Fue una vuelta a la normalidad. Así se sentía y así lo hizo parecer Rigoberta Bandini, el alterego sobre el escenario de Paula Ribó (Barcelona, 1990) la última persona que ha revisionado la música. Ella, su familia -primos y pareja a los instrumentos- y el «aquelarre» que formó anoche en La Marina Sur de València le devolvieron algo de vida a València que, por fin, se asemejó a la antigua-nueva normalidad tras la hibernación de los últimos meses.  

El festival Alive Valencia fue el escenario y el ambiente lo pusieron las 3.000 personas, según la organización, que fueron a ver en directo canciones como «In Spain we call it Soledad» o «Too Many Drugs», temas que pusieron la banda sonora al confinamiento de los ‘millenials’ hasta que casi se han elevado a la categoría de himnos generacionales. Ayer, después de muchas duchas, cenas, y viajes en coche en «soledad», disfrutaron de las canciones juntos y en directo. 

Público asistente al concierto de Rigoberta Bandini, en València. Fernando Bustamante

Rigoberta Bandini ha despegado como un cohete y ahora órbita con una gira por España. Mientras, hace bailar, cantar y gritar a los que asisten atónitos al espectáculo que ha organizado, pese a que hace sólo un par de años pensaba que componía canciones que nadie escucharía, como ha reconocido en varias entrevistas. 

Nada más lejos de la realidad. Abrió el concierto con «In Spain we call it Soledad» y la pista y las gradas se desenfrenaron con «Fiesta» (cantando al unísono eso de que «Nadie habrá que pueda renunciar después a un Magnum Almendrado»), para ponerse algo más seria asegurando que «abraceré a mi madurez» en su último lanzamiento, «The Fuck Fuck Fuck Poem», ataviada con la falda del uniforme que utilizaba de niña en su colegio.

Con «Cuando tú nazcas» volvió a levantar al público y complicar el trabajo a la organización, que debía asegurar el cumplimiento de las medidas contra la covid-19, como no levantarse de los asientos, tarea francamente difícil a juzgar por el entusiasmo de los asistentes.

Concierto de Rigoberta Bandini, anoche en València Fernando Bustamante

Bandini se atrevió a viajar al pasado y a su faceta de dobladora. Ribó fue la que puso voz en España a los dibujos animados de ‘Caillou’ y no dudó en cantar la banda sonora de apertura acompañada por las agudas voces del público. En esa dinámica de clásicos, homenajeó a Marisol con «Tengo el corazón contento»: desde la opresión de los 60 hasta su liberación en que «Que Cristo baje».

Se fue despidiendo con «Perra», su último gran éxito y como no podía ser de otra forma, el éxtasis fue total. Con las diversas versiones que ha realizado en distintos estilos musicales, los bozales cayeron (y también, lamentablemente, las mascarillas). 

Los últimos momentos se invirtieron en «Too many drugs», una declaración de intenciones en toda regla que dejaba claro que su estilo electrónico no tiene complejos en fusionarse con lo espiritual y, para ello, cerró por todo lo alto retomando «Perra» para gusto y disfrute de su «aquelarre» de público que ya para entonces había saltado todas las vallas.

La frescura de los Chill Chicos

Los Chill Chicos abrieron el apetito a media tarde, con un público que ya estaba deseoso de arrancar con la música en directo. El grupo, que ha realizado una colaboración con Natalia Lacunza y con la propia Rigoberta Bandini, acompasaron el ánimo general con canciones como «Si volvemos a Querernos», «Diamantes» o «Fácil».

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El «aquelarre» de Rigoberta Bandini revive València