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Crítica

Soplados por la luna

SOPLADOS POR LA LUNA

Hace once años que este grupo de cámara valenciano -fundado y dirigido por Joan Enric Lluna (Godella, 1962)- se dio a conocer en la SFV. Desde entonces su trayectoria he recorrido toda España y no pocos países europeos dejando la impronta de su calidad técnica y musicalidad.

Su labor en la difusión de los pentagramas de Martín y Soler es más que encomiable tratándose de un compositor valenciano olvidado durante mas de 150 años. Sus divertimenti resultan músicas de agradable audición y para Lluna son obras de cabecera que perfila con detalle de orfebre. El oboísta Johann Wendt, responsable de no pocos arreglos de varias operas de Mozart, hizo lo propio con «Una cosa Rara», escogiendo los momentos de más éxito como la obertura y el aria de Lila, «Consola le pene mia vita», y así era como la sociedad vienesa podía disfrutar de los hits del momento en sus salones. Los Moonwinds fueron modelo de equilibrio formal y rítmico, pues sus ocho componentes son solistas y profesores reconocidos de viento apoyados, para la ocasión, con el continuo del contrabajo.

El genio de Mozart marida a la perfección con su colega español a quien le rendiría honor sempiterno en su «Don Giovanni». Las dos Serenatas Kv.375 y Kv.388 son obras imprescindibles y constantes del repertorio de los Moonwinds, dominadas con rigor y ponderación. Sus versiones se recibieron con una gran ovación final por los socios filarmónicos por lo que reiteraron dos fragmentos de Martin y Soler.

Aunque no fue anunciado, el trompa Rafael Planelles sustituyó en el último momento al indispuesto Josep Miquel Lluna. Justo es mencionarlo.

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