La subversión y la alegría de vivir se dan la mano en Tráfico de Modas, la icónica marca de ropa que crearon los hermanos Errando Mariscal a finales de los 70 y que pronto se convirtió en símbolo de una época «explosiva» y «muy loca» para la «gente creativa». Lo asegura Pedrín Errando Mariscal, uno de los fundadores de Tráfico, que protagoniza la lámina que Levante -EMV entrega hoy en su colección «Iconos del diseño valenciano. Del 1930 al 2022», en colaboración con València Capital Mundial del Diseño y el Arxiu Valencià del Disseny

Los hermanos Pedrín, Jorge, Santi y Ada comenzaron, sin saberlo, los diseños de Tráfico junto a María José Villalonga (entonces pareja de Pedrín) en un piso que compartían en la calle Comedias de València. Vendían sus primeros diseños (camisetas y serigrafías) en La tienda del caballito, un bazar en la plaza Mossen Milà de València regentada por Jorge. 

Mezclaban los colores con total libertad y mediante una línea clara configuraban formas que hacían referencia a la naturaleza e ideaban patrones que favorecían la silueta de la mujer. Javier Mariscal comenzó a colaborar con ellos en la creación de diseños e ilustraciones. «En ese momento querías contribuir a cambiarlo todo a través de lo que supieras hacer. Con el rock and roll, el cine, la moda... Lo que fuera. Ese era el ambiente que se respiraba. Mariscal hacía camisetas muy gamberras, transgresoras, con caras muy expresivas... De vender en la tienda de mi hermano Jorge pasamos a tener cinco tiendas en España. Al poco tiempo, ya estábamos desfilando en Cibeles. Inauguramos sus primeras ediciones», cuenta Pedrín. 

«Todos los que vivimos aquellos años locos los recordamos con mucho cariño. Todavía me acuerdo de ver pasar el coche del dictador por la puerta del colegio El Pilar mientras nosotros nos fumábamos nuestros cigarros u otras cosas», comenta entre risas. 

Los Errando Mariscal con patrones de Tráfico.

El carácter mediterráneo y valenciano está presente en los diseños de Tráfico de Modas. Una personalidad que se acentuó con el espíritu de la época. «Los 80 fueron una explosión de creatividad en todas partes. Studio 54 en Nueva York, las tribus punkis de Londres... Pero aquí fueron especialmente explosivos. Salíamos de una España en blanco y negro y había que dar color por todas partes». Antes de unirse junto al clan en Tráfico, Pedrín participó como guitarrista en la banda de Eduardo Bort, valenciano pionero en el rock progresivo en España que falleció el pasado año. 

Según Pedrín, era un momento para no entrar en casa. «La Movida Madrileña fue muy famosa, pero la Ruta del Bakalao fue muy especial para todos los valencianos. En los 80 podías ser todo lo excéntrico que quisieras. Nazario, un buen amigo de mi hermano Javier, como ‘la Ocaña’ iban casi en pelotas por las Ramblas de Barcelona», recuerda entre risas. 

Los hermanos también quisieron captar el carácter de la época con el nombre de la marca: «Tráfico», en clara alusión a la eclosión de las drogas, y «modas», por la faceta cambiante del diseño. 

Pese al buen ambiente que se vivía en el piso de la calle Comedias, Pedrín asegura que la clave del éxito de la marca fue el esfuerzo. «Trabajamos muchísimo. Era una época en la que era difícil conseguir los recursos que necesitabas para diseñar. Comprar un disco de Pink Floyd, por ejemplo, era una odisea». Aunque partían de algo único. «Estaba todo por hacer. Franco nos había tenido secuestrados y había cosas que no dejaba florecer. Tras su muerte, explotó todo a la vez. Había mucho terreno por ocupar», asegura. 

Tráfico en la pasarela Cibeles.

La lámina de Levante-EMV que representa a Tráfico muestra a un joven Pedrín rodeado de los patrones de la marca. La fotografía fue tomada por Bárbara Allende (Ouka Leele), sobrina del poeta Jaime Gil de Biedma y Premio Nacional de Fotografía. Fue la imagen de una de las colecciones de la marca. «En su día se publicó muchísimo. Incluso fue portada de revistas de moda. Me impactó mucho ver la foto en la portada del suplemento del Marie Claire francés. Justo encima de mí salió la palabra ‘Femmes’», cuenta entre risas. «La androginia fue un símbolo de esos tiempos. Se jugaba mucho con las apariencias. Parece algo frívolo, pero no, el trasfondo era muy serio y político». 

Imagen comercial con Pedrín.

El viaje de Tráfico de Modas se detuvo en 1992, cuando se inició otra época, en la que Javier Mariscal tendría un gran protagonismo. Sin embargo, hace tan solo tres años, una de las hijas de Pedrín, Lola Errando, decidió retomar la marca. Recuperó los patrones más emblemáticos y abrió una tienda online.

Según Pedrín, esta es una buena época para Tráfico. «El cliente está mucho más preparado que antes, le interesan cosas únicas, se preocupa por la sostenibilidad, y quiere que le cuentes la historia que hay detrás de cada prenda. Ese es el cliente de la marca actualmente. Aunque siempre estarán las majors, las que dominan la distribución. Mis hermanos y yo no sentimos la dificultad que sienten mis hijas actualmente para crear». Por ello, considera que en un «mundo donde ya hay de todo y la competencia es muy agresiva», el camino de Tráfico debe ser responder a las necesidades de los clientes genuinos a través de ediciones limitadas. «La aventura que ha emprendido mi hija Lola es muy emocionante», concluye. 

Paula, Jana y Lola Errando con los nuevos diseños de Tráfico de Modas.