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Sorolla y Benlliure se reencuentran en Madrid

«Las vidas de ambos fueron casi paralelas», explican las comisarias de la muestra «Una amistad, dos artistas»

Presentación ‘Sorolla y Benlliure. Una amistad, dos artistas’ Luis Millan

«Joaquín Sorolla (1863-1923) y Mariano Benlliure (1862-1947) no fueron solo dos de los artistas más brillantes de su época sino que fueron, sobre todo, dos buenos amigos. Dos valencianos instalados en Madrid, que vivieron para crear un arte único, que triunfó tanto en nuestro país como en el extranjero». Así define el Museo Sorolla la relación de amistad que unió a los dos artistas durante su vida, con motivo de la exposición «Sorolla y Benlliure. Una amistad, dos artistas», que la casa museo del maestro de la luz abre hoy al público en Madrid. La exhibición se suma a las actividades del Año Benlliure para conmemorar el 75 aniversario del fallecimiento en Madrid del escultor valenciano.

La muestra expone ocho esculturas, de entre las que destacan los retratos de Sorolla: una placa de perfil en bronce que el escultor realizó para homenajear los éxitos obtenidos por el pintor en 1909, cuando la exposición individual que llevó a Nueva York batió todos los récords imaginables de crítica, ventas y público; o el busto en piedra caliza que desde 1932 recibe a los visitantes en el jardín del museo y que muestra a Sorolla haciendo lo que más le gustaba: pintar a la luz del sol.

La exposición «Sorolla y Benlliure. Una amistad, dos artistas» se completa con fotografías de ambos artistas. A la decha, escultura de Benlliure. Begoña Jorques. València

Destaca también el yeso de un estudio para el monumento a Velázquez, una obra que se expone al público por primera vez y que es uno de los yesos que mejor se conservan del autor; o los retratos del fotógrafo Antonio García, suegro de Sorolla, una pieza realizada en bronce que fue un regalo del pintor a su esposa, y el de María Sorolla García, hija mayor del artista, que Benlliure regaló a la retratada con motivo de su boda.

Además de estas piezas de escultura, en la muestra se exhiben un jarrón de cerámica decorativa, tres dibujos -que son en realidad tres caricaturas, dos realizadas por Sorolla y una de la mano de Benlliure- y un conjunto de fotografías y cartas con las que el museo quiere contextualizar la amistad de los dos artistas.

Dispuesta en la sala primera del Museo Sorolla, «la muestra retoma los homenajes que Sorolla comenzó en vida, de nuevo con una de las figuras más relevantes del panorama artístico español y una de las personas fundamentales en la vida del pintor valenciano».

Sorolla y Benlliure se reencuentran en Madrid Begoña Jorques. València

Comisariada por Ana Muñoz y Covadonga Pitarch, la exposición -«pequeña, pero ambiciosa»- dicen a Levante-EMV minutos antes de su presentación «pretende ser un homenaje no solo al escultor Mariano Benlliure, sino también a la amistad que los dos hombres se profesaron. Una amistad que se extendió a sus esposas y familias, llevando, por ejemplo, a Mariano Benlliure a iniciar a Elena Sorolla, hija pequeña del pintor, en el arte de la escultura, en el que fue pionera en su época. Esta amistad continúa hoy en los descendientes de ambos artistas que mantienen vivos estos lazos fraternales».

Tanto Sorolla como Benlliure consiguieron la medalla de oro de la Exposición Universal de París de 1900 y en ese mismo año fueron también nombrados hijos predilectos y meritísimos de València, recuerdan las comisarias. Ambos viajaron, llevaron sus obras a EE UU, Francia, Chile, Argentina o Cuba y compartieron proyectos comunes, como la creación de un Palacio Permanente de las Bellas Artes e Industrias en València (que no se llevaría a cabo) o la organización de exposiciones de la Juventud Artística Valenciana. «Sus vidas fueron casi paralelas», explican las comisarias de la muestra.

Su relación se inició siendo los dos adolescentes en València y duró toda su vida, hasta la muerte de Sorolla a los 60 años. El fruto de una amistad tan duradera fueron una serie de intercambios artísticos. Sorolla retrató a Mariano Benlliure y a su familia, les regaló cuadros dedicados cariñosamente «a mi amigo», «a mi hermano»; Benlliure, consciente de lo mucho que al pintor le gustaba la escultura, le regaló una pequeña colección de bronces y un yeso además de un jarrón de cerámica decorativa, piezas que ahora, en el 75 aniversario de la muerte del escultor, se reúnen por primera vez en el Museo Sorolla y que se podrán contemplar hasta el 2 de octubre.

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