El espíritu berlanguiano se expandió ayer por todo Madrid para rendir homenaje al genio del cine español. A pocos días del centenario del nacimiento de Luis García Berlanga, una delegación valenciana partió hacia la capital ayer por la mañana para participar en uno de los actos más especiales del Año García-Berlanga: la apertura de su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.

Hasta allí se trasladaron Rosana Pastor, comisionada del Año García-Berlanga y José Luis Moreno, director adjunto de Audiovisuals del Institut Valencià de Cultura. Fueron escoltados por la Societat Musical La Eslava de Albuixech, quien acompañó a la delegación valenciana al Instituto Cervantes, donde se encuentraba la Caja de las Letras, para después interpretar temas de las películas de Berlanga ante la Puerta del Sol.

Como si de la película Bienvenido, Mr. Marshall se tratara, la banda tocó por el centro de Madrid para rendir homenaje al cineasta, que siempre utilizó la cultura popular para señalar ironías de la sociedad española.

El cartel de Lawerta en Madrid. efe |

El acto central del día tuvo lugar a las 11 horas en el Instituto Cervantes, hasta donde se trasladó la familia Berlanga para desvelar un misterio que había durado 13 años, desde que Berlanga depositara parte de su legado poco antes de morir. El cineasta dejó varios objetos en la Caja de las Letras para ser descubiertos cuando se cumpliera un siglo de su nacimiento.

El acto de apertura estuvo protagonizado por dos de sus nietos, Fidel y Jorge, encargados de descurbrir el legado de su abuelo. Estuvieron acompañados de Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, y de Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine. Un silencio sepulcral envolvió la estancia, donde estaban presentes varios periodistas gráficos.

Se había especulado mucho sobre el contenido de la caja. Una autobiografía, un guion, una carta, un tacón... Alguien acertó. Los nietos de Luis García Berlanga sacaron tres objetos. El primero de ellos, el más significativo, era un guion original e inédito con el siguiente título: ¡Viva Rusia!. Firmado por Rafael Azcona y Berlanga, la cinta estaba pensada para continuar la saga ‘Nacional’, también conocida como la ‘Trilogía de la familia Leguineche’, formada por La escopeta nacional (1978), Patrimonio nacional (1981) y Nacional III (1982).

El director del Cervantes explicó que este proyecto cinematográfico quedó paralizado con la muerte del actor Luis Escobar, protagonista en las anteriores cintas.

¡Viva Rusia! y ¡Viva Berlanga! | EFE

Aparte del guion, Berlanga depositó en su caja de seguridad un ejemplar del libro Berlanga, contra el poder y la gloria. Escenas de una vida, la biografía del cineasta, escrita por Antonio Gómez Rufo (ediciones Temas de Hoy, Barcelona 1990), y el número 465 de la revista francesa L'Avant-scène cinema, dedicada a la película El verdugo (Le bourreau), con fecha de octubre de 1997.

Según apuntó el director del Instituto Cervantes, el análisis que se puede extraer es que Berlanga quiso resaltar parte de su pasado, su vida vista por Gómez Rufo, y su obra cumbre, El verdugo, sin dejar de mirar al futuro, dejando un guion.

Montero señaló que Berlanga es «una referencia fundamental del cine y de la historia reciente de España», al tiempo que reivindicó la vigencia de su obra fílmica y afirmó que el adjetivo berlanguiano (admitido por la Real Academia Española) implica una manera de ver el mundo instaurada por el cineasta.

Mientras, Mariano Barroso agradeció la generosidad del Instituto Cervantes en este acto por «la importancia de lo simbólico», por el reconocimiento al papel de los grandes cineastas y porque «nos hace sentirnos muy orgullosos de pertenecer al mundo del cine».

El manuscrito de ¡Viva Rusia! fue trasladado posteriormente a la exposición «Berlanguiano» organizada por la Academia de Cine en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La muestra viajará a València a partir de septiembre, ya que será la antesala de los Premios Goya valencianos el 12 de febrero. La gala, que se celebrará en Les Arts, también forma parte de las actividades del Año García-Berlanga.

En cuanto al resto del legado, volvió a guardarse en la Caja de las Letras antes de formar parte de la Biblioteca Patrimonial del Instituto Cervantes, en su sede de Alcalá de Henares.

Mariano Barroso y Luis García Montero junto a uno de los nietos. EFE

Muy querido entre los actores

Después de descubrir el legado, el salón de actos del Instituto Cervantes acogió un coloquio con el actor José Sacristán y la actriz Mónica Randall -coprotagonistas de varios largometrajes de Berlanga- moderados por el director de cine, productor y escritor David Trueba. El encuentro pudo seguirse por streaming.

En la mesa redonda «Berlanga cumple 100 años», comentaron varias vivencias personales y anécdotas, mencionando la frescura y naturalidad de los innumerables secundarios, las dificultades de los planos secuencia (largos planos sin cortes) que tanto gustaban al director valenciano, sus desencuentros con el actor Adolfo Marsillach cuando sustituyó a Luis Escobar, el fetichismo inherente a sus películas, la libertad, los doblajes o su escaso nivel de conocimiento fuera de España.

En definitiva, recorrido por la trayectoria de quien «es un referente de cualquiera que quiera dedicarse al cine», según David Trueba, quien recordó varias veces su carácter afable, divertido y generoso, así como la censura que sufrió o los proyectos inacabados en su primera etapa, hasta que consiguió un fulgurante éxito con La escopeta nacional.

El cineasta Luis García Berlanga.

Homenaje en València

Mañana se cumplirán 100 años del nacimiento del cineasta. Por ello, la Generalitat ha organizado varios actos de homenaje. A las 11.30 horas, tres bandas de música tocarán simultáneamente la canción de Bienvenido, Mr. Marshall desde las tres capitales de provincia. En València, las agrupaciones elegidas son la Societat Musical del Centre Històric y la Banda de Música de Campanar, que tocarán en la Plaza de la Virgen.

Después, el Palau de la Generalitat acogerá un acto institucional en homenaje al valenciano con la presencia del presidente de la Generalitat, Ximo Puig.