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Un enamorado de los grandes consensos

Grisolía pasó de la investigación a la representación institucional al dejar Estados Unidos - El libro de condolencias se llena de mensajes en su recuerdo

Primeras firmas en el libro de condolencias en memoria de Santiago Grisolía, en la entrada del Palau de Forcadell, sede del Consell de Cultura. | J.M. LÓPEZ

El Consell Valencià de Cultura (CVC) amaneció ayer de luto y con las banderas a media asta. El fallecimiento durante la madrugada del jueves del científico valenciano Santiago Grisolía, a sus 99 años, supuso una conmoción absoluta para la entidad, que lamentó la pérdida del que ha sido su presidente desde febrero de 1996. Más de 26 años de entrega que el CVC quiso agradecer con sus palabras: «Si hoy en día somos una institución querida por los valencianos es por la manera en la que él supo abrirla, darla a conocer y hacerla útil», aseguraron en un comunicado.

Desde primera hora de la mañana, un gran retrato del bioquímico presidió la entrada del Palau de Forcalló, sede del ente estatutario. Junto a él, un libro de condolencias para que aquellos que han admirado su labor por la ciencia y la cultura valencianas pudieran llenar sus hojas en blanco de mensajes, despedidas o anécdotas. Las primeras notas no se hicieron esperar, a golpe de bolígrafo y recuerdos.

«Una figura capital para la ciencia española y universal, también para la cultura valenciana, la persona que más años ha presidido el Consell Valencià de Cultura (CVC), que transformó su actividad en algo más dinámico y menos obsoleto. Un hombre enamorado de la ciencia». Así despidió, en declaraciones a Levante-EMV, el secretario ejecutivo de la entidad, Jesús Huguet, a Santiago Grisolía.

Interior del despacho de Santiago Grisolía en la sede del CVC. | J.M. LÓPEZ

Sentía con el científico «una unión muy grande». Tanta que siempre decía que mientras fuera su presidente, él se mantendría en el cargo. «Era el hombre que más cordura tenía. Capaz de unificar y coordinar las propuestas del Consell Valencià de Cultura como nadie», confesó. Por eso, considera que será «muy difícil poder encontrar a una persona con las cualidades que Santiago Grisolía ha demostrado a lo largo de tantos años al frente».

Desde la entidad rememoran su llegada a finales de 1985. Fue miembro hasta 1989, periodo en el que coincidió con personalidades como Juan Gil-Albert, Luis García Berlanga o Enrique García Asensio, siendo todavía presidente de la Generalitat, Joan Lerma. Volvió años después, con Eduardo Zaplana al mando del Consell, y fue entonces nombrado presidente en febrero de 1996. «Ha sabido dirigir con una inteligente tolerancia hacia las diversas sensibilidades de sus miembros. O, si se quiere, de sus divisiones. Se convirtió en un hombre-puente y aprendió a coserlas», señalaron. Entre ellas, el Dictamen sobre la Lengua de 1997, «capital para crear la Acadèmia Valenciana de la Llengua», sobre el que Huguet destacó que, si no hubiera sido por su presencia, «seguramente no se hubiera podido llevar a buen término».

Una ‘valencianidad’ profunda

De esta manera, su conexión con su tierra era muy grande, a pesar del tiempo que vivió en Estados Unidos. «Era una persona muy preocupada por todo lo que tenía carácter valenciano», aseguró Huguet. En el comunicado, el CVC agradeció que consiguió abrir la institución al mundo científico y a las corrientes culturales internacionales contemporáneas, pero «lo hizo siempre desde una ‘valencianidad’ profunda y huyendo del elitismo». Una realidad que se materializaba en el arraigo de la entidad al barrio del Carmen, donde participaba de la vida de la ciudad y los vecinos, y el ánimo de trasladar la sesiones de los plenos a localidades de todo el territorio.

Su papel en el terreno de la investigación es, además, excepcional. «Era el cordón umbilical entre la ciencia española y valenciana y la universal», indicó Huguet. De hecho, recordó cómo el científico le admitió que uno de los momentos más emocionales de su vida fue cuando «tuvo que dejar el microscopio». «No solamente era un gran investigador, sino que además creó escuela», apuntó. De su pasión por la cultura, Huguet puso en valor su compromiso con el medio ambiente: «Probablemente ha sido el personaje público español que más ha trabajado contra los incendios forestales».

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