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Las mejores películas de 2021

El penúltimo balance anual del cine antes de su extinción definitiva en salas ofrece un menú variado y más apetecible que las restantes modalidades de la ficción, aunque saboreado por un público esencialmente minoritario

Mejores películas de 2021

Solo el muy avanzado fin del mundo puede adelantarse y truncar la extinción previa del cinematógrafo, véase más adelante No mires arriba. El balance anual de las películas proyectadas en salas ofrece un menú variado, y más apetecible que las restantes variedades de ficción, aunque saboreado por un público esencialmente minoritario. En honor del alicaído, el cine todavía se atreve allí donde han capitulado la literatura y el periodismo, si bien el espectador precisa efectuar más contorsiones que un drogadicto para coincidir con una proyección. A cambio, el aliciente de la lista jerarquizada de las mejores películas de 2021 radica en que puede ser la última. La penúltima, seguro.

«El juicio de los 7 de Chicago»

Era previsible que una película de Aaron Sorkin encabezara la clasificación, pregúntense mejor por qué hay dos títulos protagonizados por Mark Rylance entre el decálogo. El libro con el guion del creador de El ala Oeste de la Casa Blanca, y por tanto de la televisión contemporánea, se devora con la misma fruición que el proceso histórico a los rebeldes indeseables. Imprescindible ahora que la furia es un sentimiento minoritario frente a la docilidad imperante.

«El buen patrón»

Hacía siglos que una película española no merecía un hueco entre las mejores del año, aupada además a la medalla de plata del podio. Todo encaja en la obra de Fernando León de Aranoa sobre la maldad universal en su versión carpetovetónica, donde el hombre no solo es un lobo para el hombre, sino que además le muerde. Con ese panorama, el tirano familiar interpretado por Bardem tapona como mínimo la precipitación del colapso.

«Maixabel»

Tranquilos, que es la última española. Una película ferozmente incómoda, sobre las extrañas alianzas que teje la vida no solo entre enemigos irreconciliables, sino entre la viuda y el asesino de su esposo. Con ETA de por medio, quienes desvirtuaron Patria en un manifiesto antiterrorista han sido incapaces de deglutir este documento atronador. El resultado está suavizado pero no edulcorado por su presunto envoltorio de ficción. A ver quién es capaz de ver la última escena sin rebullirse en el asiento, pese a que en ella no se derrama una gota de sangre. Interpretación excepcional de Urko Olazabal.

«No mires arriba»

Admitamos la distorsión de que se trata del estreno más reciente, pero el impacto de este homenaje al Apocalipsis supera a casi todo el cine contemporáneo. Es una farsa que no pestañea, la mayor acumulación de gags inteligentes de la historia. Incluso puede incurrirse en la blasfemia de considerar imponente a Meryl Streep parodiando a Hillary Clinton. Y ese ser detestable llamado Leonardo DiCaprio compone un astrónomo galáctico. Brilla de nuevo Mark Rylance, en el mejor compendio de Jeff Bezos, Elon Musk y Mark Zuckerberg. La última cena, debió titularse. No dejarán de reír, mientras aguardan el escalofrío final. Aquí no se salva nadie.

«Tick, tick,... Boom!»

Rent equivale en el género musical a El ala Oeste en el televisivo. El compositor de aquella joya fue Jonathan Larson, que murió antes de asistir al estreno de su obra maestra. No entiendo el éxito del Hamilton textualmente insípido de Lin-Manuel Miranda, y Andrew Garfield es otro James Stewart demediado, pero aquí brota la magia entre ambos. Hay otra razón de peso para detenerse en esta película. Ya sabrán que ha muerto Stephen Sondheim, el letrista de West Side Story. Habrán leído muy doctos obituarios al respecto, con pretensiones de melomanía erudita. ¿En cuántos se citaba a Tick, tick,... Boom!, donde el compositor juega un papel decisivo, en la ajustada interpretación de Bradley Whitford? La incultura de los cultos.

«Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido»

Desde luego, el título engulle el espacio dedicado al comentario, pero ningún repaso anual queda completo sin una mención al cine de la otra Europa, el húngaro en este caso. La neurocirujana esculpida a bisturí por Natasa Stork aporta una presencia mesmerizing, en la enésima verificación de que las leyes del amor solo sirven para incumplirlas.

«El último duelo»

Es lógico que la segunda mitad de la lista presente inconsistencias. Sin embargo, un Ridley Scott que a los 84 años corona la precisión matemática de esta película de justas medievales y el bostezo de la jet en La casa Gucci, merece algo más que un homenaje.

«Annette»

Podría figurar perfectamente en la relación de las peores películas del año, sobre todo si solo se tomara en consideración la desganada intervención de Marion Cotillard. Nos pilló benévolos, dos seguidas con el hercúleo Adam Driver.

«Sweat»

Desagradable pero magnética, la segunda gran desconocida de la lista. Una revisión ajustada del exhibicionismo culturista con todos los vicios de la relación profesoral. Parte de la premisa de que si no puedes hablar de algo, siempre puedes mostrarlo.

«Tres veranos»

Toda relación que se precie debe incluir una cinta latinoamericana, en este caso la versión brasileña de Parásitos, donde se perdona hasta la estridencia tropical de Regina Casé.

En algún lugar hay que colocar a Almodóvar

Es innoble denunciar los defectos de una disciplina agonizante, pero en algún lugar hay que colocar a Almodóvar. Cómo habrá conseguido «Titane» ser todavía más deplorable que «Madres paralelas», donde Penélope Cruz se entera después de tres años de que su hija no es su hija, así que la entrega sin contemplaciones. En París han vuelto a celebrar al manchego. Léa Seydoux dice que su familia francesa no conoce a James Bond. Ella tampoco, a juzgar por su papel en la todavía peor «Sin tiempo para morir». Sin redención posible, «Benedetta» demuestra que Verhoeven solo fotografía a mujeres con las piernas separadas. Clint Eastwood tiene 91 años en «Cry Macho», pero aparenta 121. Hace falta coraje para lanzar la basura de «Spencer», existiendo «The Crown». «El otro guardaespaldas 2» no es ni detestable, no recuerdo de qué va la danesa «Jinetes de la justicia», «Miss Marx» es tan aburrida como el marxismo, «Quo Vadis, Aida?» pretendía educarme.

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