Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Márquez Piquer y Curro Romero, pioneros del divorcio

La separación del matrimonio llegó en 1982, meses después de la aprobación de la Ley del Divorcio en España

Curro Romero y Concha Márquez Piquer el día de su boda.

La muerte de Concha Márquez Piquer a sus 75 años ha reverdecido viejos laureles de su biografía. En sus memorias, tituladas Yo misma (Ed. Letra Clara, 2017), la hija de la genial cantante valenciana recuerda cómo le contó a su padre, el torero Antonio Márquez -mal llamado el Belmonte Rubio-, que quería casarse con el maestro Curro Romero, el Faraón de Camas. Un “no” rotundo salió de la boca de su progenitor como un capotazo sedoso para alejar la embestida de un toro bravo, pero, finalmente, su hija, después de planear fugarse con el espada sevillano, se casó en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid el 26 de octubre de 1962. Su primer beso con Curro fue cuando ella tenía15 años, en plena adolescencia.

El padre de Márquez Piquer se convirtió en el apoderado del Faraón de Camas tras su matrimonio. Le regaló una montera y le prestó la funda con estoques hechos por el maestro Luna, cuyo primer taller estuvo en València.

El matrimonio entre Romero y Piquer duró unos 17 años, tuvieron dos hijas, Concha y Coral, y se enfrentaron a la muerte de la menor, tras un accidente de coche en Estados Unidos. Al bautizo de Coral, que falleció a los 19 años, acudieron personalidades desde Lola Flores o hasta Audrey Hepburn.

La cantante nacida en Buenos Aires sufría por ver torear a Curro, pero prefería ir a la plaza que esperar en el hotel una llamada. Por su parte, la voluntad del histórico diestro era que su mujer no siguiera los pasos de su madre y se dedicase a la canción. Pero, finalmente cedió y Márquez Piquer pudo debutar en 1970 cuando ya llevaba siete años casada.

La separación llegó en 1982, meses después de la aprobación de la Ley del Divorcio en España. En aquel tiempo, la ley llegó con la oposición de la jerarquía católica y de sectores conservadores de la sociedad, pero también porque en el propio seno de la UCD, partido entonces en el Gobierno que presidía Adolfo Suárez, el sector más conservador llegó a pedir la dimisión del ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, que fue quien lideró la elaboración y aprobación de la norma social más importante de esa época.

La propia Concha Márquez Piquer cuenta en sus memorias que el torero se iba a torear una tarde y no volvía a su casa: “Las juergas flamencas de Curro duraban dos y tres días“ (…) “En esta cama no vas a volver a dormir conmigo”, cuenta que le dijoY así narra su divorcio: “Un día, después de muchas situaciones desagradables, sospechas de infidelidades y demás, hablamos de ello en el comedor de la Castellana (...) A pesar de aquello, Curro siguió viviendo en otra habitación más de un año, resistiéndose y negándose a irse (...) Ante su actitud me fui a ver a Luis Zarraluqui e inicié los trámites del divorcio“.

Compartir el artículo

stats