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Ilu Ros dibuja a Federico de todos los colores

La ilustradora murciana cuenta la vida y obra de Lorca en un libro que presentó ayer en València

La ilustradora Ilu 
Ros, autora de 
«Federico».  jairo vargas

La ilustradora Ilu Ros, autora de «Federico». jairo vargas

«Federico era único pero, a la vez, había muchos Federicos». Federico así, sin los apellidos García y Lorca porque no hace falta y porque su vida y obra se ha contado tantas veces que a Ilu Ros le entró cierto vértigo cuando su editora le dijo que ella era la persona idónea para volverlo a hacer pero un libro ilustrado. «Me asaltaron las dudas porque hay mucha gente que ha dedicado su vida a descubrirnos quién era Federico. Y él escribió mucho y muchos contemporáneos suyos hablaron de él. ¿Qué podía aportar yo? Pues la admiración que siento y que sienten muchos cuando leen algo suyo».

Pero hay algo más que admiración en ‘Federico’, el libro editado por Lumen que la ilustradora murciana estuvo presentando ayer en València. También encontramos trazos y, sobre todo, colores que nos ayudan a comprender por qué el escritor granadino era uno y muchos a la vez.

«Desde el principio busqué esa visión de Lorca desde diferentes prismas: el Lorca familiar, el amante, el amigo -explica Ros-. Su obra está repleta de una alegría enorme pero también hay pena y dolor e incluso crueldad en algunos de los personajes. Tenía que reflejar eso porque él contenía muchas emociones dentro, era muy alegre y brillante para los demás, pero también se apenaba mucho. Por eso, al hacer la parte gráfica, intenté crear una paleta de color que fuera evolucionando dependiendo del momento más íntimo que él tenía».

Ilu Ros dibuja a Federico de todos los colores

El trabajo abarca desde la infancia despreocupada y atenta del futuro poeta -una etapa clave para entender la obra y pensamiento del Lorca adulto-, hasta su trágica muerte que corta de raíz una trayectoria singular en la cultura española. «Es inevitable preguntarse hasta dónde hubiese llegado. Tenía 38 años cuando lo mataron, tenía una obra extensa y estaba en un punto álgido de su carrera. Ya había escrito ‘Poeta en Nueva York’, que era una obra vanguardista, y ‘El público’ o ‘Así que pasen cinco años’. Era un avanzado a su tiempo». «No tenemos perdón de Dios -continúa la autora reflexionando sobre la muerte del escritor-. ¿Qué vamos a pensar de un país que asesina a un poeta? La guerra civil es el momento más vergonzoso de nuestra historia reciente, y matar a alguien por ser poeta y libre nos debe hacer preguntarnos cosas aún hoy…».

En este recorrido en el que la ilustradora intercala el relato biográfico con pequeñas muestras de creación lorquiana, la paleta de colores y las técnicas evolucionan conforme el carácter y el ánimo del biografiado. «Lorca fue muy feliz, pero era lo que hoy conocemos como alguien hipersensible -explica Ilu Ros-. Vivía la alegría con intensidad y también la pena. Era muy sociable y tenía la necesidad de compartirse con todo el mundo, pero luego tenía cosas que le preocupaban: su obra, su desarrollo literario, su homosexualidad que no podía vivir tal como él quería... Y, como cuando se va a Nueva York, tenía momentos oscuros, de depresión, a veces se sentía traicionado...».

Ilu Ros admira a Lorca y ha llegado a conocerle bien. Su ‘Federico’ le ha supuesto un año estudiando su figura y sus escritos, confinándose con él. «Durante el proceso ha habido momentos muy duros, por el contexto y por el trabajo que supone hacer una obra así -confiesa-. He estado muy inmersa en él y me costaba salir fuera y evadirme, pero no podía haber compartido el tiempo con nadie mejor».

Como muchos, la autora de ‘Federico’ descubrió su figura por vía familiar -«de niña mis padres me llevaban a ver mucho teatro y seguro vería alguna obra suya»-, y escolar. Ya de adulta pasó cinco años en Granada que le sirvieron para acercarse a él de una forma más personal y entender un entorno que ha resultado fundamental para definir el punto de vista que refleja su libro.

Aunque su protagonista fue único, ‘Federico’ es también una obra coral en la que los personajes de reparto (sus familiares, sus amigos, los protagonistas del momento histórico en el que vivió el poeta) son casi igual de importantes. «No tenía sentido contar a Federico sin contar a quienes estuvieron alrededor de él. Todas esas personas, cuando él fue asesinado, tuvieron la necesidad de contar quién era y el vacío que había dejado, un vacío que aún continúa».

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