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Historia musical

'Hail, hail San Luis': los Stones no han iniciado gira en una ciudad cualquiera

Vital en el ragtime, crucial en el blues y por ello indispensable en el rock and roll, la ciudad a la orilla derecha del Misisipí que vio nacer a Chuck Berry es parada obligatoria, aunque no siempre realizada, para entender la historia musical de EEUU

Chuck Berry, en una de sus poses icónicas.

Chuck Berry, en una de sus poses icónicas.

Para muchos estadounidenses, especialmente urbanitas, San Luis es a día de hoy todavía 'flyover country', esa parte de Estados Unidos que simplemente observan desde el aire viajando en avión entre las costas. Los Rolling Stones y cualquiera con interés en la música estadounidense saben que es mucho más. Una de las cinco ciudades indígenas del blues, aunque a menudo siga estando oculta bajo sombras de otros enclaves, es una parada tan obligatoria como Nueva Orleans, Memphis, Nashville o Chicago para entender una cultura sin la que ni EEUU ni el mundo sonarían hoy como lo hacen.

Su ubicación geográfica en la orilla derecha del Misisipí hizo de San Luis punto neurálgico natural de las primeras rutas comerciales fluviales, luego de las vías de tren que construyeron el sudor y las vidas de los negros esclavizados. Río y ferrocarril hicieron de la ciudad en el siglo XIX la Puerta al Oeste que hoy simboliza su icónico arco y, en el XX, punto clave en la ruta de la gran migración del sur al norte que seis millones de negros protagonizaron antes y después de la Gran Depresión. Y en toda esa historia fue permeando en esta tierra la música negra que clavaba sus raíces en África y que a partir sobre todo del arranque del siglo XX creó la música popular moderna.

San Luis se vincula sobre todo a un género, como recuerda perfectamente la apertura en la ciudad hace solo cinco años del Museo Nacional del Blues. Pero una exposición estos días en el Museo de Historia de Missuri dedicada a 'Los sonidos de San Luis' ayuda a abrir el foco y entender más.

Michael Jackson pudo ser el rey del pop pero se puede considerar el padre del género a Scott Joplin, un genio del ragtime que puso los cimientos de lo que estaba por venir cuando en sus años en San Luis escribió composiciones como ‘The entertainer’, esa melodía que más de un siglo después puede tararear cualquiera, especialmente cuando piensa en la banda sonora de ‘El golpe’.

En San Luis confluyeron también a principios del siglo XX un montón de músicos que salían de zonas rurales e iban a núcleos urbanos de población creciente, genios itinerantes que malvivían en muchos casos en actuaciones callejeras. Esa es la realidad que retrató WC Handy en ‘St Louis Blues’ y es la que vivió, actuando por unos peniques en las aceras, la niña Freda McDonald, que acabaría siendo Josephine Baker.

Conforme pasaron los años fue creciendo y evolucionando en la ciudad el jazz y los pianos prodigados en locales ayudaron a dar peso en su blues al instrumento, creando el llamado 'sonido de San Luis'. Luego llegaría una industria de grabaciones que popularizó lo que había sido subcultura y le dio su lugar comercial.

Chuck Berry, el santo patrón

Sabía Mick Jagger el domingo en su primer concierto del No Filter Tour en el Dome lo que hacía cuando citaba a Chuck Berry, lo más parecido al santo patrón en esta ciudad aún hoy profundamente segregada racialmente pero igual de profundamente orgullosa de un músico y una música que sigue vibrando en una escena llena de locales, de estadios a pequeños bares, entregados a los directos. Y sabía 'morritos' lo que hacía también al mencionarlo junto a Keith Richards.

Pocos como el guitarrista han rendido tributo de palabra y en las cuerdas al padre de 'Maybellene' o 'Roll over Beethoven', por más que en los ensayos de los conciertos para 'Hail, Hail, Rock and roll' ambos tuvieran algún choque. Y fue Richards quien, después de que el documental ayudara a sacar a las sombras a Johnnie Johnson, el pianista que fue fundamental para el trabajo de Berry, lanzó una campaña que le acabó llevando al Hall of Fame del rock and roll.

Son solo algunos hijos ilustres musicales de una ciudad sin escasez de tótems en muchos campos culturales (aquí nacieron, por ejemplo, T.S. Elliot, Maya Angelou y Vincent Price). Y en San Luis se parió, por ejemplo, el torbellino creativo del dúo que fueron Ike y Tina Turner, de aquí salieron Jeff Tweedy y el rapero Nelly.

Hoy la ciudad mantiene algunos de sus locales icónicos de blues, sitios como el Blueberry Hill donde actuó cientos de veces Berry o BBs Jazz Blues and Soups, parte de una zona que se conoce como 'el triángulo de las bluemudas' y uno de los locales que hacen de esta ciudad una versión menos profesionalizada que Nashville para la música en vivo. Y se oyen blues y rock, jazz y punk, clásica y rap. 'Hail hail San Luis'.

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