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La Colección Thyssen concentra 120 años de modernidad mediterránea en València

La exposición incluye piezas de Sorolla, Mariano Fortuny, Miquel Barceló, Santiago Rusiñol o Anglada Camarasa

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Los 120 años de modernidad según Carmen Thyssen Carla Melchor

El impulso de los primeros díscolos del academicismo en el siglo XIX se puede ver estos días en València, pues la Fundación Bancaja ha sido escogida una vez más por Carmen Thyssen para mostrar su colección, una de las mejor consideradas de Europa. La muestra «Caminos de modernidad 1860-1980» reúne casi un centenar de piezas, entre retratos, paisajes, fotografías y esculturas, que ponen en contexto los movimientos pictóricos que renovaron la expresión artística desde la costa mediterránea española. Incluye obras de Mariano Fortuny, Santiago Rusiñol, Joaquín Sorolla, Ramón Casas, Anglada Camarasa, Antoni Tàpies o Miquel Barceló.

La exposición, que podrá visitarse hasta septiembre, presenta la mayor selección reunida hasta la fecha de maestros catalanes y valencianos presentes en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, y en diálogo con algunas piezas de la Colección Fundación Bancaja.

Esta es la segunda ocasión en la que la entidad valenciana exhibe piezas de la baronesa. La primera vez fue en 2020 con la exposición «Paraísos», que incluía obras de impresionistas europeos y americanos. «Todos los artistas que encontramos aquí impulsaron un cambio de actitud, una renovación ante el lienzo, que conllevó cambios radicales y sutiles en la historia del arte», relató el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón. La presentación de este martes contó con la presencia del responsable de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Guillermo Cervera; y las comisarias de la muestra, Lourdes Moreno, directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga, y Mar Beltrán, técnica de Cultura de la Fundación Bancaja.

Según el representante de la colección, en todas las piezas de la muestra «está muy presenta la luz». «Este proyecto transmite la fuerza de la Colección Thyssen, que comenzó a exponerse en 1996. Desde ese año se han sucedido más de 50 exposiciones», relató Cervera. Muchas de las piezas traídas por la baronesa estaban expuestas en el Museo Thyssen de Málaga.

La muestra es además un diálogo entre las piezas de ambas colecciones, ya que reúne 82 piezas de la colección de la baronesa y 12 de la entidad valenciana.

«Con modernidad nos referimos al anhleo de cambio, a la ruptura, a la renovación», especificó Mar Beltrán, comisaria junto a Lourdes Moreno. La muestra se estructura en cinco apartados: «La modernidad según Baudelaire», «De la melancolía a la realidad: Romanticismo y naturalismo», «Preciosismo y luminismo. La estela de Mariano Fortuny», «Plenitud modernista», «Noucentisme: la esencia del Mediterráneo» y «La senda de las vanguardias». «En la primera etapa, Ramón Martí Alsina intentó innovar induciendo a sus alumnos a realizar composiciones y trazos libres que rompían con la tendencia academicista. El segundo apartado está dedicado al indiscutible maestro Fortuny, con una obra imprescindible, Corrida de toros, que representó un paso decisivo hacia la modernidad con pinceladas sueltas y con una clara intención de que el espectador configurase la composición», explicó Beltrán. Esta modernidad no solo se vio en la técnica, sino también en el objeto retratado. Ejemplo de ello es el lienzo que representa la exposición, Le Paon Blanc, de Anglada-Camarasa, que muestra a una cortesana.

Tras el paso del romanticismo, que consideró la actitud del artista como innovadora y cuyo espíritu melancólico estaba presente en numerosas obras, se presentan piezas cercanas al naturalismo, para después dejar paso a movimientos como el modernismo, inspirado en la naturaleza, o el noucentisme, que supuso un intento de aunar tradición y renovación. La muestra concluye con obras pertenecientes a corrientes de las vanguardias.

La baronesa comenzó a coleccionar arte español en un momento -1993- en el que las obras patrias no tenían mucho interés. «El arte español no era protagonista de las colecciones privadas. Gracias a su decisión, ahora podemos reflexionar sobre nuestro pasado», añadió Cervera, que dejó la puerta abierta a una posible itinerancia de la muestra con obras de la Fundación Bancaja.

Respecto a la posibilidad de hacer otra exposición conjunta, Alcón aclaró que «todo es posible» cuando lo que une a dos entidades artísticas es la «amistad» y la «confianza».

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