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Robe Iniesta | Músico.

Robe Iniesta: "El amor es la mejor droga que he probado. No sé si la más sana"

«En las canciones de Extremoduro hay metáforas que ya no puedo usar. Y si no me creo lo que canto me siento ridículo»

Robe Iniesta estará actuando este viernes por la noche en la Marina Sur.

Robe Iniesta estará actuando este viernes por la noche en la Marina Sur. Foto: Víctor Lerena

Tras la cancelación definitiva (y polémica) de la gira de Extremoduro que se iba a iniciar en València, Robe Iniesta llega a la ciudad para presentar este viernes en la Marina Sur su nuevo disco en solitario, «Mayéutica», una declaración de amor de 43 minutos emocionante y feliz.

Ahora que toca estar sentados en los conciertos presenta usted un disco bastante cañero. ¿Esto forma parte de eso que canta de «pasarse la vida tocando los cojones»?

(Ríe) La verdad es que ahora podría haber tocado la gira aquella en teatros. Es una pena que los conciertos tengan que ser así, pero habrá que bailar como una puta loca (referencia a otra de las canciones del disco) en la silla.

¿Y entre hacer revoluciones y hacer bailar, qué es más necesario?

Son necesarias las dos cosas, hay que ir dándole de un lado y de otro. Las canciones siempre tienen que hacer pensar y emocionar, hacer dudar, que es de lo que se trata. La única manera de hacer revoluciones es dudando y emocionando.

¿Ha dudado mucho en esta pandemia?

He intentado estar informado para informar a la gente. Ha sido una buena idea vender las entradas en el último momento para que todo el mundo sepa a lo que va. Hay que adaptarse y vivir el momento. Y si no quieres estar sentado, espérate al año que viene. Pero nosotros no podíamos perder tanto tiempo, hacía ya dos años sin hacer nada y había que vivir.

València iba a ser la primera parada del regreso de Extremoduro. ¿De verdad le apetecía volverse a juntar?

Hombre, una gira de despedida no la haces porque tengas ganas de tocar, porque entonces sería como ese que era tan feo que no le dejó su novia por no darle un beso de despedida. Se hace por dejar al grupo en un sitio digno y que todo el mundo se quede contento.

¿Le ha gustado este final con comunicados y acusaciones cruzadas entre usted y la promotora Live Nation?

No me ha gustado pero no he tenido más remedio que explicarme y seguramente lo tendré que seguir haciendo. Cuando las cosas se hacen tan mal hay que estar ahí para defender los derechos de la gente e intentar explicarse.

¿Los fans le han entendido?

Creo que sí, pero no sé, quién no lo haya entendido a estas alturas me la suda un poco. Yo tengo la conciencia bien tranquila. Ahora toca otra cosa.

Vayamos a la otra cosa que es el disco, «Mayéutica», que está lleno de puertas, mesas, ventanas, camas... ¿Cantarle a la casa es un signo de madurez?

Tío, no me había fijado en eso. Es un poco la conexión que tiene con ‘La ley innata’ (disco de Extremoduro de 2008). «Se me cae la casa desde que se marchó» (canta). Hablas de todo como metáforas para dar ideas, para intentar mover la cabeza y el corazón.

Si «Mayéutica» es una continuación de «La ley innata», ¿por qué no lo ha grabado con Extremoduro?

Porque no pudo ser. Yo lo tenía compuesto y como veía que entraba en el rollo de Extremoduro lo estuvimos intentando, pero no se dieron las condiciones. Faltaba ese feeling. Esto es arte, no es hacer una pared. Tienes que tener una buena compenetración. Si no, es imposible.

«Todo lo que te hace sonreír me vale la pena». Eso lo dice alguien que, además de enamorado, se ha vuelto sensato.

No sé si me he hecho sensato, pero desde luego ya si no lo hecho ya se me ha hecho tarde. Hay que evolucionar porque malo es si te quedas en el mismo sitio porque el mundo sí cambia.

¿Su relación con el mundo es mejor ahora que a los 20 años?

Uy cuando tenía yo 20 años... Y 30... Vamos a dejarlo... Con la vida tienes que ir mejorando. No es que sea una norma, pero es mejor hacerlo. Tienes que ir conociéndote a ti mismo y saber lo que necesitas. Sobre todo si no te engañas a ti mismo, que es de lo que se trata.

Canta «ahora soy un adicto de ti» y «ojalá me muera fruto de esta alegre sobredosis». ¿Es el amor la mejor droga que ha probado?

Claro, sin duda.

Y la más sana. ¿O no?

O no, o no, eso nunca se sabe.

Canta también que no quiere asomarse «ni al fondo de mí mismo ni al fondo del abismo». ¿Se ha asustado cuando se ha asomado?

Sí, pero te tienes que asomar, aunque a veces te apetece andar en cosas más triviales. Pero hay que acercarse y conocerse.

¿Qué ha visto cuando se ha asomado?

En unas épocas unas cosas y en otras, otras. Pero no creo que sea el momento de decirlas.

¿Le da muchas vueltas a las canciones? ¿Se plantea si le han salido demasiado cursis o demasiado guarras?

Solo me planteó que me emocionen y que me muevan la cabeza. Y si ha quedado de una manera u otra, no mando mucho. Hay creadores que son un poco como alfareros: dicen que quieren hacer un botijo y les sale un botijo. Yo no, soy como un arqueólogo, escarbo en un sitio, encuentro algo y ya luego lo intento entender. Aunque tampoco me hace falta entenderlo, con que me emocione me vale.

¿Cómo se lleva un disco que es casi una canción de 40 minutos a un directo?

Pues echándole dos pelotas, lo primero. Pero es que mola mucho, no te da pereza ni cuando lo ensayas en casa. Te pones a tocarlo y sale solo.

¿Y cómo ha elegido las canciones de Extremoduro que recupera en esta gira?

Me apetece tocar las más recientes. Las más antiguas tienen otro rollo. Son más simples, dependían de un momento y ahora estás en otro sitio. Quizá te motivan menos. En las letras hay metáforas que te las puedes llevar a ese sitio, pero otras que claramente ya no puedo usar. No soy un cantante-cantante, yo canto con el corazón y si no me lo creo lo que canto me siento ridículo.

Usted que lleva ya en esto unos años, ¿cómo ve la salud del rock en España?

El rock en España nunca ha sido una música de mayorías, y tampoco lo es ahora. Ahora los chavales oyen otro tipo de música, como antes oían la música pop o el disco. Lo que sí ha cambiado es la dificultad para hacer bandas porque no hay apoyo de las discográficas. Hay que ir a lo fácil, que es hacer una base y cantar encima de ella. Hace unos años cuando te cogía una discográfica ya estabas puesto, pero llegó un momento en que ya no era nada.

Ahora quien manda es su querida Live Nation.

«Livenatium» (grita). Madre mía, traerá cola.

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