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“Mi virtud es haber llegado hasta aquí con la ilusión intacta”

Cisco Fran presenta un nuevo disco en solitario en El Volander ‘Indies’ el sábado a las 19.00 horas

Cisco Fran, líder de La Esperanza Blanca.

Cisco Fran, líder de La Esperanza Blanca.

Cisco Fran, líder de La Gran Esperanza Blanca, presenta el sábado a las 19.00 horas en El Volander ‘Indies’, un nuevo disco en solitario en el que el gran representante de la “Americana” en València se ha rodeado de músicos como Néstor Mir, Rafa Adrián y Raúl Pruñonosa de Badlans, Lanuca, Los Radiadores y Santiago Penagos. Fran compuso las canciones del EP durante el confinamiento de la primavera de 2020 con la intención de que se salieran de su sonido habitual. Por ello, tras contactar con los que acabarían siendo sus colaboradores, les mandó las demos acústicas de las canciones y les concedió la “libertad absoluta” para transformarlas.

¿Ser “indie”, veterano además como tú, es una necesidad o una virtud?

La virtud está en llegar hasta aquí con la ilusión intacta y una visión panorámica de como ha ido evolucionando la escena musical valenciana desde 1982 hasta hoy. No me considero “indie” porque eso sería autolimitarme, aquellos que crean que lo son cavan su propia tumba artística.

¿Cuál ha sido tu relación con el “indie”? ¿Has tenido una convivencia feliz con el “indie” autóctono? ¿Te reivindicas como “indie” primitivo frente a los que han ocupado la etiqueta durante tantos años?

Sinceramente, no he tenido relación alguna y así me va, en solitario y con mi banda. Cuando hubo un cambio generacional en algunos puestos importantes de la gestión musical nosotros seguíamos a lo nuestro, sin atender demasiado a qué había que hacer para estar en el candelero, así que no hubo ningún tipo de relación real. Escuchaba los nombres de nuevos grupos valencianos pero no conecté nunca con esa corriente. De lo que sí puedo estar orgulloso es de haber sido creador en 1989 de NOSE (Nueva Oleada de Sonidos del Este) que fuimos una iniciativa de edición de discos de modo totalmente independiente y autogestionado.

Has dicho mucha veces que LGEB hace música de “fusión”. ¿En qué se diferencia esa fusión con la que muestras en “Indies”?

En “Indies” también hay fusión, pero no es la misma. Aquí las ideas son las que fusionadas crean las nuevas lecturas de mis canciones. La conversación entre mis versiones primerizas y el arte de los participantes en el disco han creado lo que el oyente puede disfrutar. Estoy muy contento de como esa conversación ha fluido.

Cuando te entreviste por “Alice Maravilla” me contabas como una nueva relación sentimental había impulsado este disco. ¿Tiene que ver también con la aparición de los nuevos “Cisco Fran” que encontramos en este disco?

Sí, claro. El impulso creativo se alimenta de los estados de ánimo del creador, y el mío es, desde hace un par de años, fantástico. No tengo duda alguna de que las canciones ganan en profundidad y sentido gracias a ese estado de ánimo.

¿Necesitabas a estas alturas de tu carrera alejarte de ti mismo con canciones como “Polen” o “Paseo en la noche”? ¿Ha sido como un viaje místico y psicotrópcio, de esos en los que te puedes ver desde fuera? ¿Cómo es el Cisco Fran que has visto desde ahí?

En gran parte quería sonar diferente. Escucho músicas diferentes, aunque no todas me capturan, pero tanto las propuestas de Néstor Mir como de Lanuca sí me seducen. De ahí que deseara experimentar y comprobar si mis canciones podían ser tratadas bajo sus miradas estéticas. Y el resultado no puede haber sido mejor.

Quizá “Nena”, la canción que cantas con Los Radiadores, es menos experimental que las otras dos, pero el cambio respecto a tu estilo habitual también es evidente. ¿Cumple otra necesidad, en este caso la de desatarte? ¿Conecta con el Cisco joven antes de que eligiera la música de raíz en vez del punk de sus contemporáneos?

Puede que no lo parezca pero viví la eclosión del punk y la new wave con la edad adecuada. Compré el single de God save the queen de los Sex Pistols y todo lo que sonaba a nuevo me parecía excitante. No obstante, mis gustos se fueron decantando de un modo inequívoco hacia las músicas americanas: folk, blues, country, rock’n’roll… Sabía que en “Nena” había una canción de power rock. Y no me equivoqué, como tampoco lo hice al ofrecérsela a Los Radiadores.

Todos rezan por el alma de Hank” y “Blues del virus” sí remiten más a tu geografía musical, tanto en LGEB como en solitario. Y las dos remiten de alguna forma a la pandemia, la primera por la necesidad de celebración y la segunda por la descripción satírica de lo que ocurría. ¿Cómo surgen estas canciones?

De forma muy distinta. “Blues del virus” fue la primera canción que compuse en el confinamiento duro de la primavera de 2020. Era todo tan raro y extraño que pensé que algo de humor no vendría mal. Todo me recordaba a “Un mundo feliz” de Huxley. Sin embargo “Todos rezan por el alma de Hank” vino sola tras visionar la serie documental “Country Music” de Ken Burns. Me emborraché de country y bluegrass y la resaca fue esa canción.

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