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Jonás Trueba Cineasta

Jonás Trueba: "Si cierran los cines es por nuestra culpa, no por Netflix"

«Intento rebelarme dentro de mis posibilidades, pero no hago cine para llevar la contraria»

Jonas Trueba presenta “Tenéis que venir a verla” en los Cines Babel. German Caballero

Tiene pendiente rodar en València. Concretamente, en el Cabanyal, aunque confiesa que todavía tiene que conoce la ciudad «un poco más». Jonás Trueba estrena ‘Tenéis que venir a verla’, una declaración de intenciones en favor del cine y un enigma para los que no están acostumbrados a salirse de la norma.

¿Qué son las entrevistas para usted?

Una especie de déjà vu (ríe). Siempre tengo la sensación de hacer entrevistas de más, no lo digo por usted, claro. Para mí, una entrevista es una oportunidad para el cineasta. Pero en mi caso creo que la atención mediática que puedo llegar a recibir es una exageración. Tengo amigos y amigas que hacen cosas increíbles y no tienen ese espacio. Lo mejor de las entrevistas es que te obligan a teorizar cosas, a pensar en tu película desde fuera.

Sobre todo, porque nosotros necesitamos que le den sentido.

A mí me cuesta mucho hacer eso. Soy muy poco sintético, me cuesta concretar. Creo que eso se ve cláramente en mis películas, ya que son muy digresivas.

¿Le preocupa la imagen que emite?

No, me preocupa la imagen que emiten mis películas. Sobre todo porque cuando hablas sobre la película que has hecho se acaba generando una imagen alejada de la producción real. Con ‘Tenéis que venir a verla’ estamos intentado ir contra la tendencia habitual. Lo hemos hecho con el cartel, el título de la película, el trailer...

¿Petendía hacer otra película del trailer?

Sí. Es el trailer más sincero que he visto nunca. Todo lo que se dice es verdad.

Se ha hablado mucho de la duración de su película, 64 minutos. En València, tenemos un festival de mediometrajes, La Cabina. ¿Por qué nos cuesta salir del estándar?

Intento forcejear con lo que se supone que tiene que ser todo. ‘Tenéis que venir a verla’ está a pocos minutos de ser considerada un mediometraje. La duración es muy importante. Siempre supe que tenía que ser corta porque deja una sensación de no estar acabada.

¿Por qué ha querido ser díscolo?

A veces hay que poner en cuestión lo que se supone que se tiene que hacer. El cine tiende mucho a estandarizar, a irse a por el cliché. La industria del cine sienta cátedra sobre cómo se tienen que hacer las películas, cómo se tienen que promocionar, lo que tiene éxito y lo que no... No estoy de acuerdo con la mayoría de esas cosas. Por eso, intento reberlarme humildemente dentro de mis posibilidades. Si eso es ser díscolo, pues bueno, pero no hago cine por llevar la contraria. Pienso que se pueden hacer películas diferentes y que el cine es mucho más ámplio de lo que a veces parece. ‘Tenéis que venir a verla’ es la película que a mí me hubiese gustado ver como espectador, puede entenderse como un gesto de rebeldía. Por poco que hagas te ven como un radical, cuando en realidad no lo eres.

Jonás Trueba presenta “Tenéis que venir a verla” en los Cines Babel. German Caballero

¿Y qué es?

Soy lo contrario a radical. Jamás he tenido vocación de revolucionario. En realidad, yo quiero pertenecer a un todo, pero veo que hay cosas que no son suficientes.

En sus películas reflexiona sobre nuestro modo de vida. Esto de formar una familia, tener pareja y tener una casa. ¿Espera encontrar una respuesta o son preguntas al aire?

Preguntas al aire. No sé qué somos o qué tenemos que ser. Cada película es un intento de plasmar las dudas que tiene mi generación. Las dudas van cambiando con los años, aunque hay algunas que permanecen. A decir verdad, sigo con las mismas dudas ahora que cuando hice mi primera peli.

La paternidad es una de sus obsesiones, a través de ella canaliza sus dudas sobre el ‘modus vivendi’ convencional. En cambio, Francisco Umbral dijo que no había mayor verdad que la del amor al hijo. ¿Sentimos vértigo por estas verdades universales?

Genera dudas lo que desconoces. Umbral escribió eso cuando fue padre, por ejemplo. Yo me dedico más bien a especular sobre la posibilidad de ser padre (ríe). Eso es un signo de nuestra generación, ya que hemos ido retrasando cada vez más eso de ser padre, bien porque no hemos querido o bien porque no hemos podido. Siempre pensé que sería un padre joven, lo tenía muy claro, pero mira, cosas de la vida.

Con esta película también reivindica la experiencia de la salas de cine, de hecho, ‘Tenéis que venir a verla’ solo se podrá ver en los Babel.

Reivindico las salas en todas mis películas, ya que no las he estrenado en plataformas. Ha calado en todos nosotros la idea de que todas las películas van a venir a ti, aunque probablemente sea cierto. Al final, estamos creando un debate sobre «plataformas sí o plataformas no», cuando el verdadero problema no son ellas sino nosotros. Está genial que existan, de hecho, soy el primero que las ha disfrutado. El problema viene cuando todo el mundo decide que está más cómodo en casa. Las plataformas nos han obnubilado con sus catálogos, nos han lavado el cerebro un poco (ríe). Si cierran las salas de cine es por nuestra culpa, no por Netflix.

¿Ha rodado alguna vez en la Comunitat Valenciana?

Rodé ‘Todas las canciones hablan de mí’ (2010) en la Ciudad de la Luz. Tengo pendiente grabar en València, pero tengo que conocer la ciudad un poco más. Un compañero pasó todo un mes en el Cabanyal y me insisitió en grabar una película allí. Puede que lo haga algún día. Actualmente, estoy en la fase de preproducción de mi próxima cinta, que se grabará en Granada.

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