El Ministerio de Cultura ha declarado el belenismo como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, que contribuye al conocimiento de la cultura popular al mostrar por medio de sus escenas, de manera didáctica y atractiva, modos de vida y oficios tradicionales, algunos ya desaparecidos.

Según publicó ayer el BOE, esta consideración está justificada por su «fuerte carga identitaria, al estar interiorizada en los individuos y en los grupos humanos, remitiendo a la biografía individual y colectiva».

Se trata de un patrimonio «vivo y dinámico, experimentado y rememorado en tiempo presente, y preservado tradicionalmente» por las comunidades que lo han transmitido a lo largo del tiempo y lo han ido recreando de forma intergeneracional. Dentro de los valores culturales que aporta el belenismo destaca el de compartir una identidad colectiva presente en todas las regiones españolas, su contribución a la transmisión de conocimiento de la cultura popular mostrando oficios tradicionales y modos de vida a veces ya desaparecidos.

Además, el BOE reseña que contribuye a preservar oficios artesanales especializados y su dimensión económica y productiva, la riqueza de sus bienes muebles asociados, la transmisión y recreación a través de su práctica de conocimientos, habilidades y destrezas, su estrecha relación con la tradición oral, narrativa y musical, la importancia del asociacionismo en torno a esta manifestación y su proyección internacional.

El belenismo comprende tanto al arte de fabricar las figuras del belén a través de sus artesanos, como al colectivo especializado en armar o montar el belén, empleando ciertos conocimientos y destrezas, en un proceso en el que se aplican técnicas y prácticas tradicionales y actuales, transmitiendo al espectador sensaciones emocionales y simbólicas.