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Alaitz Leceaga: "Aún no sé en qué voy a invertir los 120.000 euros del premio"

«Aspiro a que mis personajes cobren más vida», afirma la ganadora del Fernando Lara

Alaitz Leceaga en el escenario que inspiróla novela. Rubén Blyth

Trabajó como agente inmobiliaria hasta que publicó su primera obra ‘El bosque sabe tu nombre’ y el éxito llamó a su puerta. Vendió más de 100.000 ejemplares, dejó su trabajo y, desde entonces, se dedica en exclusiva a escribir. Con su segunda novela ‘Las hijas de la tierra’ mejoró en ventas y ‘Hasta donde termina el mar’, la tercera, de momento ya le ha reportado los 120.000 euros con que está dotado el Premio Fernando Lara 2021.

¿Ya ha invertido el premio?

Aún no sé en qué los voy a invertir. No he tenido tiempo. Ahora mismo la promoción me tiene ocupada y es algo con lo que disfruto y echaba mucho de menos. Durante una época, cuando trabajaba ante el ordenador en soledad, la novela solo era mía y ahora que por fin la comparto y puedo hablar de ella soy feliz.

El premio Fernando Lara es todo un trampolín pero a usted ‘El bosque sabe tu nombre’ ya la colocó como una superventas. Además de vender más, a qué aspira con este nuevo libro.

Con las novelas anteriores ya había conocido el éxito y tenía muchísimos lectores. Aparte de la satisfacción personal que supone este reconocimiento espero tener la oportunidad de llegar a muchos más lectores y hacer que mis historias se conozcan todavía más. Aspiro a que mis personajes cobren más vida.

Un naufragio, una extraña joven rescatada y la desaparición de decenas de muchachas. Es imposible no engancharse a la trama de la novela.

Como autora es un hito que los lectores se enganchen al libro. En esta historia quería acercarme un poquito a la intriga, al suspense y de alguna forma rendir un pequeño homenaje a los clásicos de misterio que, como lectora, he devorado.

Al ritmo trepidante y al clarooscuro de los personajes le une el misterio que envuelve a las leyendas de brujas, lamias o sirenas . Como superventas, reconozca que debía intuir que la novela iba a tener éxito.

Me ha gustado entretejer leyendas e historias reales con una trama de misterio, además de dar giros, porque creo que eso enriquece, sorprende y hace la lectura más adictiva. Busco que el lector quiera seguir leyendo y vea a través de los ojos de los personajes, porque a mi como lectora es lo que me gusta.

Y a eso le añade una historia de amor.

Me apetecía mucho escribir una novela con un triángulo amoroso imposible y con una historia sentimental muy potente. En esta historia, cualquier elección daña muchísimo al otro por la propia naturaleza de los personajes ya que hablamos de dos hermanos muy unidos entre sí y Ofelia, la protagonista.

Da la sensación de que usted es muy perfeccionista.

Le debo al lector el cerrar cada trama, que cada personaje tenga su final y que cada pregunta que el lector se plantee tenga una respuesta. Como lectora me gusta que al final todo quede resuelto, aunque no sea lo que uno espera.

¿Cómo surge esta historia y se convierte en libro?

La chispa me surgió tras leer una noticia en la que hablaba de una galerna, un tipo de tormenta súbita típica del mar cantábrico, que había acabado en 1901 con la vida de 350 marineros en el golfo de Vizcaya. Pensar en unos pueblos tan pequeños y tan unidos entre sí y la tragedía que pudo significar perder a tantos vecinos me parecía increíble. Eso me impactó y empecé a pensar en cómo introducirlo en una novela.

En un mundo masculino como es el de la pesca, en la novela son las mujeres las que llevan el peso de la historia.

Me atraen los personajes femeninos con sus luces y sombras, con todos sus pliegues. En este caso, y al hablar de sirenas y lamias, representados por personajes femeninos en la propia mitología, me parecía imprescindible abordar eso desde un punto de vista femenino.

En todas las tramas aparece la familia como un elemento opresor. ¿Siente así el parentesco?

Me atraía contar el peso del legado familiar mal entendido. Contar el reverso oscuro de las relaciones y cómo eso determina algunas decisiones. El lugar o la familia en la que uno nace determinar y, a veces, no para bien.

Las historias trasmiten miedo y dolor. ¿Era lo que pretendía?

Lo que tenía claro es que quería que el dolor y el miedo atravesara la vida de todos los personajes. Cuando escribo, siento que yo creo la mitad de la historia y el lector la termina al leerla y hacerla suya. A pesar de ser una historia situada en el pasado, tiene su reflejo en la actualidad porque lo escritores vivimos en el mismo mundo que los lectores y a veces resulta casi imposible abstraerse y no proyectar tu propia realidad.

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