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El boom de subastas de arte en internet revaloriza a Genovés, Valdés y Ripollés

«Ahora el comprador es más decidido, no pierde el tiempo y siente inclinación por las vanguardias»

Una mujer fotografía desde cerca una obra de Juan Genovés en Madrid. | EFE

La crisis del coronavirus casi no se ha dejado notar en las casas de subastas, al menos, desde el fin del confinamiento que mantuvo a todos -compradores y no compradores- encerrados en sus casas. El comercio online, así como la situación derivada de la pandemia, ha estimulado la compra de arte. Es por ello que los clientes son más jóvenes, más decididos y más vanguardistas. Ante este panorama, no es de extrañar que Juan Ripollés, Juan Genovés o Manuel Valdés sean algunos de los artistas más vendidos en las casas de subastas valencianas.

«Antes, el comprador no tenía confianza en el entorno online. Ahora es al revés, casi que la prefiere», comenta Rafael Alamar, gerente de la casa de subastas Setdart en València. Asegura que internet no solo ha revolucionado el formato de compra-venta, sino que también ha cambiado el tipo de público y ha alterado el comportamiento del cliente. «El comprador joven, de entre 30 y 40 años, tiene mucha más confianza a la hora de hacer compras online, prefiere las vanguardias, es más decidido y rápido. No pierde el tiempo en visitar galerías y casas de subasta. Antes, lo común era el típico matrimonio que pasaba la tarde visitando galerías, pero ahora el aficionado compra en el momento porque está pendiente de las novedades gracias a internet. Algunos, de hecho, se conectan a las 2 o a las 3 horas de la madrugada», explica el gestor, quien lleva casi 30 años en el mercado del arte.

Este cliente joven tiene un gusto especial por las vanguardias más allá de Picasso, Miró o Dalí, los «cabeza de cartel» de las subastas de arte contemporáneo. «Por un lado, Juan Ripollés ha subido gracias a su entrada en el mercado chino. Juan Genovés ha aumentado su proyección a raíz de su incorporación a la galería Marlborough, presente en Madrid y en Barcelona, al igual que le pasó a Manuel Valdés. Equipo Crónica se ha contagiado del éxito de este último», explica el gerente de Setdart. En esta lista también destaca Miquel Navarro, aunque en el apartado de escultura, según Alamar.

«Nosotros siempre hemos hecho subastas presenciales, pero desde antes de la pandemia quisimos fomentar el formato online. La llegada del virus ha afianzado esta nueva tendencia».

Sorolla no falla

Según Alamar, la compra-venta de arte se ha mantenido estable pese al virus, a excepción de los meses del confinamiento. De hecho, en los últimos años han aumentado las ventas en el extranjero. «Vendemos bastante más que antes en el mercado internacional». Entre los culpables se encuentra Joaquín Sorolla, «el pintor referente en pintura española del siglo XIX».

«Con tal de cuidar al comprador extranjero, solemos meter artistas con mucha proyección internacional, entre ellos, está Sorolla. Sus lienzos pueden captar el interés de un americano, un alemán o un chino. Sobre todo, si es una escena de playa. Los temas costumbristas gustan más en territorio nacional. El cliente potencial de Sorolla está fuera, no en España», explica Alamar.

De hecho, la popularidad del «maestro de la luz» no ha menguado al paso de los años. «Así como hay artistas de la misma época que han bajado un poco, como le ocurre a Benlliure, Sorolla se ha revalorizado», añade.

Lo cierto es que el valenciano se ha mantenido en los últimos tres años dentro del ‘Top 10’ de las mejores ventas realizadas en subasta en España, que registra cada año la plataforma The Art Market. Biarritz, verano (1906) se subastó en Alcalá Subastas por 150.000 euros este mismo año; La selva, jardines de la Granja de San Ildefonso (1907), por 140.000 euros en Fernando Durán en 2020; y Paleta, se remató por 95.000 en 2019. Esta presencia coincide con la inauguración de la exposición de Sorolla en la National Gallery de Londres, que marcó un punto de inflexión en su proyección internacional dentro del siglo XXI.

«El cliente está más informado, pero su rutina no ha cambiado»

Internet no ha alterado las rutinas de los clientes de las galerías valencianas, aunque ha disparado la visibilidad de estas en las redes sociales. Así lo asegura Rosa Santos, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana (LaVAC).

«El comprador mantiene sus mismos rituales, el coronavirus o el comercio online no han cambiado eso. Sin embargo, ahora, el aficionado en arte está más informado que nunca gracias a internet. Pero a pesar de las facilidades que da el comercio online, sigue queriendo ver la pieza en directo», explica Santos. Ahora, las galerías están más abiertas a trabajar con una plataforma de comercio online, algo que solo hacían cuando participaban en ferias. «Durante la pandemia, la única manera que hemos tenido de ganar visibilidad ha sido gracias a estas plataformas. Ahora, sin restricciones, algunos se han descolgado y prefieren el formato presencial, pero otros han querido aprovechar esta línea de desarrollo».

Santos asegura que la situación de las galerías valencianas ha ido estabilizándose, al igual que en Madrid y en Barcelona. «Estamos todas igual, el nivel de profesionalidad y calidad es el mismo. Aunque en estas ciudades hay una alta concentración de coleccionistas», concluye.

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