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Entrevista

La M.O.D.A.: "No nos gustaría que se nos viese como a un grupo fiestero, queremos aportar algo más"

La banda lleva este verano a distintos puntos e la geografía española 'Nuevo cancionero burgalés', un último álbum en el que aportan su particular visión de las letras centenarias pertenecientes a la tradición folclórica castellana

Componentes del grupo La M.O.D.A.

Llevan en su nombre los conceptos maravilloso y alcohol, aunque sus canciones son más de resaca emocional a posteriori. La M.O.D.A. lleva este verano a distintos puntos e la geografía española 'Nuevo cancionero burgalés', un último álbum en el que aportan su particular visión de las letras centenarias pertenecientes a la tradición folclórica castellana. David Ruiz (voz y guitarra) responde a la entrevista telefónica en mitad de uno de los atascos que viven durante la gira.

¿Este disco surge de una cuenta pendiente con vuestro origen?

Cuando eres joven quizá sientes cierto rechazo a la tradición, porque la asocias con temas de abuelos. Con quince años no quieres saber nada eso. En 2011 mirábamos a la música en inglés de Estados Unidos. Era lo que escuchábamos y nos gustaba. Con el tiempo hemos ido mirando más hacia nuestras raíces. Ya en 2017, en el disco de 'Salvavida', dimos un primer paso con la canción de 'Campo Amarillo'. Este último disco es el resultado de todo ese proceso de vuelta a la tradición centenaria.

¿Os habéis reencontrado a vosotros mismos en el proceso?

De alguna manera ha sido como ir a casa de tus abuelos y encontrar bajo la cama de su cuarto una caja llena de sus recuerdos, que jamás te habían contado, gracias a la cual los conoces más a ellos y a ti mismo. Ha sido una experiencia de conexión con el lugar del que venimos.

Debe haber sido divertido dar un tinte contemporáneo a la tradición burgalesa.

Esa es la premisa fundamental para todo lo que hacemos, que nos inspire, motive o divierta. Si no, nos dedicaríamos a otra cosa. Estaríamos en una oficina, en el mejor de los casos. Pero nos sentimos afortunados de trabajar con la música y de haber podido trabajar con estos textos. Yo diría que ha sido más bien emotivo.

Esa carga emocional diferencia algo más este disco de los anteriores, ¿Cómo lo está viviendo el público en directo?

La gente se piensa que somos un grupo fiestero porque el nombre del grupo engaña un poco y porque los instrumentos que tocamos y el ritmo de muchas canciones, sobre todo en el primer álbum, es movido. Pero nos gusta ese contraste entre letras reflexivas, o incluso sombrías, con la música alegre del acordeón, la mandolina y el banjo. Este disco encaja muy bien con el resto de nuestro repertorio. No nos gustaría nada que la gente nos viese como un grupo fiestero o para entretener, intentamos aportar algo más. Queremos transmitir lo que sentimos.

Habéis grabado este álbum en Black Box, un estudio perdido en la campiña francesa, ¿la decisión tuvo que ver con esa búsqueda del misticismo rural?

El disco lo íbamos a grabar con Steve Albini, el ingeniero de sonido de grupos como Nirvana, con el que ya hicimos un ep en 2018. Buscábamos un sonido crudo, de guitarras eléctricas menos pulidas. Sin embargo, cuando fuimos trabajando en El nuevo cancionero burgalés nos dimos cuenta de que Albini no era la mejor opción musical. El estudio ya lo teníamos reservado porque él lo encontró, así que mantuvimos el sitio para trabajar con Jordi Mora, como ingeniero de sonido, y Gorka Urbizu, con el que comenzamos a trabajar incluso antes en la producción. Nos podríamos tirar el pisto y contarte una historia increíble, pero no.

Dais la impresión de huir del ruido de la industria

En Francia hemos vivido una experiencia de grabar durante diez días, aislados de todo. Se puede hacer ese símil. Pero vamos buscando nuestra identidad como hacen todas las bandas. Este disco quizá no es lo que se esperaba de nosotros, el abordar letras de hace más de cien años. Ha habido a quien le ha chocado mucho. Pero hemos hecho siempre lo que nos ha salido del corazón y estamos contentos porque ha funcionado, pese a las dudas. Teníamos curiosidad por ver cómo se lo iba a tomar la gente que no era de Burgos, pero todos tenemos un lugar de origen y mucha gente de distintos puntos de España nos ha escrito para contarnos cómo se han identificado con las historias. Eso ha sido la hostia. 

¿Cómo sois capaces de seguir funcionando desde la autogestión?

Es cierto que somos una banda de siete, con un equipo, y muchas veces es un caos ponerse de acuerdo con la portada del disco o el momento de anunciar una gira. Pero son todo discusiones sobre nuestro trabajo, que nos apasiona. Puede ser un caos, pero nuestra idiosincrasia es la aportación que hace cada uno de nosotros con el fin último de salir al escenario para emocionar al público. 

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