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Adiós a la gran dama de la lírica española

Su extenso legado deja roles que pasarán a la Historia como la ‘Carmen’ de Bizet

Adiós a la gran dama de la lírica española

Voz legendaria y referente de generaciones, el mundo de la lírica quedó ayer un poco más huérfano tras la muerte de la mezzosoprano Teresa Berganza a los 89 años. Levantó al público en los escenarios más importantes con sus interpretaciones de Mozart, Rossini o Bizet, sin olvidar la música española. Berganza nació en Madrid en 1933 y paseó su magnífica voz por «templos» como la Scala de Milán, la Ópera de Viena, el Covent Garden de Londres o el Metropolitan de Nueva York. Antes de elegir el canto estudió piano, armonía, música de cámara, composición, órgano y violonchelo.

Premio Príncipe de Asturias de las Artes y Nacional de Música, su técnica la elevó al podio de los mejores cantantes operísticos del siglo XX, un virtuosismo que ella achacaba no solo a un don innato sino al estudio tenaz y la disciplina. La zarzuela fue el género que constituyó uno de sus emblemas musicales, junto a Rossini y a Mozart. Precisamente del genio de Salzburgo decía que le hubiera gustado ser su amante «para que me hubiera escrito una canción» confesaba.

Dedicada a la docencia, se retiró de las tablas tras 58 años en 2008 al quedarse sin voz durante un espectáculo. Brilló en los roles de Cherubino en «Las bodas de Fígaro», Rosina en «El barbero de Sevilla», Angelina en «La Cenerentola» y fue la mejor «Carmen» de Bizet. Solo se quedó «con las ganas» de cantar «Tosca», de Puccini, y «La Traviata», de Verdi.

Presumía de no haber forzado nunca su voz y de ser una artista con personalidad propia. Berganza siempre cantó para el público, en un acto de «amor, de entrega y de humildad», recalcaba.

Desde el mundo de la cultura lamentaban ayer su fallecimiento. «Que maravillosa fue nuestra Carmen. Grande Teresa», lloró Plácido Domingo. Desde València, el director del Palau de la Música, Vicent Ros, lamentó «la pérdida de una de las grandes voces de la lírica internacional, que cantó en ocho ocasiones en el auditorio valenciano».

Por ello, el Palau le dedicará el concierto del próximo 23 de junio de la OV, dirigido por Pablo Heras-Casado y con la mezzosoprano Nancy Fabiola.

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