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Sigourney Weaver

"Me entusiasma dar vida a gente horrible"

«Mi prioridad es contribuir a que las buenas historias sean vistas por mucha gente»

Sigourney Weaver. | EFE / F.A.

Sigourney Weaver. | EFE / F.A.

Su carrera está llena de personajes icónicos. Su nueva película, Sueños de una escritora en Nueva York, la trae de regreso a la cartelera en la piel de una versión ficcionada de Dorothy Olding, agente literaria del legendario autor de El guardián entre el centeno, J.D. Salinger.

No existen muchas novelas que tengan tantos fans como ‘El guardián entre el centeno’.

Leí el libro en la adolescencia y, aunque me encantó, sentí que quizá era demasiado joven para entender la singularidad de Salinger como escritor. Así que no comparto esa adoración colectiva, pero la entiendo.

¿Ha sido una fan alguna vez?

De niña estaba totalmente enamorada de John Lennon. Descubrí cuál era el restaurante al que solía ir cuando visitaba Nueva York, así que le escribí una larguísima carta, que rocié de perfume, y se la di al gerente del local para que se la entregara a Lennon en cuanto tuviera ocasión.

¿Qué relación mantiene con la literatura?

Durante mucho tiempo quise ser escritora. Los libros siempre han sido mi vía de escape y mi refugio. De hecho, cuando decidí adoptar Sigourney como nombre de pila, lo hice inspirándome en un personaje de El Gran Gatsby.

¿Le costó decidir que iba a dedicarse a la interpretación?

Si no me resultó fácil es por culpa de mis profesores de Arte Dramático en Yale. Ellos me aconsejaron que me olvidara de la interpretación porque, a su juicio, yo no tenía talento. Tenía la autoestima muy baja, me sentía como una araña gigante a causa de mi estatura. Así que sus palabras me afectaron.

Poco tiempo después consiguió el papel que le cambió la vida.

Cuando me escogieron para interpretar a Ripley en Alien, el octavo pasajero (1979) pensé que se trataría de una película pequeña. Ni siquiera estaba convencida de querer hacerla, porque no tenía previsto trabajar en el cine. Y durante el rodaje me olvidé de estar protagonizando una película de monstruos. Para mí era como una tragedia shakespeariana.

A lo largo de los años, ¿ha cambiado su criterio a la hora de tomar decisiones artísticas?

No. Mi prioridad es contribuir a que las buenas historias sean contadas. A diferencia de lo que sucede con otros actores, no me preocupa lo más mínimo si mi personaje es grande o pequeño. Me importa que las películas de las que formo parte sean vistas por el mayor número posible de gente, y que afecten sus vidas.

Participa en algunos de los títulos que darán que hablar, como ‘Cazafantasmas’, ‘Más allá’ y las cuatro secuelas de ‘Avatar’. ¿Pasa uno de sus mejores momentos?

Suele decirse que para las actrices es muy difícil conseguir buenos papeles después de cumplir los 40, pero mi caso ha sido distinto. Tuve suerte porque, salvo en contadas excepciones, no se me tuvo en cuenta para protagonizar películas románticas o encarnar personajes sexualizados.

Nunca ha tenido reparos en interpretar personajes antipáticos.

Cierto. Respeto a aquellos actores que solo aceptan encarnar a seres nobles y positivos, pero sospecho que no saben lo que se pierden. Dar vida a gente horrible es algo que me entusiasma.

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