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La novela ambientada en València que se hizo con la ayuda del google maps

La aragonesa Inés Plana sitúa en València «Lo que cuentan los muertos»

La novela ambientada en València que se hizo con la ayuda del google maps

Inés Planas le debía, dice, «una a València». La autora aragonesa, desde hace tiempo, quería hacer un homenaje a una ciudad que le «encanta» y su obsequio ha sido ambientar su última novela ‘Lo que no cuentan los muertos’ (Planeta) en la provincia.

Con la historia perfectamente diseñada en su cabeza llegó la pandemia y el confinamiento. El viaje previsto para recordar los espacios por los que la escritora de Huesca transitó en los años 80 y así situar la trama de la investigación se vino abajo. Pero Planas, lejos de aparcar la idea, echó mano de recuerdos, amigos, documentación histórica y del google maps y se lanzó a escribir. ¿La historia? Rita Marí, heredera de una gran fortuna, sobrevive a un accidente aéreo en el que mueren tres amigas. Desde entonces, alejada de su marido e hijos y hundida en la culpa, vive recluida en su mansión situada muy cerca de Godella. Un año después de la catástrofe y mientras cena con el otro único superviviente del accidente, ambos desaparecen sin dejar rastro. Julián Tresser, antes teniente y ahora capitán de la Guardia Civil de la UCO, protagonista de las dos novelas anteriores de Inés Plana, se traslada desde Madrid a València con su equipo para investigar el caso.

«Es una cuestión de sentir las cosas porque Julio Verne tampoco viajó y mira que novelas tan magníficas hizo. Se han hecho grandes novelas de aventuras en épocas en las que era muy difícil viajar», justifica la autora de éxitos literarios como ‘Morir no es lo que más duele’ y ‘Antes mueren los que no aman’. «Me he retrotraído a las sensaciones, atmósferas y temperaturas que viví en València cuando estuve en los años 80 y eso, posiblemente, lo he extrapolado a todo lo demás, a lo que no pude ni ver ni conocer», lanza.

València y sus barrios, Godella, Burjassot, Alfafar, Montcada, Utiel o Requena son algunos de los escenarios por los que discurre una novela por la que desfilan temas como la violencia de género, los abusos sexuales, las mafias que controlan el tráfico de drogas y personas, las consecuencias de los crímenes de guerra de los Balcanes a través de los grupos criminales que operan en España, la ciberdelincuencia... También, en las páginas del libro, se hacen muy evidentes las consecuencias de la crisis financiera de 2008, del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y los malos usos que condujeron a eso. «No elegí València por la corrupción», puntualiza la autora que sí señala a la «luz» y a las «cosas maravillosas» que la unen a la ciudad como detonante para ambientar aquí su última historia. «Conozco València desde hace muchos años. Me asombró la transformación de la València de los 80 a la del 2010. Es una ciudad que lo tiene todo para ser un gran escenario de novela negra. València tiene mar, una luz especial, es una provincia rica en matrices, con geografías muy diferentes... La corrupción es un estigma que tiene pero en la novela es solo un tema tangencial. Yo acudo al alma y al origen de la corrupción que es la codicia que puede suceder en cualquier lado en el que hay un alma sucia», explica.

La historia del capitán Tresser cambiará de escenario en la próxima entrega. Porque la habrá. «Este no es el fin de la trilogía pero sí el fin de una etapa vital del capitán. En la primera novela, ‘Morir no es lo que más duele’, durante la investigación de un crimen él descubre unas implicaciones personales brutales que le llevan a su pasado familiar. En la segunda, ‘Antes mueren los que no aman’ él busca desesperadamente a una niña, Luba, que luego adopta y en esta tercera es cuando construye su relación con ella, con lo que cierra una etapa vital para iniciar otra. Tresser tiene muchos círculos y ahora quiero abrir otros porque me gusta como investigador y por su evolución como personaje», desgrana.

Inés Plana se felicita por el buen momento que atraviesa la novela negra, un género que «no siempre ha tenido una buena fama literaria y al que se le ha tratado como un subgénero». «Hemos inaugurado el siglo XXI de una manera muy convulsa y eso también ayuda a que la novela negra esté de moda. La gente quiere leer sobre el atractivo y la fascinación por los lados oscuros de la realidad, de la vida y de la condición humana. Creo que esta moda ha venido para quedarse porque además hay muy buenos autores y buenas historias. Siento que se ha dado la tormenta perfecta, en el mejor sentido, para que por fin la novela negra se sitúe en el mapa de los grandes géneros literarios».

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