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La «destrucción» de Cio-Cio-San vuelve a Les Arts

La ópera valenciana recupera su «Madama Butterfly» que estrenó en 2017 pero en una versión que dota de «más profundidad» a los personajes

Jesús Noriega con el equipo artístico de «Madama Butterfly». Germán Caballero

Les Arts volverá a disfrutar de la «destrucción interna» de Cio-Cio-San. La mítica y trágica protagonista de ‘Madama Butterfly’ de Giacomo Puccini regresa a la ópera valenciana encarnada por la soprano letona Marina Rebeka y en la versión concebida en 2017 por el director de escena valenciano Emilio López. Les Arts repone a partir del próximo 10 de diciembre aquella producción propia pero esta vez con el italiano Antonino Flogiani dirigiendo a la Orquestra de la Comunitat Valenciana y con el tenor Piero Pretti encarnando el rol de Pinkerton.

La producción es la misma pero la visión, asegura López, de la historia y de los personajes es «más profunda» que hace cinco años «porque yo he evolucionado». «He profundizado en la psicología de los personajes principales y sus miradas, trabajado más la palabra y música, y jugando con los silencios», señalaba el escenógrafo en la presentación de esta ópera que se estrena el próximo 10 de diciembre y que, tal como advirtió el director de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega, ya ha vendido muchas entradas «pero no todas».

«Yo no soy el mismo que en 2017 y por eso hay una visión más profunda sobre todo de los protagonistas», defendió Emilio López y señaló su preocupación por plasmar «la destrucción interior de Cio-Cio-San que todo el mundo es capaz de ver menos ella».

La de 2021 es una versión que, sin querer emular el ritmo de una película, busca que el lenguaje corporal de los personajes sea reconocido por un público acostumbrado al lenguaje cinematográfico. Estéticamente apenas hay cambios en la escena respecto a hace un lustro, con una escenografía inspirada primero en antiguas postales japonesas y después en los paisajes destruidos por la bomba atómica en los estertores de la II Guerra Mundial.

López mantiene también esa transición ininterrumpida entre el segundo y el tercer acto mientras se proyecta un primer plano del rostro dolido de Cio-Cio-San y desaparece una especie de velo que le tapa la cara y que representa la conciencia que toma la geisha de su propia destrucción provocada por un Pinkerton «que tampoco es capaz de ver las consecuencias de sus actos».

Marina Rebeka, que ya triunfó en València con la Traviata producida por Valentino, se enfrenta al vértigo de encarnar por primera vez a un personaje tan mítico como Cio-Cio-San y que han cantado antes que ella varias de las más conocidas sopranos de la historia. «No se puede luchar» contra ese pasado, dijo ayer Rebeka, solo «coger la música y aportarle tu voz, tu alma, tu persona y tu forma de entender el personaje».

Preparar una protagonista como la de ‘Madama Butterfly’ es para la soprano letona una tarea difícil por su envergadura y, sobre todo, por su profundidad psicológica, lo que le ha llevado incluso viajar a Japón para adentrarse en la cultura y la forma de vida y poder trasmitir así «la fragilidad de este personaje, una niña que tiene 15 años».

Con todo, matizó ayer que aunque se trata de culturas distintas Japón y Europa tienen «algo en común, la música que es el idioma que nos permite comunicar y llegar a los sentimientos» y que permite que ‘Madama Butterfly' emocione aquí al igual que la Traviata en el mundo oriental.

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