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Crónica

Leiva otra vez

feria julio leiva by rodrigo marquez 12 Rodrigo Márquez

No soy muy dado a revisarme, pero leo la crónica que escribí sobre Leiva hace exactamente tres años cuando tocó en Viveros, lo mismito que este miércoles por la noche, y me tienta reenviarla a la redacción porque es prácticamente intercambiable. Ni él ha alterado sustancialmente su show, ni yo he variado mi opinión con respecto a su música. Después de confesarles esto y ponerles sobre aviso, mal me estaría hacer la jugarreta. Copiar está feo, y para salir airoso del autoplagio me faltan premios y el reconocimiento de la crítica y el público. Y además, que incurriría en la misma falta que le estoy achacando al madrileño, la de repetirme.

Bueno, igual, igual que en 2019, no fue. Esta vez, Leiva se marcó un “Buenas noches, Cleveland”. La expresión se debe a Rob Halford, de Judas Priest, que saludó de esta manera cuando se encontraba en Detroit y no en Cleveland. En el falso documental “This is Spinal Tap” parodian este momento. Sublime. En las giras, las bandas de rock hay veces que, con tanto viaje y tanto trajín, no saben ni donde están ni donde tocan, y a quien más y a quien menos le ha sucedido alguna vez. En un momento de la actuación, Leiva agradeció el buen rollo que siempre daba tocar en Barcelona, cuando resulta que estaba en València. Un lapsus sin importancia, reído por el público y la banda, y sin más consecuencias que el cachondeo con el que se recordó el momento a lo largo de la velada y la sentida y sorpresiva interpretación a solateras con una guitarra acústica de “Vis a vis” para desfacer el entuerto. Oigan, un detalle.

"Leiva y su estupenda banda repasaron su repertorio de rock moña, radiable, fácilmente digerible y muy triunfón. Yo me aburrí"

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Durante hora y media, Leiva y su estupenda banda repasaron su repertorio de rock moña, radiable, fácilmente digerible y muy triunfón. Yo me aburrí tanto como hace tres años, pero la gente lo disfrutó como nunca. Con un sold out de libro, 5.000 personas acudieron al reclamo de los medios tiempos y las baladas romanticonas, los estribillos resultones, las armonías clásicas con sabor a Beatles y algunos riffs de matriz estoniana. El show se inició de manera dinámica con “Terriblemente cruel” y “La lluvia en los zapatos”, pero al cabo del rato naufragó en la tormenta de tedio que supuso encadenar “Premio de consolación”, “Stranger things” y “Breaking bad”. Remontó con “Sincericidio” y el disco funk de “Flecha”, pero todo se volvió a venir abajo con “Histéricos”, “Godzilla” y “La llamada”. En cambio, me gustaron “Como lo tienes tú” y “Estrella polar”, porque con ellas consiguió recuperar mi atención.

Somos REM y esto es lo que hacemos. Con esta frase se presentaba el grupo de Athens, y que tú desearas que hicieran otra cosa era tu problema. Un amigo me contaba mientras sonaba “Lady Madrid” que si Leiva no es santo de mi devoción o me aburre puede tener que ver con que le exijo algo que no quiere, no sabe o no puede dar. Que tengo que cambiar el prisma para, pese a la imagen que proyecta, dejar de mirarlo como un rocker y empezar a aceptar que es un gran compositor de canciones pop, melódicas, blanditas, para todo el mundo, sin aristas, ni espinas, ni riesgo artístico, pero con guitarras. A ver si para la próxima vez.

feria julio leiva by rodrigo marquez 13 Rodrigo Márquez.

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