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«Si supiera lo que voy a pintar, no lo haría porque me gusta el riesgo»

Las piezas, expuestas en la antigua librería, podrán verse las 24 horas a través de la cristalera

Una visitante observa una de las obras de Uiso Alemany que se exponen en el MuVIM. Germán Caballero | GERMÁN CABALLERO

A Uiso Alemany (València, 1941) no le gusta explicar su obra. Ni siquiera les pone título. «Alguna vez, quizás muy al principio» puso alguno, recuerda el artista que ayer inauguró la exposición «Trau els ulls de la pintura» en el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM). Quizás resulte difícil de explicar porque su mano y su trazo van por libre. «Tengo una mano que hace lo que le da la gana. Yo pienso una cosa y ella no obedece ¡y qué suerte!», añade.

«Trau els ulls de la pintura», como ya avanzó Levante-EMV, reúne más de 40 obras de mediano y gran formato nunca vistas del artista valenciano y realizadas en los últimos dos años. Aunque en un principio Alemany nunca pensó en exponerlas en València -asegura que están «en tránsito»- se siente ahora «feliz» de poder enseñarlas en su tierra.

Su mano, añadió ayer tras presentar la muestra, «hace cosas de las que yo no soy capaz. Yo soy muy emocional, no sé dónde empieza ni dónde acaba». Además, añadió, «me gusta esa incógnita, es como la adrenalina que acompaña al actor antes de salir al escenario de un teatro». Y eso es, precisamente, lo que le motiva: «Si yo supiera lo que voy a pintar, ya no lo haría porque lo que me gusta es el riesgo», dice con su inconfundible vitalidad.

Alemany, ayer en el MuVIM.

Rechazo a la repetición

Alemany estuvo acompañado en la presentación de la exposición por el director del museo, Rafael Company; el jefe de exposiciones, Amador Griñó, y el comisario de la muestra y crítico de arte, Fernando Castro, para quien Alemany es «un artista de rigor e impulsividad» al tiempo que «fundamental de los lenguajes artísticos de los 60 en València». En su obra, dijo, «abstracción y figuración plantean un juego bien trabado», aunque «no es un artista cómodo, pues se pregunta ‘qué es hacer pintura en el siglo XXI’». «Se resiste a la repetición inerte», explicó en este sentido.

El comisario de la muestra alabó «el carácter visceral pero no exento de reflexión» de la pintura del artista valenciano. «Es como cuando una banda de heavy compone una balada», comparó Castro, quien aseguró que «es maravilloso ver su ímpetu en el taller».

Respecto al título de la muestra, Castro señaló que «tenemos que aprender a ver el mundo cada día de otra manera, por eso él ofrece distintas visiones. Es el prototipo de surrealismo en toda su existencia, casi dadaísta», matizó. «Para Uiso la belleza es el encuentro del cuerpo con tres huevos fritos. Porque la obra de Uiso también tiene mucho humor».

«Un valor seguro»

Por su parte, el director del museo defendió la necesidad no solo de impulsar a los artistas emergentes sino de apostar por los «valores seguros, y Uiso lo es». «Sería inútil e injusto olvidar el talento permanente, el ‘clásico’».

Mientras, Griñó explicó sobre el lugar en el que se expone la obra de Alemany -la antigua librería y con una amplia cristalera que da a la calle- que la exposición tiene «una visibilidad permanente; la muestra está abierta 24 horas porque cualquiera que pase por allí a cualquier hora la puede ver a través de la cristalera», señaló. Para Griñó, «el mundo onírico, su imaginario personal y esa fuerza de Uiso» hacían de esta exposición la muestra perfecta para exhibirla 24 horas. «Y no era un reto fácil».

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