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Jaume Coll: "Tenemos la mejor colección de pavimento y no la podemos exponer por falta de espacio"

Director del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí. El museo, con sede en el Palacio del Marqués de Dos Aguas, celebra su 75 aniversario. Por delante le quedan retos como afrontar una necesaria ampliación. Mientras, prepara un curso sobre la figura de su fundador, Manuel González Martí.

Jaume Coll posa en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, que dirige desde hace casi 25 años. Fernando Bustamante

El edificio -seguramente- más bonito de la ciudad, el Palacio del Marqués de Dos Aguas, alberga el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, una institución que este año cumple 75 años. Su director, Jaume Coll, habla con Levante-EMV sobre la situación del centro, sus retos y sus celebraciones.

¿Qué balance hace de estos 75 años?

El balance siempre es continuo. Desde 1947 el museo ha cambiado muchísimo desde que estuvo en el domicilio del fundador, durante los primeros siete u ocho años, hasta que se inauguró en junio de 1954 en este palacio. Las instalaciones han ido creciendo, sobre todo, en época de Manuel González Martí. La configuración actual se debe a su acción, tanto la recuperación del palacio como luego la ampliación. En los años 40 y 50 las intervenciones eran muy de urgencia porque no había medios ni casi conocimiento. Y la renovación del museo que se hizo en los años 90 recuperó el tiempo perdido. Pero se quedó la segunda fase pendiente que es la sección de cerámica. Es un tema que sigue ahí. Como director debo decir que la riqueza de los fondos nos exige que sigamos con esta apuesta por conseguir la finalización de lo que era la idea del nuevo museo.

¿Cuáles son las necesidades del museo?

Son múltiples. La infraestructura sería la más acuciante porque si no tienes esto resuelto es muy difícil normalizar el funcionamiento. Hay ciertas carencias que se iban a resolver con esa segunda fase.

Se planteó La Ceramo para una segunda sede del museo.

Esa es una propuesta mía personal. La vinculación del museo con La Ceramo la veo desde una doble perspectiva. Por una parte, tener como sede una instalación industrial del siglo XIX permitiría explicar los procesos técnicos de la innovación y recuperación de la cerámica. Ahora podemos presentar piezas pero no hablar en profundidad de los procesos industriales que hay detrás. Otra vertiente es esa conexión con todo lo que La Ceramo aportó en la arquitectura del eclecticismo y modernismo.

¿Cómo es la colección del museo?

Es muy representativa de la historia de la cerámica valenciana, tan importante dentro de panorama español. Tuvo una producción y proyección internacional desde el siglo XIV muy marcada. Hay cerámica valenciana, sobre todo de Manises, en El Cairo, Damasco, Crimea, Moscú... Todo el ámbito europeo, hasta el Báltico, está inundando de cerámica valenciana del siglo XIV. Eran productos muy codiciados. Desde entonces sigue esa proyección tanto con la cerámica de Alcora como con la azulejería que se fabricó en la propia ciudad de València.

¿Cuántas piezas forman la colección?

Son unas 25.000, pero se exponen un 10 %. De vez en cuando hacemos exposiciones temporales con piezas de la colección, se analizan, se hacen catálogos y se van sacando periódicamente. Hay cosas que no podemos exponer permanentemente pero hacemos esfuerzos por darlos a conocer.

¿La aspiración de la ampliación es mostrar más colección?

Sí, porque hay colecciones de las que exponemos lo más representativo. El problema es que no podemos contarlo con la profundidad necesaria. Tenemos 900 metros cuadrados y es insuficiente. Hay algunas que no podemos mostrar y que solo se han mostrado fuera. Tenemos la colección más importante de pavimentos valencianos de los siglos XVIII y XIX de todo el mundo por número y calidad y, desgraciadamente, solo la hemos podido mostrar en exposiciones temporales en sedes que tienen espacio suficiente. Aquí se han expuesto parcialmente algunos en muros. No las hemos podido mostrar completas por falta de espacio. Algunas miden hasta 90 metros cuadrados de superficie.

¿Cuál es la joya del museo?

No me quedaría con ninguna. La recuperación del Palacio del Marqués de Dos Aguas con su interior y parte del mobiliario original ha sido una apuesta muy importante. González Martí consiguió que el ministerio adquiriera este inmueble como sede del museo. Por otra parte, en la colección de cerámica se ha hecho un esfuerzo muy grande en los últimos 30 años. Partíamos de un fondo importantísimo a nivel histórico, que es la colección González Martí. Se ha trabajado en la adquisición y con los grandes donaciones.

¿Qué actos hay en marcha por el 75 aniversario?

En noviembre organizaremos un curso centrado en Manuel González Martí y su mujer, Amelia Cuñat y Monleón, quienes crearon la colección fundacional del museo. González Martí es un personaje clave: no solo fue coleccionista e investigador, también fue, entre otras cosas, director de la escuela de cerámica de Manises durante 30 años, caricaturista, fundador de revistas de humor y satíricas, recopilador de la tradición oral valenciana... Son facetas de su personalidad muy desconocidas. Queremos hacer una reflexión sobre lo que representó ese tránsito entre finales del siglo XIX y los años 60 a través de su personalidad y contexto histórico. 

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