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Manuel Martín Cuenca: "Me gusta el western porque plantea dilemas morales que llevan al personaje al límite"

El director presentó en los cines Lys "La hija", protagonizada por Javier Gutiérrez y Patricia López Arnaiz, sobre la maternidad más "primitiva"

El cineasta Manuel Martín Cuenca en València Fernando Bustamante

La hija es la nueva película de Manuel Martín Cuenca, director de El autor (2017) o La flaqueza del bolchevique (2003), quien ha decidido ahora retratar una maternidad «primitiva» a partir de la historia de una pareja que no puede engendrar hijos y una joven que se queda embarazada en una situación de vulnerabilidad.

Comenzó el proyecto en 2019, justo antes de la pandemia.

El rodaje comenzó en noviembre de 2019. Rodamos en invierno y en primavera. Nos vimos obligados a parar en abril para retomarlo después en verano.

¿Cómo le llegó esta historia?

Félix Vidal tuvo la idea y Alejandro Hernández, guionista con el que trabajé en El autor (2017), comenzó a escribir el texto. La trama se basaba en el secuestro de una joven por parte de una pareja. Tenía un fuerte tono de thriller. Pero lo que me interesaba a mí era plasmar el dilema moral. Luego desarrollamos un enfrentamiento brutal, primitivo, entre las dos partes.

¿Qué rol desempeñó usted en el guion?

Lo modifiqué para plasmar la fragilidad de las decisiones humanas. Es por ello que decidí eliminar el secuestro para convertirlo en un pacto entre las dos partes. Un pacto que no diera a engaño. Quería que creyeran que cada uno podría salir beneficiado de ese acuerdo.

¿Cree que tomamos decisiones así día a día?

Claro. Los tres personajes de la película hacen un pacto de cristal, ya que es difícil de prolongar en el tiempo. Ellos no son conscientes de ello hasta que va pasando el tiempo suficiente como para ver sus opciones en perspectiva. Nosotros tomamos decisiones así todos los días porque nos mentimos a nosotros mismos. Creemos que somos capaces de hacer cosas con las que no estamos de acuerdo. En la película, quería que el espectador tuviese claro que el pacto al que llegan los personajes es imposible de cumplir.

¿Ha querido entrar intencionadamente en el debate sobre la maternidad subrogada?

Es un debate que puede suscitar la película. Pero a mí me interesaba más ir a la almendra del asunto: la gestación. Me parece un tema impresionante. Que una mujer sea capaz de dar vida a otro ser es un súper poder. Por eso, quería llevar la cinta al terreno primitivo para apelar al instinto maternal que lleva a desempeñar diferentes roles. Hay muchos tipos de maternidad. Me gusta el western porque plantea situaciones y dilemas morales que llevan al personaje al límite.

¿Ha querido plasmar todo eso en las localizaciones?

Sí. La hija está rodada en terrenos escarpados, en lo rural, lo fronterizo, para apelar a una frontera moral y geográfica. La película narra la historia de dos mujeres que están en polos opuestos. Por una parte, la cinta presenta a una mujer estéril, que pese a luchar durante muchos años, no ha conseguido ser madre. Al final, su situación la lleva al límite, y acaba aceptando infringir la ley con tal de cumplir su objetivo. Por otro lado, hay otra mujer más joven, que se ha quedado embarazada por accidente y que no tiene nada a favor.

La mujer que no puede tener hijos se lo calla.

Vive estigmatizada por la sociedad, incluso hoy en día. Eso se percibe también en la cultura. En obras de Lorca o Barea, también se ve ese estigma. La mujer yerma, que no puede dar fruto, es una molestia para sistemas como el capitalista, que solo valora lo útil. Eso es tremendo y provoca un dolor insufrible. Ellas lo viven en silencio.

¿Se preparó de alguna manera antes de sumergirse en el proyecto?

Sí. Estuve en centros de menores y conozco muy bien el tema de la reproducción asistida. Conozco lo que supone esperar para ser padre. He estado metido en circunstancias de ese tipo con mi pareja. Conozco lo que se siente. Para meterme en un proyecto, el tema me tiene que atravesar. Me atraen los tabúes, las historias que la gente no quiere escuchar, porque suponen retos.

La película plasma la gestación de una hija. Pero a parte del bebé, hay otro nacimiento.

Sí. La joven, que vive una situación de desprotección brutal, gesta a su hija y a sí misma. El embarazo, así como la situación de riesgo que vive en la trama, la llevan a convertirse en una adulta.

Ha vuelto a trabajar con Javier Rodríguez.

Javier fue el primer actor que se incorporó al proyecto. Después lo hizo Patricia López Arnaiz, que es una actriz de raza.

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