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Crítica

Y en eso llegó Ravel

Y EN ESO LLEGÓ RAVEL

Excelente el Quartet Cosmos, un joven conjunto de cuerda de Cataluña y Soria, con formación académica ejemplar y perfección en cada partitura.

Curiosamente, el grupo no utiliza instrumentos de antaño como es tan habitual, sino que han confiado en el luthier David Bagué para la construcción, ex profeso, de sus armas de trabajo, obteniendo una sonoridad de altísima calidad. Así sorprendieron con el Cuarteto Serioso Op. 95, de Beethoven, que les sirvió de calentamiento y adaptación a la compleja acústica del Almudín. Desde el inicio fueron perceptibles la energía y el arrojo de los músicos poniendo de relieve el rigor en su trabajo.

Pero en eso llegó Ravel y con ello el gran subidón de la noche. Se trata de la única obra del compositor para esta formación en donde despliega colores y atmósferas que los Cosmos desgranaron con generosidad en una magistral versión que confirmó la destreza y talento de la embajada catalana. No en balde han sido nombrados «artistas residentes» en el Palau de la Música de Barcelona. Y si en el primer movimiento el violín se dejó llevar por su línea lírica, en el segundo hicieron resurgir esa melodía con eco español que tanto interesaba a Ravel. Recrearon el fraseo y los matices del tercer movimiento para volcarse en el vigor arrollador de la última sección de la obra.

Y por último, el Cuarteto nº 1, Op 51, de Brahms, donde tanto los hermanos Prat, Fernández y Satue ratificaron un trabajo sin extravagancias por lo que, sin duda, están llamados a continuar la tradición camerística del país, al lado de los Quiroga o los Casals.

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