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John Connolly : "Mis lectores de derechas no quieren saber mis opiniones políticas"

El escritor irlandés, creador de la saga del detective Charlie Parker, clausurará hoy la décima edición del festival València Negra

John Connolly, ayer en València. Fernando Bustamante

John Connolly ha llegado para clausurar hoy el festival València Negra aunque, tal como él se encargó de aclarar ayer en un concienzudo castellano, «yo no hago novela negra, yo hago novela detectivesca». El matiz es importante: «La novela negra no ofrece esperanza, en ella la gente muere o es infeliz. Y yo no quiero escribir así porque tengo confianza en la gente, en el mundo y en la posibilidad de redención».

Nacido en Dublín en 1968, en 1999 publicó Todo lo que muere, la primera de las veinte novelas que lleva protagonizadas el detective Charlie Parker y que ha convertido al escritor irlandés en uno de los referentes del género. Connolly vuelve a subrayar la particularidad de sus historias en las que la crudeza de la investigación propia de la novela de detectives se encadena a sucesos sobrenaturales y perturbadores que escapan del canon. «La novela detectivesca odia lo sobrenatural porque nace en la época de la razón -reconoce-. Pero de joven me gustaban tanto los cuentos de fantasmas como los de detectives y es un gusto que con los años no he logrado cambiar».

Sus referencias al poder de las tinieblas y la creencia de Parker en el más allá, tiene mucho que ver con el origen irlandés y católico del Connolly. Pese a ello, sus novelas transcurren en Estados Unidos: «No he encontrado en Irlanda los modelos para escribir. Allí no hay tradición de ficción de género porque era algo muy inglés. El modelo lo encontré en Estados Unidos y en su literatura de detectives. Pero al mismo tiempo no escribo como un escritor norteamericano porque tengo unas raíces culturales específicas de las que viene mi fascinación por lo sobrenatural».

El rizo genérico se riza más cuando comprobamos la importancia que tiene para Connolly transmitir a través de sus novelas una feroz defensa de la «justicia social». Por eso Parker mantiene la esencia «del viejo detective» «encargado de aplicar la justicia cuando la ley no se la garantiza los más débiles». «A veces es importante enfrentar la fuerza con la fuerza y la violencia con la violencia para defender a los pobres y los necesitados», señala.

Enfrentándose al mal sobrenatural, Parker/Connelly lucha también contra males terrenales como la violencia contra los pobres y las mujeres o el racismo. «Recibo quejas de lectores de derechas que me dicen que no quieren leer opiniones políticas en mis novelas. Me gusta tener lectores, pero no voy a cambiar mi posición sobre la justicia social. No mostrar una posición política es una manera de mostrar una posición política que para mí es negativa».

Aunque la celebridad le ha llegado a través de Parker, su ambición genérica va más allá. Lo demuestra He, una novela -«la mejor que he escrito», proclama- que revive la amistad entre Stan Laurel y Oliver Hardy y que supone su último lanzamiento aunque, eso sí, traducido solo al inglés y el búlgaro. Connolly no puede disimular cierta frustración y el convencimiento de que, algún día, Parker tendrá que desaparecer. «Sé cómo acabará pero no quiero escribirlo aún. Me gustaría explorar mis conceptos del género sin pensar en las expectativas de los lectores y los editores, pero no es posible. No es que tenga miedo de fracasar pero sé que a los escritores solo nos permiten un par de fracasos comerciales. Si ocurre, no puedes seguir dedicándote a esto».

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