Las Tres Tusquets de Russafa se dieron cita ayer en la Sala Russafa. Elisa Ferrer, autora de Temporada de avispas; Bárbara Blasco, de Dicen los síntomas; -ambas ganadoras del Premio Tusquets de Novela- y Lola Mascarell, de Nosotras ya no estaremos; inauguraron el ciclo “Russafa Crea” en una jornada que tuvo como ejes centrales la creación de la escritura, el papel de la mujer en la literatura y las dificultades de los inicios en el mundo editorial. El acto estuvo conducido por el redactor jefe de Cultura de Levante-EMV, Joan-Carles Martí.

Ferrer, Blasco y Mascarell viven en la misma zona, la legendaria Russafa, una palabra que proviene del árabe y significa “jardín” por su cariz de barrio histórico. Aquí nacieron cantaores como Enrique Castellón Vargas, “El Príncipe Gitano”; toreros como Manuel Martínez, popularmente conocido como “El Tigre de Ruzafa”; y cartelistas como Rafael Raga. Aquí late la yugular del arte en la capital valenciana, como pasa en el Montmartre de París, en el Greenwich Village de Nueva York o en el San Telmo de Buenos Aires.

La sonrisa apretada, limpia y larga de Bárbara Blasco, la luz de Mascarell, que va a ser madre en menos de un mes; y la naturalidad, tan fresca como humana, de Elisa Ferrer fueron la tónica durante sus ponencias: “Es una ventaja ser mujer hoy en día para publicar un libro porque somos las que más leemos y queremos leer libros escritos por mujeres. No soy partidaria de llamar literatura femenina a los libros escritos por las mujeres”, manifestó de entrada Blasco. Ferrer, que recogió el guante, aclaró que “no le gusta encasillar porque a un hombre no se le pregunta por la literatura que escriben los hombres. Etiquetar la literatura femenina es menospreciarla”.

Lola Mascarell fue más allá y expuso los cambios históricos que ha retratado la literatura actual: “La posición de la mujer en la vida pública se ha transformado y eso, afortunadamente, ha producido cambios en el día a día y en la trama de las novelas”.

Sobre la forma de contar, Blasco apuntó que escribe lo que le gusta leer: “Intento que mis libros sean viscerales y que convivan con cierta intelectualidad. Me gusta incomodar al lector porque no me gusta lo políticamente correcto”. En ese sentido, Mascarell recordó una frase de Kafka sobre el calambre que produce la literatura: “Un buen relato es el que consigue romper el mar helado de tu interior”.

Momento del encuentro entre las escritoras, ayer en Russafa. Levante-EMV

Ferrer adelantó que mastica mucho la prosa para lograr su estilo: “Tengo una escritura lenta porque me gusta leer con lentitud, fijarme en cómo escribe el autor. Cuando termino un capítulo de mi novela, me grabo y lo escucho”.

Bárbara y Lola son periodistas de carrera y Elisa es licenciada en Comunicación Audiovisual pero las tres encuentran en la palabra el aguijón contra la vulgar cotidianidad, aunque no esconden que “escribir es una actividad de ratos libres”. Porque, a pesar de ser novelistas de éxito y con futuro por delante, no les da para vivir. “Me hice profesora porque es una profesión que me permite escribir”, concluyó la también poeta Lola Mascarell.  

Al salir del acto, un aire intenso, perfumado, estremecía los árboles del barrio. A veces, la mejor literatura está en la calle. Ferrer, Blasco y Mascarell son el ejemplo.