ya que pienso que siempre debe haber estructuras profesionales y raíces locales orgánicas, junto con el contacto internacional. Todo ello, bien calibrado y asumido, es lo que hace posible un exitoso trabajo conjunto.Hace cuatro años pensó que le propondrían la titularidad de la OV. Sus expectativas se han cumplido y se ha respetado la opinión de los músicos. ¿Ha llegado en el momento oportuno?

Así es. Había una buena energía hace cuatro años, sí, y, felizmente, la sigue habiendo hoy. Creo que llego en muy buen momento. Incluso en una situación de pandemia como la actual, este vínculo que acabamos de formalizar es particularmente especial.

En su nombramiento ha resultado decisiva la mayoritaria buena opinión que de usted tienen los profesores y que esta vez los políticos sí han sabido escuchar y respetar. ¿A qué piensa que obedece esta particular empatía?

La base de una buena colaboración es el lenguaje musical entre nosotros. Y por alguna razón funciona desde que nos reunimos por primera vez, en 2016. Por fortuna, ¡hay y hubo química! Por otra parte, es muy importante que los políticos, como ha ocurrido en esta ocasión, escuchen la voz de la orquesta, que valoren y aprecien la opinión de sus músicos. Así debería ser siempre. La confianza musical puede generar muy buenos conciertos.

¿Podría destacar alguna cualidad particular de la OV?La capacidad de hablar y cantar en el escenario. Siento que los músicos tienen un evidente deseo de dimensión musical, de crecer artísticamente. Yo también estoy buscando esto, y cuando encuentras y coincides con un compañero musical así, ¡es un gran placer! Ser director titular de una orquesta ciertamente no es una posición de mando. ¡Una orquesta no es una propiedad! Serviré a la Orquestra de València con mi conocimiento y experiencia. Será un desafío para ambas partes, un empeño común de profesores y director.¿Ha tenido problemas con su agenda para abrir hueco a la titularidad?

Desafortunadamente, el Festival de Richard Strauss, del que era director artístico desde 2018, fue clausurado por decisión política, coincidiendo con la fatalidad de la pandemia que tanto nos afecta a todos. Por fortuna, así se ha abierto un marco temporal claro que ha hecho posible mi compromiso con València y el Palau de la Música, que asumo en un punto central de mi vida.

Su origen alemán supondrá que el repertorio centroeuropeo cobrará relevancia?

Soy de origen bávaro-moravo. No me considero alemán. Mis raíces se encuentran entre Múnich, Praga, Viena y quizá Dresde y Brno. El origen de mi lenguaje musical está entre Haydn, Zemlinsky, Janáček, Strauss y Lutosławski.

¿Estará presente la música española en sus programaciones? ¿Se implicará en proyectos educativos?¡Cómo no va a estar presente la música española en una orquesta española! Ya hemos investigado y pensado en piezas de Palau, Esplá, Martín i Soler, Rodrigo y Coll para el futuro. Y he estudiado la tradición valenciana. Habrá, evidentemente, encargos a compositores españoles e internacionales, e intentaremos que cada temporada haya al menos dos compositores noveles comisionados por la Orquestra: uno valenciano o español y otro de fuera. Es muy importante combinar lo local con lo universal. ¿Hace falta que le diga que considero la educación como algo crucial?, como un compromiso irrenunciable, especialmente para un director musical que mira más allá de sota, caballo y rey.La relación del colectivo de los músicos con su predecesor y aún titular, Ramón Tebar, ha sido muy complicada, hasta acabar en un desafecto generalizado. Un director amigo dice que los maestros son como los yogures, que llevan marcada la fecha de caducidad en la frente. ¿Lo piensa usted? Como en toda relación, hay que desarrollar las cosas: desde el amor hasta el respeto y el compromiso. Cuando se trata bien un yogur, puede vivir muchos años…¿Contempla un espacio de colaboración con el Palau de les Arts?Amo la ópera y me crié como cantante, incluso canté en diferentes teatros de ópera. Mi esposa era una excelente bailarina de ballet clásico e incluso nos conocimos en un teatro de ópera. Ojalá me vuelva a encontrar pronto con Jesús Iglesias, parece una persona dedicada y muy profesional. ¡Veremos!¿Cuál sería el programa ideal para su primer concierto?Pues dependerá de dónde se celebré el concierto. ¿En el renovado Palau de la Música? ¿Cuándo será? La Lonja fue un lugar fantástico para conocer a la orquesta, pero acústicamente no fue precisamente fácil. Ese programa «ideal» del que usted habla quizá podría comenzar con algo de Haydn o Bach…Llega al podio de la Orquestra de València en un momento delicado. No solo porque su sede, el Palau de la Música, está cerrada sine die, sino sobre todo por la quemazón y desequilibrios que se han generado por una política de «amiguismo» de los últimos dos directores, Yaron Traub y Ramón Tebar.Quizá no esté tan consciente de los problemas del pasado, y desde luego no estoy interesado en enfocar la vista al pasado. Mi personalidad es básicamente como es, y espero y supongo que la orquesta tomó una decisión por eso, por lo que soy. Por ello, es evidente que no planeo tener una actitud preconcebida, mantener una pose. Nada mejor que la verdad de expresarse uno tal como es y siente.¿En qué detalles centrará su trabajo como titular?Me gustaría trabajar en algún momento en programas con solo cuerdas y vientos para observar los logros. Los últimos encuentros mostraron capacidades asombrosas de miembros de orquesta, como Luisa Domingo tocando el arpa, que fue la solista de mi concierto del 30 de abril en La Lonja.¿Piensa revisitar las sinfonías de Beethoven y Brahms en ciclos integrales, o tiene proyectos más originales?¡Ja ja! ¡Nunca hice un ciclo de Beethoven o Brahms! Menos aún en algún año conmemorativo. ¡Me suena tan aburrido y falto de imaginación! Tendremos encargos, artistas en residencia, un nuevo formato llamado “15 minutos”, contrastes de programación, como siempre he hecho. Mi entusiasmo va con contrastes, como por ejemplo Martin i Soler y Wagner, o Francisco Coll y Zemlinsky.La mayoría de nuevos titulares que recalan en orquestas suelen hablar en sus primeras entrevistas sobre futuros planes de grabación y giras internacionales. ¿Contará usted lo mismo?València ya está en el mapa y es muy conocida como un gran impacto cultural. También la orquesta tiene una larga e intensa tradición. Hacer giras tiene sentido cuando es relevante: una buena sala de conciertos, un buen programa, un trasfondo político, etcétera. El simple hecho de viajar por viajar no tiene sentido. El trabajo ha de hacerse y desarrollarse en València.Es también director artístico de la OV, con lo que le corresponde la programación de los conciertos y la elección de directores y solistas invitados. Es una gran responsabilidad, conozco bien la escena internacional, y ya aprendí mucho sobre España. En este momento recibo mucha información de diferentes gerentes y agentes. Esto es bueno, pero debe utilizarse y tratarse con cuidado y equidad.¿Está ya estudiando castellano? ¿Y valenciano?¡Estoy aprendiendo español, sin duda! [Lo dice en un voluntarioso español, antes de cerrar la entrevista en la lengua de Ausiàs March] ¡Moltes gràcies per les seus preguntes en valencià!

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