Tras los familiares y las autoridades, los primeros ciudadanos en acceder a la capilla ardiente fueron dos matrimonios de olivenses, de mediana edad. No tenían ninguna vivencia directa con el poeta, pero querían manifestarle sus respetos. «Brines era una bellísima persona, el premio Cervantes le ha llegado algo tarde», apuntaban. Sobre todo estaban impactados por las últimas palabras que el poeta dejó escritas de su puño y letra poco antes de morir, ese «os quiero» que el viernes este periódico llevó a la portada.

Vecinos congregados a mediodía. | P. IBORRA

Con la ayuda de la Policía Local, de los voluntarios de Protección Civil, y del personal de limpieza, decenas de personas fueron pasando hasta las seis de la tarde por el salón de plenos. El libro de condolencias se dejó fuera, en la calle, en una mesa donde había un retrato de Brines, una hiedra, para evocar el frondoso paraíso de l’Elca, y el gel hidroalcohólico de rigor como medida de prevención frente al virus.

García Montero y el ministro Uribes | P. I.

«Nos seguiremos viendo en el eco de cada uno de tus versos». «Gracias por situar a Oliva en las constelaciones de la poesía». «Un vacío enorme, queda tu poesía». «Gràcies per l’amor al nostre poble». «Que el paradís siga com la teua estimada Elca». «Si et trobes amb mon pare, cuideu-vos i compartiu poemes i amistat». «Señor Brines, siempre le recordaré como aquel día que le conocí en la librería, con su amabilidad y afabilidad». «El teu ha estat un parèntesi meravellós». Son algunas de las frases que le dedicaron sus paisanos.

No fue fácil para el gobierno de Oliva organizar un acto como el de ayer. En primer lugar, porque es la primera vez en la historia reciente de Oliva que se instala una capilla ardiente en el salón de plenos. En anteriores defunciones de personalidades o autoridades locales se ha ofrecido, pero las respectivas familias han optado por otros recintos. El único precedente similar es el del actor Vicente Parra, que falleció en marzo de 1997, y cuyo féretro, procedente de Madrid, se trasladó al Teatre Olímpia antes del sepelio para que los vecinos pudieran darle el último adiós. A ello hay que añadir las reducidas dimensiones del edificio consistorial. Pero todo transcurrió con la solemnidad requerida. El alcalde, David González, de Compromís, destacó de Brines, además de su voz poética, su «tremenda generosidad, ya que «en vida creó la fundación que lleva su nombre y puso su patrimonio a disposición de esta entidad». Por otra parte, a propuesta de la vicealcaldesa, la socialista Ana Morell, el pleno aprobó recientemente por unanimidad encargar un «banco-escultura» que se colocará en el paseo que lleva el nombre de Brines y que conduce al mar. Además, en febrero, con motivo de su 89 cumpleaños, se le dedicó una sala del recientemente rehabilitado Enginy de Sucre.