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Botticelli estrena "casa" en València

La obra, que estará tres años en la ciudad, destaca en la sala de retablos góticos de la pinacoteca

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Botticelli ya se exhibe en València Germán Caballero

El museo de Bellas Artes de València ya puede presumir de tener expuesto en sus muros un cuadro único en España: el retrato de Michele Marullo Tarcaniota, del pintor italiano Sandro Botticelli. El conseller de Cultura, Vicent Marzà, lo presentó ayer en la pinacoteca, donde aseguró que el museo valenciano es ya «la casa» de esta obra. En su sala principal permanecerá durante, al menos, tres años. El titular de Cultura estuvo acompañado por la directora general de Cultura, Carmen Amoraga, y el director del museo, Pablo González Tornel, así como por Francesc Guardans, en representación de su familia, propietaria de la pieza. También estuvieron el presidente del patronato del museo, Fernando Delgado, y la presidenta de los Amigos del Museo, María José Navarro.

El cuadro se puede contemplar ya en la sala de los retablos góticos en la planta baja del museo durante tres años prorrogables, aunque en septiembre viajará al museo Jacquemart-André de París como parte de una exposición hasta finales de enero de 2021, fecha en que regresará a València. El conseller, que recordó que el político y empresario Francesc Cambó consideraba esta obra «la perla» de su colección, aseguró que «sabemos que para éleste retrato era muy especial y lo hemos dispuesto todo para que el único retrato de Botticelli que tenemos en el Estado se encuentre como en casa en esta sala».

Botticelli estrena «casa» en València

Mirada «vigilante»

El cuadro, de unas dimensiones no demasiado fastuosas -49 x 36 centímetros-, domina sin embargo la sala con su severa mirada que sigue al espectador que se mueva a su alrededor. «Cuando nos quedábamos solos en casa, mis hermanos y yo siempre decíamos que el cuadro nos vigilaba», dijo ayer entre risas y como anécdota Guardans. Para él, la decisión de traer esta joya del Renacimiento al museo valenciano «ha sido una de las más fáciles de mi vida». «En unas 12 horas llegamos a un acuerdo para que estuviera aquí», recordó, aunque sin detallar cuál de las dos partes tomó la iniciativa para exhibir en València este preciado cuadro de su familia.

Para Marzà que el único retrato que hay en España de Botticelli esté en el Bellas Artes supone «un potente aliciente para atraer público a nuestra pinacoteca de referencia y una puerta abierta para conocer la enorme riqueza que tenemos en este espacio». «Estamos encantados de que el retrato esté aquí porque todo museo, toda cultura, necesita puntos de anclaje, puntos de atracción y en este sentido ayudar al hecho de que la gente venga a este magnífico museo nos encanta», añadió Guardans al respecto.

El retrato, en temple sobre tabla traspasada a tela, muestra el busto en tres cuartos de Michele Marullo Tarcanioca (1453-1500), poeta, militar y humanista de origen griego que acabó viviendo en Florencia protegido por la familia Médici y rodeado de artistas y escritores. El cuadro muestra a Marullo vestido de negro sobre un fondo de cielo azul ceniza. Lleva los cabellos largos y el rostro es sombrío, con una mirada severa desviada hacia la izquierda. Los ojos oscuros tienen unos reflejos dorados que los iluminan y los labios están dibujados con trazos incisivos y nítidos.

Sobre la integración de la obra en el discurso museográfico del Bellas Artes, González Tornel explicó que «se ha rediseñado parte de la sala dedicada a la pintura del siglo XV y principios del XVI para incluir una mirada italiana que ayude a comprender mejor la evolución de la pintura europea mediterránea». Flanqueando la pieza, el museo ha sacado de sus almacenes dos obras de la colección de Pere María Orts que son la tabla Virgen María y el Niño con santa Isabel y san Juan Bautista, pieza atribuida a Tomás Peliguet, artista italiano documentado en Aragón entre 1537 y 1579; y de otra tabla de la Virgen María con el Niño, obra anónima de la primera mitad del siglo XVI. «Son dos piezas que, como la obra de Botticelli, subrayan la importancia de Florencia y la Toscana en la configuración del Renacimiento», señaló el director del museo.

El político y empresario Francesc Cambó compró el cuadro en 1929 y desde entonces forma parte de la colección familiar. Actualmente los nietos son sus propietarios. Fue declarado bien de interés cultural y ha estado expuesta en museos de todo el mundo y en El Prado entre 2004 y 2017.

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