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Tour por los festivales de verano

Chefs en clave de sol

“Empecé hace 15 años en el FIB de Benicassim trabajando tres meses en festivales; ahora hago todo el año incluyendo fiestas y ferias medievales”, explica un cocinero gallego que lleva por toda España su bocadillo de jamón asado con receta gallega

Horno Galaico lleva desde 2007 saltando de festival en festival. H.G.

Bocadillo de jamón asado con receta y cocineros gallegos en el Festival de Benicassim (FIB), el Mad Cool en Madrid, el Resurrection Fest de Viveiro o en pocos días, en el SonRías Baixas de Bueu que se celebrará del 4 al 6 de agosto con Tanxugueiras, Kase O, Rayden o LA M.O.D.A., entre otros.

Sí, los chefs también hacen gira los veranos a través de los festivales de música de España. La marca Horno Galaico es un ejemplo. Hace 15 años comenzaron en el FIB para probar y desde entonces no se han bajado del camión. Es uno de los múltiples ejemplos de camiones de comida (food trucks) que atraviesan la península de evento en evento.

El éxito de un festival no solo reside en la música. Para aguantar (legal y saludablemente) jornadas de siete o más horas seguidas bailando, cantando, saltando o haciendo pogos, wall of death o congas multimétricas como la de Serrabulho en el último Resurrection Fest en Viveiro, hay que tener energía y la mejor forma de lograrla es con comida.

Cada vez hay más interés en ofrecer producto de calidad. “Con nosotros, te tienes que comer el mejor bocadillo de jamón asado de tu vida. Ese es nuestro propósito”, comentaba ayer el responsable de Horno Galaico, el betanceiro Álvaro Rodríguez.

Foodtruck en el Resurrection Fest de este año. MAR MATO

La aseveración viene seguida de una filosofía de vida: “Nosotros trabajamos con producto kilómetro cero, local. El pan de los bocadillos que se comerán en el SonRías Baixas es de Cangas y el jamón procede de O Porriño, de Frigolouro. Somos gallegos y el producto de kilómetro cero nos es servido día a día, con lo que no hay lugar para pérdidas o que se estropee”.

El mimo por el producto no se queda solo en eso. “Cocinar en la calle no es como hacerlo en casa. Hay que tener cuidado con la situación del horno, que no le dé el sol, que no le dé el nordés... Para tenerlo a punto, hay que ir un día antes al recinto del festival para prepararlo”,añade un cocinero que se interesó por este “modo de vida bohemio” quince años atrás cuando se dedicaba “al mundo de la carne”.

Lo que me gustaba era ir a festivales y pensé que podía disfrutarlos al tiempo que ganaba un poco de dinero. Después, nos dimos cuenta de que trabajas fundamentalmente”, reconoce entre risas para añadir que a veces sí le da tiempo de ver parte de algún concierto.

Tras tantos años de experiencia, en su foodtruck trabajan incluido él cinco personas como plantilla fija lo que evita tener que formar a personal nuevo cada año. “Cuesta mucho contratar gente nueva cada año, en nuestro caso, va en contra de la calidad, la excelencia del producto”, señala una persona que empezó trabajando “tres meses del año en festivales pero ahora ya trabajo todo el año incluyendo fiestas y ferias medievales”. De hecho, ayer mismo, cerraba la organización para estar en las Fiestas de El Pilar de Zaragoza en octubre.

El modus operandi de Horno Galaico no es idéntico al de otras firmas que operan en festivales. En su caso, no tienen restaurante o tienda física. Otras marcas, sí. Es el caso del 78 Gastrobar que estuvo recientemente en el Sinsal Estrella Galicia en San Simón y que cuenta con un restaurante homónimo en el centro de Redondela; o de la firma de helados Bico de Xeado que también se hartó de vender sus delicias en el Sinsal.

Frente a este ejemplo de experiencia, otras marcas se estrenaron este año en festivales. Es el caso del restaurante Mamafina, de Ponteareas. Su responsable, Miguel Andión, explicaba ayer que comenzaron con el Millo Verde este verano, aunque la idea era empezar antes del confinamiento.

El fin es “lograr un extra de ingresos en el verano” al tiempo que publicita su establecimiento. Tanto en este como en el foodtruck vende comida callejeras mexicana, si bien en el SonRías Baixas ofrecerá comida sin gluten, ya que las bases son de maíz, molido además por un proveedor de Pontevedra.

Para intentar que la calidad de esta venta no envidie a la oferta del restaurante, aclara que “elaboramos en el restaurante todos los días para surtir al foodtruck. Además, es comida callejera” de rápida elaboración.

En este festival buenense también se podrá encontrar comida del Passion Bocadillos Foodtruck, que incluye hamburguesas; las filloas dulces y saladas de Creps´nRoll; las crêpes también de Cousiñas Doces que además ofrece helados, gofres y patatas fritas; sin olvidar a SmokedHub con sus biochadillos, cachitos y otros alimentos con toque diferente. Por su parte , el foodtruck de Mamafina tendrá una de sus paradas en la romería urbana de San Roque en Vigo.

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