La Banda Municipal de Valencia irá este lunes a la huelga en defensa de los derechos adquiridos como funcionarios del propio Ayuntamiento de Valencia y sus componentes se niegan a ser transferidos al organismo autónomo del Palau de la Música por el peligro de ser extinguidos en caso de que sea disuelto el ente.

Desde su fundación en 1903, los miembros de la Banda Municipal están considerados como funcionarios según se establece en el Reglamento fundacional, artículo 1º, hecho por el Maestro Salvador Giner, y aprobado por la Corporación Municipal, y no dependen ni del alcalde ni de ningún concejal individualmente.

Las madres de las bandas de música valencianas fueron las músicas militares, las bandas de los regimientos acantonados en el territorio regional, de ahí que aún hoy las bandas civiles de música tienen un cierto ritualismo militar, en la formación, vestimentas y disciplina. Fueron las músicas castrenses, también, las que inspiraron la creación de la Banda Municipal de Valencia.

La Banda Municipal de Valencia, que estos días va a la huelga en defensa de su supervivencia, pues las ilustres mentes que gobiernan actualmente la ciudad la quieren mandar al desván del deteriorado y desprestigiado -por inoperante, ruinoso e inútil-  Palau de la Música, hoy en manos de una dirección política y técnica faltas de imaginación y capacidad de trabajo, que  no saben qué hacer con él, descolocado el ente por la eficiencia y buena gestión del Palau de les Arts y el Palau de Congresos. Si sus actuales responsables no aciertan con conducir lo poco que tienen, se asustan los integrantes de la banda Municipal, además, de ir a caer en el fragor de tal caos.

De la riqueza bandística musical en la Comunidad Valenciana investigó y publicó mucho Salvador Seguí y de la importancia de la Banda Municipal de Valencia se encargó Salvador Astruells, doctores en la materia. Los precedentes de estas formaciones nos llevan hasta la cultura ibérica, véanse los vasos cerámicos íberos de Lliria, como aparecen dibujados músicos con sus instrumentos, y pasaríamos con el tiempo por la Escuela Árabe de Música de Xàtiva, hasta desembocar en tiempos más cercanos a esta maravillosa realidad de contar con bandas de música civil en todos los pueblos, un fenómeno cultural global que no aparece en otros territorios patrios.

Por lo general, fueron frailes los que enseñaron música a los iletrados y legos campesinos de nuestros pueblos y los que no la aprendieron tuvieron la habilidad de tocar de oído. Tenemos como ejemplo Lliria, cuyas bandas tienen precoces antecedentes, una en apoyarse en los Franciscanos y la otra en los Trinitarios cuando discurría el XVIII, por entonces con el interesado fin de alegrar las fiestas de sus respectivas patronas.

Tras el desastroso y conflictivo en todos los órdenes siglo XIX, el comenzar del siglo XX se quiso fuera más esperanzador y una de las cosas que se propuso para intentar serlo fue la creación de la Banda Municipal de Valencia –en la ciudad había varias pequeñas de distinta procedencia, pero se deseaba por sus promotores que una fuera la madre de todas las bandas. La música une, no tiene partidos, ni diferencias. Como en Valencia la pólvora, unanimidad total. Ello siempre ha reducido tensiones, incluso ha ilusionado y hermanado.

Una formación histórica de la Banda Municipal de Valencia

En nuestro caso, la Banda Municipal de Valencia surgió del momento de esplendor del blasquismo, del período que quiso impulsar y convertir en esplendoroso el novelista Vicente Blasco Ibáñez con sus gozos y sus sombras. Cuenta el investigador  Astruells que fue el concejal Vicente Avalós Ruíz, concejal y crítico de arte, quien presentó la moción de que fuera creada la Banda Municipal el 11 de agosto de 1902, “sufragada por el municipio de la ciudad”. “Notorio es –decía en su escrito- que en nuestra provincia se celebran unas fiestas que en ninguna otra de España” se hacen. La Banda serviría, entre otras cosas, para dar ”conciertos selectos para recreo gratuito de todas las clases sociales y muy particularmente de las familias obreras que eleva el espíritu y ennoblece los sentimientos purificando a la vez las costumbres… ora es ya –proseguía- de que el Ayuntamiento de Valencia provea esta necesidad, que de una verdadera necesidad se trata y no de un lujo superfluo.”

El gran asesor de la formación de la Banda Municipal fue el maestro Salvador Giner. Comenzó con una plantilla de sesenta plazas. Había tres días de academia a la semana. El primer director fue Santiago Lope, riojano, quien comenzó como músico a los seis años de edad. Empezó profesionalmente en Madrid y llegó a Valencia en 1902, siendo contratado como director de la Orquesta del Teatro Ruzafa, donde cuenta Salvador Astruells “muy pronto se ganó la popularidad del pueblo valenciano”. Murió a los 35 años de edad, de cáncer, en su casa de Burjassot.

Le sucedió en la dirección Emilio Vega, de corte político anti republicano, como el alcalde, y éste quiso imponer su criterio y voluntad, con la correspondiente discordia con los músicos, a quienes intentó multar, pero no pudo porque “la ley municipal” no le otorgaba esas atribuciones y el artículo 1º del reglamento, aprobado el 12 de enero de 1903, hecho por  Salvador Giner, decía que la Banda Municipal de Música de Valencia depende del Excmo. Ayuntamiento a cuyo cargo corre su sostenimiento. Esta banda está sometida a la inspección de la Corporación Municipal y a la inmediata de la Comisión de Música·” Consecuencia de este intervencionismo político conservador y anti republicano, la Banda Municipal atravesó una de las etapas más duras y delicadas de su brillante historia llena de premios y prestigio.