La València de los años 80 era una ciudad a medio camino entre la tradición y una modernidad que no acababa de llegar. Mucho después del desarrollismo y mucho antes de la Copa del América y la Fórmula 1. Un lugar donde convivían carromatos y seiscientos, escombros y nuevas viviendas lustrales. La palabra gentrificación todavía no había desembarcado en el vocabulario y por las noches una multitud de garitos daban amparo y bebida —sin las restricciones del ZAS— a las tribus urbanas que habían conseguido sobrevivir al día.

La ventaja de aquella urbe de los años 80 era que todo —los edificios, el autogobierno, los jardines del río— estaba por hacer, porque todo estaba medio derruido. Le faltaba una buena mano de pintura a aquella València en la que muchas fachadas estaban por lucir, llenas de desconchones y persianas desajustadas, pero donde la gente todavía se sentaba a la puerta para ver la vida pasar, saludar a unos vecinos y criticar a los otros.

Era una capital instalada entre el blanco y el negro, expectante con la promesa de color de una democracia apenas estrenada. El caso es que la de los ochenta acabó siendo también una década prodigiosa, sobre todo cuando llegó la autonomía y España entró finalmente en la CEE: sobre la ciudad empezó a caer dinero, primero en forma de llovizna discreta y después —con el boom que precedió al crack de la construcción— como un aguacero que parecía imparable pero que se paró de repente.

Fotografía de Rafael de Luis en la exposición de l MuVIM.

Rafael de Luis la fotografió y una selección de aquellas imágenes se puede visitar en el MuVIM, en la exposición València 1980+40, hasta el mes de marzo. Y ahora que hace cuarenta años de la València de los años ochenta, el fotógrafo comparte en el museo propiedad de la Diputació mesa redonda con escritores que también han evocado en su literatura aquella ciudad en tránsito hacia la modernidad: Rafa Lahuerta, autor de la aclamada Noruega (Llibres de la Drassana, 2020) y Ginés S. Cutillas, un escritor de largo recorrido que ha retratado el Cabañal de aquellos años en El diablo tras el jardín (Pre-Textos, 2021). Los tres, moderados por Joan Carles Martí, autor de la columna Valencianeando del Levante-EMV y jefe de su sección de Cultura.

La diputada del MuVIM, Glòria Tello, ha resaltado la implicación del museo en la creación de una programación atractiva alrededor de las exposiciones. La entrada a la mesa redonda a las 19:30 h es gratuita y se podrá recoger desde una hora antes del inicio de la actividad en el vestíbulo del MuVIM.