Entrevista | Francisco Cuenca Espí Escritor
Francisco Cuenca: "Mi pena siempre ha sido tener a València tan cerca y tan lejos”
"Son cuentos inspirados en las películas que veíamos de pequeños o los libros que leí cuando era joven", cuenta sobre su libro "Los cuentos que un día soñé"

Francisco Cuenca Espí
Lucía Prieto
Escritor tardío, muy valenciano y muy fallero. Así se define Francisco Cuenca Espí, de 81 años. El autor, nacido en el Grau y residente en Tarragona, ha publicado el libro “Los cuentos que un día soñé”, una recopilación de historias inspiradas en sus recuerdos de niñez.
¿Cuándo empezó a escribir?
Yo digo que soy un escritor tardío. empecé a escribir a los 42 años. Hice mi primera poesía y, a partir de ahí, he hecho poesías, novelas, cuentos, epigramas… Tengo 5 libros publicados. Este último me hacía mucha ilusión porque es un compendio de los cuentos que yo he ido soñando. Son cuentos para mí muy queridos.
O sea que “Los cuentos que un día soñé” recoge cuentos que realmente usted ha soñado.
Sí. Es muy curioso, para mí no tiene una explicación válida. Todo lo que yo escribo prácticamente, en un momento determinado, me viene. Entonces me siento y comienzo a escribir.
En los cuentos que publica el libro se nota cierta inspiración en cuentos clásicos.
Sí, porque yo soy clásico (risas). Tengo 81 años, por lo tanto son cuentos inspirados en las películas que veíamos de pequeños o los libros que leí cuando era joven. Lógicamente todo eso ha quedado grabado en mi mente y luego, poco a poco, lo he conjugado para crear otros cuentos y otras historias.
¿Escribe todos los días?
Sí, yo escribo todos los días como costumbre. Por ejemplo este año he escrito una novela larga y una novela corta. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de una de ellas.
¿En qué se inspira para escribir?
Me gusta mucho la fantasía, la historia medieval, las cruzadas… Historias que tengan mucho movimiento y mucho cuento. Y también cuando escribo otros relatos relacionados con València, me inspiro en lo que siento, todos mis abuelos y mis padres son de allí, soy valenciano por los cuatro costados.
Además de este libro, comenta que está acabando otro. ¿De qué habla?
La primera parte se llama “La astilla”. Es una novela histórica que está centrada en el año 1098, en la primera Cruzada, cuando los cristianos tomaron Antioquia. La segunda parte se llama “Rubí de Jericó” y es la historia de los descendientes de aquella masacre.
¿Ya sabe cuándo lo va a publicar?
Bueno, tengo uno terminado de leyendas y lo publicaré en cuanto encuentre editorial. El problema es que estas leyendas son ilustradas y no encuentro a un ilustrador o ilustradora que sepa plasmar el contenido del libro.
También ha escrito otras cosas como relatos sobre las Fallas y fábulas sobre València. Hábleme de eso.
A València la llevo en el corazón desde siempre. Y las Fallas, recuerdo que cuando teníamos 10 años hacíamos nuestra propia falla enfrente de casa, en la avenida del Puerto. Éramos entusiastas de las Fallas. Yo he visto cómo eran las Fallas al principio, en los años 40, y no tienen nada que ver con las de ahora. Tenían un ambiente de pueblo mucho más arraigado que el que tienen ahora, que son mucho más maravillosas pero, para mí, las fallas de entonces eran mucho más bonitas de ver y de vivir. Era otro tipo de fiesta. Igualmente, desde que soy joven he intentado volver siempre a València por Fallas.
Y también ha escrito habaneras y un pasodoble, ¿no?
Sí. Ahora me estrenan un pasodoble de estilo valenciano aunque dedicado a la Costa Daurada. Lo estrena la banda de L’Ametlla de Mar en junio, en la fiesta del pueblo.
Usted nace en València pero se muda de joven a Tarragona. ¿Qué le lleva hasta allí?
Mi familia tenía un taller, y después de la muerte de mi padre, mi madre no podía sostenerlo, por lo que se cerró. Entonces yo, para ayudar a mi madre, entré a trabajar en Telefónica. Me mandaron a Barcelona a hacer un curso. Mi idea era volver después a València, pero en los cinco años que estuve allí nunca salió una plaza en València para poder volver. Desde ese momento, acabé la carrera de ingeniería y me dediqué a ser comercial hasta que me jubilé.
¿Vuelve a menudo?
Continuamente. Tengo mucha familia en València. Con mis hijos íbamos todas las Fallas, nos poníamos el blusón y salíamos a ver las mascletàs y los castillos. Mi pena siempre ha sido tener a València tan cerca y tan lejos.
¿Usted escribe a ordenador o a mano?
Lo cierto es que, las empresas en las que yo trabajaba, eran empresas técnicas muy importantes y entonces comenzamos a usar ordenadores muy pronto. Por eso estoy más acostumbrado a utilizarlo. Al principio me era imposible escribir a ordenador, escribía en cualquier sitio, hasta en servilletas o manteles de restaurantes, y luego ya lo pasaba a ordenador. Pero ahora ya, desde hace bastantes años, escribo directamente a ordenador.
¿Seguirá escribiendo relatos y novelas?
Claro, yo no paro. Quiero seguir escribiendo y componiendo. Tengo igual 25 proyectos en mente, algunos de ellos ya empezados. Tengo un cuento precioso que se llama “El hombre de la luna” sobre un niño que quiere crecer, y otra novela que se llama “Lazos de Sangre”, que se sitúa en la Guerra Civil Española, concretamente en las ciudades alrededor del Ebro.
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