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MÚSICA CRÍTICA

Aires zíngaros

Vestidas con los colores de la bandera ucraniana, viola y cello mostraban así el apoyo del grupo al doloroso drama del país centro-europeo. Un detalle entrañable. En esta gira española han actuado en Barcelona, Cádiz, Sevilla y la SF de València.

No es habitual la formación de trio de cuerdas y piano aunque el repertorio es vasto y variado: desde Hoffmeister y Schubert hasta Messiaen y Elena Mendoza, pasando por Dvorak y Maxwell Davies. Mas para esta ocasión, los Notos eligieron dos standards del género: el mozartiano KV 493 en si bemol mayor, en el cual sobresale el protagonismo del «fortepiano», defendido por Antonia Köster con pulcritud y equilibrado sonido desde el magnífico Steinway preparado con esmero por Javier Clemente. El violín de Sindri Lederer, la viola de Andrea Burger y el cello de Philip Graham arroparon la línea cristalina del teclado, acomodándose con admirable intensidad y sonido a la fluidez del final en sus diferentes alianzas instrumentales.

De mayor envergadura (y no por eso mejor) el Cuarteto en sol menor Op. 25, de Brahms, incluye en su rondó final giros, acentos y ritmos típicos inspirados en el estilo popular de los zíngaros. Al igual que Haydn, Beethoven o Ravel (y por supuesto, Kodály y Bartók), Brahms compone una obra «exótica», de recursos abundantes y exigencia virtuosa (Clara Schumann estrenó la obra en 1861) y por su entrega, elegancia y brío, los Noto fueron ovacionados con entusiasmo. Excelentes.

Curiosamente, para esta formación de cuerdas y piano existe un amplio repertorio escrito por mujeres en Suecia, Francia, Austria, Irlanda, Estados Unidos, Marruecos, Croacia o Ucrania. Seguro que también ellas, del XIX, XX y XXI, merecen ser recuperadas y escuchadas.

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