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Contracorriente

«La música es la libertad para crear muchas armonías»

Vaiginis produce un álbum junto con los jazzistas de Nueva York Kikoski, Sipiagin y Kozlov

El jazzista durante 
su concieto en el
Jimmy Glass.

El jazzista durante su concieto en el Jimmy Glass.

La conexión con València fue instantánea incluso antes del concierto, y así lo mostraba el músico lituano: «Es fantástico, ya sabes, una bonita ciudad, un bonito vecindario... y lo mejor es que he tenido un poco de tiempo con los músicos para preparar el espectáculo de esta noche y son brillantes». Se mostraba muy emocionado de poder estrenar en el Jimmy Glass un espectáculo que no dudaba en calificar como «sorprendente y fresco».

El que es considerado el mejor músico del panorama jazzístico lituano, deleitó al público con un espectáculo basado en la fusión del jazz y el flamenco, del cual se declara un gran admirador. A pesar de que le cuesta sistematizarlo, lo define como un estilo «muy bonito musicalmente y con una estructura completamente diferente. Tiene muchos ritmos, armonías, elementos expresivos que lo hacen una música muy bella». No obstante, asegura que no le gusta encasquetar la música bajo las etiquetas de ciertos estilos como jazz, flamenco o clásica. Prefiere referirse a todos los tipos de música como lo que son: música. Y recalca que para él no se trata de hacer algún estilo en concreto, sino «algo interesante». Pone el foco en lo importante es tener un buen trabajo de fondo y una buena preparación para después poder «crear muchas cosas, ya que para el músico, la música es la libertad».

El compositor tiene un proceso creativo en el que tiene mucho peso la inspiración que encuentra «en todas partes: viajando, conociendo gente nueva, tocando en nuevos lugares, o en la energía del público». Explica que todas esas experiencias que vienen mientras viaja, mientras vive, se agrupan cuando llega a casa y se sienta a escribir algo de música. Añade que también la encuentra en la energía positiva que viene de «viajar, tocar y compartir escenario con buenos músicos». Esta inspiración se traduce en su proceso creativo en «pequeñas ideas». Explica que «a veces solo tienes una pequeña idea que se transforma en tu cabeza en una melodía, en un ritmo, que viene, otras veces tienes que trabajar más duro, pero suele surgir de una pequeña chispa».

El jazzista ha tenido muchas y muy buenas reseñas de críticos a lo largo y ancho del globo, y su trabajo ha sido clasificado con adjetivos como delicado, sutil o provocador. Sin embargo, al preguntarle cómo definiría él mismo su música, Vaiginis asegura que es algo que tiene que dejar a la gente que acude a sus conciertos o a los críticos, ya que «ellos tienen su opinión, y yo simplemente soy un músico al que le gusta tocar y expresarse. El público que acude a verme tocar o la gente que escucha mis discos pueden definir mejor que yo esto, qué sienten cuando me escucharon».

Como todos los músicos, se ha visto muy afectado por la pandemia del covid-19. Aun así, cree que «musicalmente también ha traído algo bueno, hemos tenido tiempo para sentarnos y pensar qué nueva música nos gustaría escribir, mucho tiempo para practicar y componer... Así que creo que como todo ha tenido una parte negativa y una positiva. Lo mejor es que todo está volviendo a la normalidad y tenemos la posibilidad de volver a actuar con público».

Al hablar de futuro, se muestra muy ilusionado, pues se encuentra inmerso en la creación de numerosos proyectos. Está centrado fundamentalmente en la producción de su nuevo álbum, que se llamará «Music Conversations», para el que ha trabajado con grandes músicos de la escena jazzística de Nueva York como David Kikoski, Alex Sipiagin o Boris Kozlov. Admite que está «deseando que llegue el momento de lanzarlo, va a ser desde cuarteto a sexteto, pero sobre todo, algo muy fresco».

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