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La pandemia de la historieta valenciana

Artistas del cómic se unen en "Efectos secundarios", un conjunto de historias sobre el virus que se publicarán el 9 de septiembre

La pandemia de la historieta valenciana

Hoy hace un año y 148 días que nos encerramos en casa a cal y canto. Durante casi tres meses, los aparatos tecnológicos y los libros fueron nuestras ventanas al mundo. De aquella experiencia tan traumática como trascendental, ha nacido una novela gráfica, Efectos secundarios (Astiberri), que saldrá a la venta el próximo 9 de septiembre.

En ella participan 14 artistas, nueve de ellos valencianos, como Paco Roca, Miguel Ángel Giner Giner Bou, Cristina Durán, Ana Galvañ, Ana Oncina, María Herreros, Núria Tamarit y Martín López Lam. Efectos secundarios es un conjunto de 19 historietas autobiográficas -o no- sobre el confinamiento y sus consecuencias. En él, también participan otros historietistas españoles, como Alfonso Zapico, Amaia Arrazola, Antonia Santolaya, Carla Berrocal, Cristina Bueno, Javier Olivares, Josune Urrutia, Laura Pérez Vernetti, Meritxell Bosch, Raúl, Sole Otero y Susanna Martín.

El proyecto fue gestado precisamente durante el confinamiento, cuando la fundación Cultura en Vena decidió contactar con estos ilustradores en colaboración con la editorial Astiberri. La entidad acerca las artes a los hospitales y comunidades rurales en riesgo de despoblación. Con Efectos secundarios, su objetivo era «estimular la reflexión no solo sobre la pandemia y sus efectos más inmediatos, sino sobre todas las grandes cuestiones y problemáticas que ésta ha acelerado en todo el planeta, como el cuidado de las personas mayores, la inminente crisis medioambiental, o el cuestionamiento de las libertades individuales», ha explicado Juan Alberto García de Cubas, presidente y fundador de Cultura en Vena.

A partir de otoño de 2021 este proyecto también se mostrará en una exposición itinerante que viajará por hospitales y comunidades rurales, dentro del programa Arte Ambulatorio de la fundación.

«Entre todas las artes visuales, el cómic ocupa un puesto privilegiado, como herramienta de comunicación y como manifestación cultural de primer orden. Y en Cultura en Vena creemos firmemente que la cultura beneficia seriamente la salud. Ya existe evidencia científica que lo confirma: en 2019, la Organización Mundial de la Salud publicó un informe sobre el papel de las artes en la salud y el bienestar, basado en cientos de estudios clínicos. El cómic, en particular, lleva años demostrando sus enormes capacidades para tratar temas sanitarios a través del movimiento internacional Medicina Gráfica. Con Efectos secundarios queremos contribuir a este movimiento tan necesario, gracias a la visión de algunos de los mejores historietistas de nuestro país», ha añadido.

No es el primer cómic que retrata lo sucedido durante esta pandemia. En el último año se han publicado una decena de títulos, como Manifiestamente anormal, de Max; Conviviendo 19 días, de David Ramírez; El Murciélago sale a por birras, de Álvaro Ortiz; Algo extraño me pasó camino de casa, de Miguel Gallardo; o Días de alarma, de Víctor Coyote.

A nivel mundial, la editorial Flow Press Media publicó recientemente Pandemia, un monográfico sobre la visión de una treintena de autores - la mayoría estadounidenses- de la escena independiente sobre los efectos del virus en la sociedad y la cultura.

Todos se apuntan

El uso de la ilustración y la historieta para contar la pandemia está tomando cariz oficial este verano, pues ahora no es otro que el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) quien ha creado un cartel con seis viñetas que explican cómo investigan sobre el virus. El cartel puede descargarse en la página web de la entidad y puede resultar útil para más de un negacionista.

En formato cartel, seis ilustraciones sirven para contar, en unos pocos pasos, cómo se trabaja con los virus; cómo se puede predecir el comportamiento de la población en una pandemia; cómo se investigan vacunas y se buscan fármacos e, incluso, cómo sobrevivir a un apocalipsis zombi gracias a la epidemiología.

Los historietistas y dibujantes valencianos no han parado durante la pandemia, a diferencia de otros profesionales del sector cultural. Paco Roca, por ejemplo, ha colaborado con la producción televisiva «La fortuna», dirigida por Alejandro Amenábar, que adaptará la novela gráfica El tesoro del cisne negro. También ha trabajado para la antología de Batman. En su caso, Roca ha elaborado una historieta en la que el hombre murciélago está en Benidorm. Se titula «Cerrado por vacaciones» y saldrá al mercado -dentro de la antología de DC- el 14 de septiembre.

Uno de sus últimos cómics, Regreso al Edén, ha sido reconocido como el mejor cómic de 2020 por la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España (ACDCómic).

Roca trabaja ahora en otra novela gráfica sobre memoria histórica que publicará Astiberri en 2022, y además, dibujará de nuevo para DC, esta vez, para dar vida a una heroína.

Por otro lado, Cristina Durán y Miguel Ángel Bou han estado ocupados con la novela gráfica de la miliciana saguntina María La Jabalina, que se publicará en Astiberri próximamente. El dúo valenciano también ha estado trabajando para la edición americana de Una posibilidad (Astiberri), publicado en 2017 en España, una historia de superación en el seno de la familia. Tanto Roca como Durán y Giner Bou han sido reconocidos con el Premio Nacional de Cómic que otorga el Ministerio de Cultura.

Arte editorial

Por otra parte, Ana Galvañ, murciana con título en la Universitat Politècnica de València (UPV), ha publicado recientemente en la revista AD Arquitectural Digest Germany y The New York Times.

María Herreros ha publicado Georgia O’Keeffe (Astiberri), una novela gráfica sobre la vida de una de las máximas representantes del arte norteamericano del siglo XX. El libro ha sido editado con la colaboración del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, que ha organizado la primera retrospectiva en España de O’Keeffe.

La ilustradora de Elda, Ana Oncina también trabaja en otro proyecto tal y como ha anunciado a través de las redes, al igual que Martín López Lam, el dibujante peruano afincado en València que ya ha trabajado para Media Vaca, Lavernia Cienfuegos y The New York Times en su versión digital.

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