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Javier Gutiérrez: "No estamos educados para saber amar"

«En esta profesión siempre estamos en la cuerda floja y dependemos de que alguien se acuerde de nosotros»

El actor asturiano Javier Gutiérrez, durante la entrevista.

¿Qué supone desarrollar una gira teatral en estos tiempos?

Siempre es especial subirse a un escenario y hacer teatro. Pero en estos tiempos tan necesitados de historias, de experiencias en directo, no solo es algo necesario, sino que además gusta y mucho.

«Principiantes» habla de amor. Pero, ¿de qué habla Javier Gutiérrez cuando habla de amor?

El amor es un tema muy peliagudo que nos acompaña casi desde que nacemos hasta que morimos. Pero creo que no estamos suficientemente educados para saber amar en la mayoría de los casos. Siento mucha envidia de aquellas personas que se sienten plenas, felices y llenas con el amor, porque es un recorrido muy complicado en el periplo vital de cada uno. En este caso, en el escenario, ponemos en cuestión la vida de dos parejas, una más madura, con una relación un tanto tóxica, y otra pareja que comienza, que está en la primavera de su relación. Todos nos vamos a ver reflejados de una forma u otra porque se habla del amor, del desamor, de la infidelidad, de si estamos realmente enamorados o no y de si la pareja con la que estamos -con la que nos levantamos y nos acostamos, a la que contamos nuestras intimidades- es la compañera o el compañero de viaje ideal. Es un espectáculo que versa sobre el amor, pero no es un espectáculo fácil, no es nada complaciente para el espectador. Igual que en los textos de Raymond Caver, la adaptación teatral invita a la reflexión y requiere de espectadores activos.

¿Las redes sociales están idealizando las relaciones amorosas?

Evidentemente. Vivimos en un mundo quizá demasiado dominado por las redes sociales, en las que contamos la vida que queremos contar. O quizá idealizamos demasiado nuestra propia vida en aras de dar una imagen que no se corresponde con la realidad. Después, de puertas para adentro, supongo que la vida de las personas que hablan de esa ‘otra vida’ en las redes sociales no será igual. No sé si será peor o estará en las antípodas de los que nos venden a través de fotos de viajes y de experiencias casi irrepetibles, pero quiero creer que la vida de los demás no es la vida que se corresponde con las redes sociales. Ni hay que fiarse demasiado de ellas ni creo que sean un buen ejemplo.

Dicen que el amor no tiene edad. ¿Y el éxito? A sus 50 años, le siguen lloviendo los trabajos...

El amor no tiene edad y el éxito tampoco, ni la popularidad o el reconocimiento al trabajo. El amor, igual que el trabajo, igual que casi todo en la vida, hay que vivirlo con pasión. Y luego, por ende, vendrá lo demás.

En una entrevista con Andreu Buenafuente, Mario Casas decía hace poco que un actor vive con el miedo a que no le llamen para trabajar. ¿También le pasa a usted?

Sí, claro. Esta es una profesión de dientes de sierra en la que nunca sabes por qué suena el teléfono ni por qué deja de sonar. Muchas veces me sorprendo cuando un director o una directora me ha llamado para una película o me encomienda un personaje en el que yo jamás habría pensado para mí; pienso que se han equivocado al contar conmigo, y esa siempre es una sensación que está latente, muy presente en nuestro oficio. Ya no solo entre la gente que trabaja, sino también entre los que hace tiempo que no escuchan sonar el teléfono. Hay un estudio reciente que arroja un dato trágico: el 97% de ellos no ha ingresado ni un solo euro en el año 2020 en plena pandemia. Es una profesión en la que siempre estamos en la cuerda floja e independientemente de que tengas talento o no, siempre dependes de esa porción de la tarta que es la suerte y de que alguien se acuerde de ti.

¿Los premios ayudan?

Los premios, premios son. Pero con los premios uno no come, y además muchas veces no son justos. Los premios están muy bien para alimentar el ego, pero más allá de eso no creo que una actriz o un actor que tenga o deje de tener premios es mejor o peor.

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