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Análisis

Impresionante

Escena de 'Wozzeck'.

Escena de 'Wozzeck'.

La nueva temporada del Palau de les Arts es impresionante. No por la cantidad de la oferta, que también, sino sobre todo por su calidad. Calidad con mayúscula. Sin concesiones al ditirambo fácil ni a los sotas, caballos y rey que tanto marcan las programaciones de aplauso fácil y efímero que proliferan por la geografía periférica. La de València es una programación de alto nivel, propia de la gran casa de ópera que es el Palau de les Arts, con el privilegio de una orquesta excepcional, un sobresaliente coro en residencia y una gestión artística -Jesús Iglesias- que, desde una personalidad y visión rotundamente diferentes a la de Helga Schmidt, recupera y revitaliza pretéritos esplendores.

De alto nivel por contendidos y por sus intérpretes. Que rechaza lo trillado para andar por la senda del arte nuevo, la que marca el futuro. Quizá la respuesta del público, acomodaticia y perezosa con lo nuevo o desconocido, no responda en la taquilla con el nivel sobresaliente de la oferta. En este sentido, el Palau -también los medios de comunicación- tendrán y tendremos que hacer un esfuerzo para trasladar al espectador la valía y atractivo de la oferta, enmarcada en su conjunto por el lema «Protagonistas y antagonistas», que Les Arts define como un «sugerente camino de estéticas e ideas a recorrer».

Tanto en el capítulo operístico, como en el resto de los ciclos que configuran la temporada, la figura de la mujer cobra un muy deliberado protagonismo. De hecho, en todas las óperas programadas la mujer aparece como personaje cargado de fuerza y personalidad. Así es el personaje de Marie de Wozzeck, ópera de Alban Berg cuyo estreno en València, 97 años después de su estreno absoluto en Berlín, en 1935, dirigida por Erich Kleiber, es un acontecimiento de primer orden. Será dirigido por James Gaffigan, el nuevo director musical del Palau de les Arts, cuyo nombramiento «por cuatro años, con dos óperas y dos conciertos sinfónicos por temporada», también se hizo público ayer.

Gaffigan dirigirá otro acontecimiento de la temporada: la impactante visión escénica y dramatúrgica que, sobre el Réquiem de Mozart, presentó Romeo Castellucci en el Festival de Aix-en-Provence. Este espectáculo, coproducido por el Palau de les Arts, figuraba ya en la pasada temporada, pero tuvo que ser cancelado por la pandemia. Con un cuidado reparto vocal en el que figuran la mezzo Sara Mingardo y la soprano Elena Tsallagova. Mujeres emblemáticas son también Cio-Cio-San (Madama Butterfly, con la gran Marina Rebeka como protagonista), Lady Macbeth (Macbeth, coprotagonizada por dos colosos como la soprano Anna Pirozzi y el barítono Carlos Álvarez), o los cuatro personajes femeninos de Los cuentos de Hoffmann, todo ellos encarnados en un actuación maratoniana por la soprano surafricana Pretty Yende, que hará la proeza de asumir los roles de Olympia, Antonia, Giulietta, y Stella bajo la dirección de Marc Minkowski.

La agenda operística está cargada de otras citas ineludibles. Como la versión otras semiescenificada de Partenope, de Händel, que dirigirá el veterano William Christie el 24 de octubres a sus inseparables músicos de Les Arts Florissants; el estreno de Trouble in Tahiti, de Bernstein, en una producción procedente de la Ópera Nacional de Holanda; Ariodante de Händel, o la «farsa giocosa» Un avvertimento ai gelosi, de Manuel García, que se representará en el Teatre Martín i Soler en una nueva producción del propio Palau de les Arts, con dirección musical de Rubén Fernández Aguirre y escénica de Bárbara Lluch. Tampoco falta la zarzuela, representada por Doña Francisquita, cuyo rol titular será encarnado por Ruth Iniesta, que ya fascinó a todos con su reciente interpretación de Nedda (Pagliacci).

'Madama Butterfly'.

No baja la calidad en el capítulo sinfónico, donde destaca la vuelta de Gustavo Gimeno, que dirigirá el 23 de diciembre la monumental Tercera sinfonía de Mahler, con la participación solista de otra cantante de campanillas, la contralto Karen Gargill. Juanjo Mena (con un monográfico Kaija Saariaho); Josep Pons (curioso programa que combina una selección de Atlàntida de Falla con las dos suites de Daphnis et Chloé de Ravel); Mark Elder (Sinfonía de los salmos de Stravinski y Una vida de héroe, de Strauss); Riccardo Minasi (Haydn, Beethoven, Strauss), y el flamante titular, James Gaffigan, que el 6 de mayo dirigirá un indagador programa que reúne obras tan disímiles como A la busca del más allá, de Rodrigo, Shéhérazade de Ravel y la Sinfonía del Nuevo mundo de Dvorak.

Excepcional además de impresionante es el ciclo de Lied, que reúne a figuras como Joyce Didonato, Matthias Goerne, Benjamin Bernheim, Lisette Oropesa, Marianne Crebassa (que retorna tras su inolvidable interpretación de Les nuits d'eté de Berlioz el pasado 29 de mayo) y el contratenor Jakub Józef Orliński. Imposible omitir el concierto que ofrecerán los barítonos Leo Nucci y Erwin Schrott el 11 de noviembre junto a la Orquestra de la Comunitat Valenciana y Jordi Bernàcer. Danza, ciclos de música barroca y antigua, flamenco, «otras músicas», bandas y diversos y ambiciosos proyectos educativos completan una temporada que no deja punta sin hilo, y que se miré por donde se miré, es definitivamente impresionante.

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