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Aroa Moreno

Aroa Moreno : "Cuando nace un hijo nace la persona que conservará tu memoria"

«La derecha parece haberse apropiado de la rebeldía. Y eso, nunca»

Aroa Moreno, autora de "La bajamar". Jairo Vargas

Tres mujeres de un mismo linaje y generaciones distintas conformas con sus secretos, silencios, acercamientos y desencuentros ‘La bajamar’, la novela que Aroa Moreno (ganadora del premio Ojo Crítico en 2017 por ‘La hija del comunista’), presentó ayer en la librería Ramon Llull. En su última novela, la escritora y periodista Aroa Moreno reflexiona sobre la maternidad y la violencia y sobre cómo la Historia marca la intimidad de las personas.

Le dedica la novela a su hijo Pablo porque le «enseñó a comprender esta historia». ¿Escribir «La bajamar» ha sido una forma reflexionar sobre qué es ser madre en los momentos más difíciles?

Sin duda, era la pregunta que me hacía cuando tuve a mi hijo. Sentía un amor supergrande por él, un instinto animal que no había sentido nunca dentro de mí, y un miedo atroz a la vez. Y pensaba en hasta dónde llegaría por proteger a este niño. Sí, al escribir me ponía en la piel de una madre en guerra, me preguntaba si renunciaría a mis ideas por protegerlo a él o si sería capaz de alejarlo de mí si supiera que voy a ser una mala influencia y voy a transmitirle algo así como una herencia negativa.

¿Y ha encontrado la respuesta a esas preguntas?

Creo que en situaciones de violencia, las madres tenemos muy claro que lo primero es la supervivencia del niño y, a partir de ahí se abre una escala de gravedades. Pero estoy segura de que si aquí hubiera una guerra, lo primero que haría es poner a mi hijo a salvo aunque tuviera que despegarme de él.

Describe la huida de una de las protagonistas cuando era niña en plena Guerra Civil. De repente, la guerra en Ucrania ha «actualizado» ese relato.

Totalmente. De hecho, me resulta espeluznante haber escrito también en esta novela una escena -que sucedió realmente-, en la que cae una bomba en una maternidad de Donosti. Después, ves en los periódicos que bombardean la maternidad de Mariúpol y te das cuenta de que la Historia no parece que sea una línea hacia un horizonte de paz y comprensión, sino más bien una red en la que vas y vuelves todo el rato y no eres capaz de escapar.

Aroa Moreno Jairo Vargas

Ruth, la abuela, sufrió la guerra, y Ariadna, la madre, la violencia terrorista. El sufrimiento de Aridane, la hija, en cambio, es interno, individual. ¿Por qué?

Las generaciones anteriores tuvieron contextos más históricamente intensos, más colectivos, estaban más preocupados por la supervivencia que por otras cosas. Cuando uno tiene hambre de verdad seguro que no piensa en otra cosa más que en comer. En cambio en nuestro estado de bienestar nuestras necesidades están -en la mayoría de los casos- cubiertas y eso nos ha permitido poder investigar acerca de nuestras emociones. Sin embargo, ese conocimiento, esa exploración personal, no nos ha hecho más felices.

¿Y más débiles que nuestros padres y abuelos?

No sé qué responderte. El dolor de aquellas generaciones anteriores es diferente al de ahora, que quizá es más mental. Pero sigue siendo dolor y siempre duele y hay gente que no sabe hacerle frente.

Conocer nuestras emociones mejor que nuestros padres no nos ha hecho más felices

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«La bajamar» te hace preguntarte si uno puede saber realmente bien quién es si no conoce los secretos de sus padres ¿Se puede?

Creo que sí, otra cosa es que sepamos quiénes fueron realmentenuestros padres. Pero muchas veces emprendemos ese camino de búsqueda, de revelar sus secretos, para completar nuestra identidad y no siempre lo vamos a conseguir. Creo que nuestra identidad se completa cuando somos capaces de asumir nuestros propios secretos.

¿Y podemos vivir bien sin que al menos nuestros hijos nos conozcan bien?

Cuantas menos cosas ocultemos mejor, porque querrá decir que cuando nos vayamos de este mundo nos habrán conocido y nuestra vida se parecerá mucho a nuestra memoria. Cuando nace un hijo nace la persona que conservará tu memoria. Pero a la vez defiendo esos rincones secretos y ocultos que tenemos cada uno, que es nuestro pensamiento y nuestra reflexión más profunda. Eso también es libertad.

En la novela, la política no solo marca la vida de las protagonistas sino también la de su descendencia. ¿Es difícil romper la memoria histórica familiar?

Es difícil y muchas veces hay una rebelión contra la ideología de los padres. Sobre todo en las familias que tienen una conciencia ideológica muy clara vemos que los hijos intentan romper con eso, quizá porque por esa conciencia ha habido dolor y problemas.

Y en muchos casos también parece que hay «vergüenza de clase».

Sí, hay mucho desclasamiento en este país. Me da rabia ver manifestaciones como la que hubo en Madrid el otro día, porque la derecha parece haberse apropiado de la rebeldía. Y eso, nunca. Cuando llegue el futuro y no pueda haber manifestaciones ni dejen a nadie levantar la voz, nos arrepentiremos de haber creído eso.

¿Qué hacer?

No lo sé. Pelear contra las noticias falsas políticas de clickbait me parece tan complicado, ir contra ese asentamiento del discurso homófobo, racista, excluyente es tan difícil que no lo sé.

Aroa Moreno

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