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El mural de la discordia en València

El artista Javier Parra se reúne mañana con la consellera de Cultura, Raquel Tamarit, para evitar que la pieza marche a Madrid o a Barcelona

El mural de Josep Renau, finalizado por Parra en su taller. levante-emv

Decenas de correos electrónicos, un par de tuits y una disculpa. El mural realizado por Javier Parra sobre un diseño de Josep Renau pende de este intercambio de mensajes desde hace casi un año, cuando el artista de Paterna finalizó el histórico diseño del republicano creado durante su exilio en Berlín.

Parra lleva desde diciembre llamando a todas las puertas para hacer posible que su mural, el de Renau, se quede en València. Hasta ahora no ha sido posible, aunque todavía hay esperanza. El artista se reúne mañana con la consellera de Cultura, Raquel Tamarit, quien ayer pidió disculpas públicas al artista por haber afirmado a través de los medios de comunicación que no se puso en contacto con ella. La reunión se producirá el viernes y podría suponer el fin de la incertidumbre para Parra. «Se valorará e informaremos cuanto tengamos alguna concreción», aseguran fuentes de la conselleria a este periódico.

«He hecho todo lo que está en mi mano para que el mural se quede en València, para que la gente pueda verlo, pero ha sido más difícil de lo que me esperaba», asegura el artista. Tras meses en espera, Parra contactó con instituciones de Madrid y Barcelona. Le contestaron a las 24 horas. «Hay mucho interés por Renau fuera de nuestras fronteras, pero él sigue siendo un artista incómodo por sus posturas políticas», explica, ya que el artista valenciano militó en el Partido Comunista, al igual que Parra, y era un ferviente defensor de la República.

El paternero ha contactado -sin suerte- con el Ayuntamiento de València, la Diputación de València y el propio Palau de la Generalitat. El único que manifestó su interés fue el vicepresidente segundo de la Generalitat, Héctor Illueca, quien intentó que el mural se quedara en instituciones como el Museo de las Ciencias de la Ciutat de les Arts.

El artista estuvo cerca de cerrar un acuerdo con la Diputación de València. La corporación preparaba una muestra dedicada a Renau en su edificio de la Plaza de Manises. A causa de la imposibilidad de exponer el mural en este emplazamiento, ya que mide 7 metros de altura, se valoró la posibilidad de colocar la pieza en el Centre Octubre. Únicamente era necesario fabricar un soporte para el mural con valor de unos 1.500 euros. La propuesta no prosperó. Sin embargo, el mural elaborado por Parra aparece en el catálogo de la muestra.

La Universitat Politècnica de València se interesó por el proyecto y pidió al artista que creara una versión reducida del mural para poder exponerlo en la Facultad de Informática, donde cuelga en la actualidad.

Lo que propone Javier Parra para el mural original es una cesión temporal gratuita. La única condición que pone es que la obra esté de cara al público. Para el artista de Paterna, el tiempo apremia porque su objetivo es sacar el mural de su taller en Ciutat Fallera, ya que estuvo a punto de dañarse gravemente durante la DANA del pasado mes de mayo, que se convirtió en la mayor tromba de agua vivida en València en los últimos dos siglos.

El único mural en la ciudad

El 5 de febrero de 1969, durante su exilio en la RDA, Josep Renau recibió el encargo de desarrollar un mural dedicado al papel de la clase trabajadora en la era de la Revolución Científico-Técnica para ser instalado en el vestíbulo de entrada de las Salas de Exposiciones de un complejo educativo al este de Berlín. Se titulaba El futuro trabajador del comunismo. En abril comenzó a desarrollar el trabajo y los distintos bocetos, donde representó la figura central de un trabajador como dominador de las fuerzas de la naturaleza y la energía.

El mural no fue aceptado por el comisario estatal hasta en dos ocasiones, así que Renau dejó sus bocetos en un cajón. Parra decidió hacer realidad el diseño de Renau a partir de sus bocetos casi 50 años después.

Hasta ahora, el único mural de Josep Renau en València está en el Palau de Santangel del número 27 de la calle Caballeros, donde se sitúa actualmente un restaurante. El mural, que se encuentra en la segunda planta, fue realizado entre los años 20 y 30. Se trata de pinturas realizadas en el techo y en los laterales de una sala. En estos dibujos hay siluetas humanas, animales, un ser mitológico infernal y una mujer desnuda. El edificio fue construido por Ricardo Cerdá Cardona a principios de siglo para el matrimonio formado por Luis Cuñat Sorní y Virginia Ferris.

La Generalitat estuvo a punto de comprar el inmueble para convertirlo en un centro cultural dedicado a Renau. Pero el Palau acabó en manos privadas. El mural se encuentra en su estado delicado. De este modo, la obra de Parra puede ser la última oportunidad de las administraciones valencianas para hacer constar que la impronta de Renau sigue presente en el imaginario colectivo de los valencianos, y más cuando se cumplen 40 años de la muerte del artista.

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