El Museo Reina Sofía ha comprado una quincena de obras en ARCO, la mayoría en sintonía con la reordenación de la colección que prepara su director, Manuel Borja-Villel, entre las que se encuentran artistas consagrados como Manolo Quejido y Agustín Ibarrola, y mujeres -la mitad- como Manuela Ballester y Ana Peters.

En total, las compras del Reina Sofía han ascendido a cerca de 300.000 euros, según el director de la institución. Se trata de obra de siete mujeres, siete hombres y un colectivo artístico. El conjunto combina autores consagrados con jóvenes y apuesta por una variedad en los temas, desde las vanguardias a la creación más reciente.

Muchas de las obras tienen relación con el nuevo recorrido que estará listo a final de año y que dará la vuelta completa a la colección y, salvo el Guernica, casi todo lo demás cambiará de sitio.

Las dos adquisiciones de artistas consagrados son cuatro xilografías sobre cartulina de Agustín Ibarrolla (década 1970) y una serie de dibujos de Manuel Quejido, tras su paso por el Centro de Cálculo de la Complutense, «Círculo y triángulo», (1968).

Las cuatro piezas de Ibarrola fueron expuestas en la Bienal de Venecia del 76 y completan los fondos que el museo tiene del artista vasco. La serie de Quejido probablemente se incluirán en la exposición que el museo prepara sobre el artista el año que viene.

Vanguardistas

Otras dos artistas españolas son Manuela Ballester, de la que se han adquirido tres ilustraciones del libro «La Perla que Naixque en lo Fang» (1934), y una pieza de Ana Peeters, «Cuentaquilómetros» (1966). Ambas engrosarán el trabajo que el museo está haciendo para consolidar sus fondos de creadoras vanguardistas y artistas pop, esta última con una sala dedicada en el nuevo recorrido.

De jóvenes creadores, el centro de arte ha comprado una serie de seis litografías del grupo colaborativo Colectivo Ayllú, «Perrear el dolor»; también «Llorona I» (2021), de Clara Montoya (Madrid, 1974), y «Proyecto Máquina abstracta, Mapa de Calor» de Andrés Pachón (Madrid, 1985).

El resto de obras son «Ignou Road Batiks Series» (2016-2017), de Alonso Gil, unas telas de estilo batik; y «Casa Bruja», del artista conocido como Evru/Zush, cuya obra ha sido expuesta en el Moma y el Guggenheim.

En la nómina internacional se encuentra piezas de la marroquí Bouchra Khalili, con la película «The Tempest Society (2017)», y de la sudafricana Ángela Ferreira «For Mozambique».

Con vistas a la reordenación de su itinerario, el museo ha adquirido «El Dorado – Ecuación», un boceto en tinta témpera y lápiz sobre papel de Liliana Maresca (Buenos Aires, 1951-1994), una figura emblemática en el ámbito artístico argentino, que tendrá una instalación en el nuevo recorrido que prepara el museo.

Este es la edición más extraña de ARCO, que se ha movido de febrero a verano y en la que solo participan poco más de la mitad de las galerías.

Pese a estos cambios y los imprevistos que han ido surgiendo, la directora de la feria se mostró ayer muy contenta con la marcha de la feria.