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Una historia sobre el poder y los que pasan por el aro

La Teta Calva estrena en el Rialto «Espaldas de plata», una comedia política sobre el precio de los ideales

Xavo Giménez y Leo de Bari son los protagonistas de «Espaldas de plata», la nueva obra de La Teta Calva que s estrena este jueves. | LA TETA CALVA

Xavo Giménez y Leo de Bari son los protagonistas de «Espaldas de plata», la nueva obra de La Teta Calva que s estrena este jueves. | LA TETA CALVA

Fontana es un creativo publicitario que se ve en la tesitura de hacer una campaña a un político recién salido de la cárcel por un tema de corrupción o escuchar sus principios de izquierda moderada y fácil y rechazar el encargo de su jefe. Al final no hace caso a su conciencia y cuando decide reconducir la situación ya no hay marcha atrás. Esta es la ficción que desencadena ‘Espaldas de plata’, la nueva obra de La Teta Calva que se estrena este jueves en el Rialto. Pero como todo lo que suele poner en escena esta compañía valenciana, la realidad está en la base de todo y aquí el escenario es un espejo para la sociedad que se sienta delante.

Allá por el año 2006 María Cárdenas -dramaturga y cofundadora de la compañía– trabajaba como directora creativa de una agencia de publicidad y le encargaron planear la campaña de Francisco Camps para las siguientes elecciones autonómicas. «Le encargaron hacer el eslogan, elegir la foto adecuada, la estrategia de comunicación… Pero ella declinó la oferta porque no se veía haciendo este trabajo para alguien que no le representaba. Pidió no pasar sobre el aro», explica Xavo Giménez, compañero de Cárdenas, autor, director y protagonista junto a Leo de Bari de ‘Espaldas de plata’. «Y de eso va un poco la función -añade-. De hasta qué punto por un sueldo y una vida de confort dejamos de lado nuestros principios por un sueldo y una vida de confort, de como tiramos adelante yendo a la contra de nuestro espíritu y de nuestros ideales».

Todo está corrupto

El político -un personaje ausente pero que lo determina todo– no es Camps. O no solo es Camps. El político es el poder, esa materia viscosa que se cuela por las grietas de la vida diaria de los individuos. «Desde el jugador de fútbol que lleva publicidad de una dictadura al dependiente de Zara que vende ropa hecha en una fábrica en Bangladesh en condiciones deplorables -ejemplifica Giménez-. De lo más grande a lo más pequeño, todo está corrupto. ¿Qué dosis de bondad hemos de tener para dormir tranquilos? ¿Si soy socio de una ONG ya tengo mi cuota cubierta y puedo ser un hijo de puta en otras cosas?».

Xavo Giménez se ha guardado para sí el papel del propietario de la agencia, un «valenciano pragmático y pijo»que le encarga a su talentoso director creativo (Leo de Bari) encontrar las palabras que rediman al político corrupto. En teoría, uno es el malo y el otro es el bueno. «Pero al final no sabes quién es peor -apunta-, si el que acepta desde el inicio que no hay otra cosa que hacer que luchar por una vida digna o el que tiene unos ideales y los vende por dinero».

Una de las escenas de la obra.

Y entre ellos dos (y el político ausente) irrumpe otro protagonista: un gorila que se ha escapado del Bioparc y cuya huida acaba cruzándose de forma inverosímil y teatral con la de los publicistas. «El gorila es esa parte salvaje que deberíamos tener a la hora de dar ese puñetazo sobre la mesa que no damos porque preferimos estar en la jaula donde prima el confort», explica el autor.

La Teta Calva nació en 2014 con ‘Penev’, una amarga crítica servida con fino sentido del humor en la que Xavo Giménez escribía sin dramatismos ni victimismo sobre la pobreza y la precariedad. El dramaturgo no duda en relacionar aquella obra con ‘Espaldas de plata’, no solo por el reconocible escenario de la València contemporánea y extrapolable a cualquier otra ciudad sino porque sus protagonistas «no dejan de ser dos currantes al servicio de este mundo cruel».

Pero como pasaba en ‘Penev’ y en otros textos de la compañía -El Muro, Qué pasó con Michael Jackson, Llopis-, las variaciones sobre el motivo principal son múltiples. Así, Giménez apunta el paralelismo existente entre el mundo del teatro y el de la publicidad y esa necesidad compartida de hacer cosas que gusten: «Me parecía bonito el experimento de constatar que todo lo hacemos para contentar a los demás. El problema es que, a cambio, haces lo que haga falta para conseguirlo». «Y eso -advierte-, ocurre en el teatro, en la publicidad, en el periodismo y en casi cualquier ámbito de la vida».

No obstante, el fundador de La Teta Calva cree que el teatro valenciano, en general, es bastante crítico. «Pero sí es cierto -añade- que intentamos más agradar o desagradar al poder que a los espectadores. Y eso es algo insoportable porque acabas creando más por una necesidad de elogios que por impulsos animales, creas de forma muy estratégica para estar en el ajo y llevarte parte del pastel». El «que hay de lo mío» que repite uno de los personajes «podría ser el epitafio de este país que muere cada cuatro años», añade.

Una de las escenas de la obra.

Pedradas en la izquierda

Todo es política, y ‘Espaldas de plata’ también baja al fango para recordarnos que en el lucha por el poder cualquier acto, incluso el más banal, puede acabar favoreciendo a tus enemigos. «Día a día ves cómo la izquierda se tira piedras entre ella mientras la derecha se aprovecha de estas batallitas inútiles -lamenta Giménez-. Tengo amigos del PSOE que si escriben 20 post, 19 son para criticar a Podemos y uno a Vox. Y lo mismo de Compromís criticando a Ximo Puig y de Podemos a Compromís. Cargan las furias contra el amigo y cuando llega el momento se dan cuenta de que la derecha no ha parado de crecer».

Pero problema, concluye Giménez, va más allá de los políticos, afecta a toda la sociedad. «Ellos cagan y mean como nosotros. Como dice uno de los personajes, al final el problema es culpa tuya, de lo que haces y escribes cada día. Nosotros hemos querido hacer comedia de eso, reírnos con mucha mala leche del que no tiene más remedio que pasar por el aro».

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