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Jean-Pierre Jeunet | Director de cine.

"Todo el mundo me dice que ‘Amélie’ ya está desfasada"

«A todos los que no les gusta mi cine les va a encantar odiar mi próxima película»

Jean-Pierre Jeunet

Tras una década de cortos sensacionales, en 1991 el francés Jean-Pierre Jeunet dio el salto al largo con ‘Delicatessen’, un cuento macabro y jocoso que nos descubrió a un director con un sello personalísimo y una creatividad innata. Después llegaría ‘La ciudad de los niños perdidos’, ‘Alien: resurrección’ y, por fin, ‘Amélie’, una fábula cotidiana que marcó un antes y un después en el cine europeo y que concedió a Jeunet una popularidad sin precedentes. Sus siguientes películas (’Largo domingo de noviazgo’, ‘Micmacs’ y ‘El extraordinario viaje de T.S. Spivet’) mantuvieron el sello pero no tanto el éxito. Ahora está a punto de terminar ‘Bigbug’, una comedia de ciencia ficción producida por Netflix. Este fin de semana ha estado en València para recibir la Palmera d’Honor de la Mostra y ofrecer una clase magistral con la que, asegura, quiere «desalentar» a los cineastas en ciernes para que no sigan su camino. «A

los jóvenes los considero competidores. Así que prefiero que no hagan cine para no tener competencia».

¿Sus películas han aprobado la prueba del paso del tiempo?

Es la prueba más difícil de superar. En Netflix podemos ver algunas de esas películas mías como ‘Delicattesen’ o ‘Amélie’, que siempre están ahí pese a que ahora mismo hay tantas películas que Netflix es un poco como ver las cataratas del Niágara, que al final siempre es lo mismo. Dejar una huella con películas que tienen ya 20 o 30 años para mí es importantísimo.

¿Son malos tiempos para películas tan imaginativas como las suyas?

En ‘La ciudad de los niños perdidos’ hay una frase que dice que los tiempos siempre son difíciles para los soñadores. Mi última película, Bigbug, a pesar del éxito que han tenido otras películas mías, no ha conseguido financiación en Francia. Ha tenido que venir Netflix para salvarme.

¿Esa frase sobre los soñadores se la podemos aplicar a «Amélie»? 20 años después de su estreno está recibiendo un montón de críticas por su visión de la feminidad o su defensa del amor romántico.

Amélie no es más que una marioneta en manos de los autores. Son los autores los que deciden lo que ha de hacer, y los autores son esclavos del marketing. Ha habido un golpe de estado en los últimos tiempos por parte del marketing, ha captado todo el poder y es quien decide cómo se ha de trabajar.

¿Pero sería igual Amélie en 2021 que en 2001?

Todo el mundo me dice que ahora no tendría ninguna oportunidad de hacer ‘Amélie’, que está completamente desfasada y que es una película un poco rara. Por eso para ‘Bigbug’ solo Netflix me ha dicho sí. Les va a encantar a todos aquellos a quienes les encantan mis películas y a todos los que no les gustan mis películas les va a encantar odiarla.

¿Qué ha pasado para haber tardado casi diez años en estrenar otra película?

Entre las dos estuve preparando una película que iba sobre sexo, pero con todo esto del «me too» finalmente no salió. Pero bueno, normalmente tardo cuatro o cinco años en hacer una película porque lo hago todo yo mismo. Soy como un artesano.

¿Por qué chocaba aquel proyecto con el «me too»?

Porque hablar de sexo actualmente es complicado. Iba a ser como ‘El hombre que amaba a las mujeres’ de Truffaut pero llevado a la actualidad y el héroe era una heroína.

¿Son tiempos difíciles para hablar de sexo o solo lo es para usted?

Siempre va a haber oposiciones y críticas. Hay una serie, «Sex Education», que habla de sexo pero para solventar el problema ha marcado todas las casillas. Hay heterosexuales, hay homosexuales, hay transgénero, hay gente que quiere cambiar de sexo... Así todos están contentos y a mí me parece muy bien.

¿Qué un director como usted estrene en Netflix es un paso más en la historia del cine o un paso atrás?

El mundo está cambiando y es inevitable. Y para mí ha sido un alivio no tener que enfrentarme al estreno en salas de un largometraje. En el cine sabes desde el primer día si tu película funciona o no, pero en Netflix sabes que hay millones de personas que podrán ver o no la película, pero no lo sabes exactamente. Yo ya no voy al cine. La última vez que fui había un montón de jóvenes comiendo palomitas y enviando mensajes de texto y eso es algo que ya no puedo soportar.

Si la gente deja de ir al cine, Amélie no vera a nadie cuando se gire en medio de la proyección, como hacía en la película...

Sí, eso ya pertenece al pasado.

En España el cine francés siempre ha tenido un aura de modernidad que no vemos en todas esas comedias costumbristas francesas que nos llegan ahora. ¿Qué ha pasado?

Sí, el cine francés siempre ha tenido un componente muy intelectual que ahora no tiene. El problema es que la gente de las finanzas y del marketing solo quiere ese tipo de comedias.

¿A usted le gustan?

En absoluto. Me gusta más bien el humor inglés tipo Monty Python, Mr. Bean y esas cosas. Pero mira, mi próxima película será una comedia con seres humanos y robots, algo que es bastante chocante para un francés, que no suele concebir que en una comedia pueda haber un robot. Y sin embargo yo lo he hecho.

¿Cuantas veces ha dicho a lo largo de su carrera eso de «y sin embargo, yo lo he hecho»?

Muchas. Con mi idea del cine, me parece un milagro haber hecho siete películas con un gran presupuesto, total libertad y mucho éxito. He tenido mucha suerte.

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