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Música

Dieter Gölsdorf, el hombre que les hizo las guitarras a Dylan y a Ronnie Wood

El fundador de la marca Duesenberg, de veraneo en Asturias, da las claves del mejor instrumento: "Buena madera, ligera y que no haga vibraciones"

Dieter Gölsdorf, en su visita a Asturias.

Toda una vida dando vida a las guitarras de las estrellasDieter Gölsdorf (Berlín, 1952) es el artífice de la reconocida marca de instrumentos Duesenberg, que desde la década de los ochenta ha dado forma a guitarras que han pasado por las manos de algunos de los mejores músicos mundiales: léase, Ronnie Wood, de los Rolling Stones; Bob Dylan, o Mike Campbell, de Tom Petty and the Heartbreakers. Gölsdorf, que lleva varios años afincado en España –actualmente reside entre Madrid y Cádiz–, está disfrutando del verano en Asturias y no ha dudado en repasar, con La Nueva España, algunos de los hitos y las claves de su vida musical tras bambalinas.

"Una buena guitarra tiene que tener buena madera, ser ligera, con buenas pastillas y que todas las piezas sean de buenos materiales para que no hagan vibraciones que no se desean", explica el lutier. Por eso las Duesenberg son tan especiales: "Siempre hemos cuidado los detalles y hemos trabajado con materiales de calidad, todo eso le da valor al instrumento", afirma.

Sobre sus inicios, cuenta que "al principio no era un buen guitarrista y le echaba la culpa al instrumento más que a mí mismo". Para ponerle remedio decidió, entonces, desmontar la guitarra que tenía entre sus manos y empezar a desgranar todos las partes que formaban el instrumento. "Rápidamente me hice un experto en guitarras y me daba cuenta de que las alemanas no eran tan buenas como las americanas, y quería mejorarlas", explica. Estudió en el norte de Baviera y allí empezó a relacionarse con lutiers de la zona, aprendiendo sobre cómo se hacían por separado cada una de las partes de la guitarra.

En la década de los ochenta fundó la primera versión de Duesenberg, dedicada a guitarras de heavy metal, pero no fue bien y en los noventa reconceptualizó la empresa. Fue en 1995 cuando le llegó el boom mundial. La cantante japonesa Sheena Ringo –considerada en ese momento la Madonna del país nipón– utilizó una de las primeras creaciones del lutier alemán, la 'Starplay', en su gira por Europa. "Era de color verde menta y cuando en Japón vieron las fotos de la cantante con ella nos llegaron miles de pedidos de guitarras de ese mismo color", recuerda.

Otro apogeo se dio cuando los Rolling Stones sacaron uno de sus modelos en sus conciertos. Fue a través de Chris Jagger, el hermano de Mick, al que Gölsdorf le dijo un día: "¿No le gustaría a Ronnie tocar una de estas?". Era una guitarra con piezas de nácar y cuando Chris Jagger se la enseñó a Ronnie Wood, este se enamoró de ella. "A partir de ahí tuvimos pedidos sin parar, fue complicado manejar esas cantidades, necesitamos la ayuda de otras empresas y fábricas, y desde entonces no paramos de crecer", afirma el empresario. Y desde entonces muchos artistas de renombre han salido a escena con una Duesenberg. Gölsdorf recuerda especialmente a Bob Dylan, porque "fue bastante complicado trabajar con él, era muy exigente y poco comunicativo". Nada que no se sepa en Asturias.

Otro hito para la marca fue cuando en el año 2008 Tom Petty and the Heartbreakers actuaron en la Super Bowl, el evento deportivo más grande del mundo en audiencia, y el guitarrista de la banda, Mike Campbell, lució su Duesenberg azul y blanca.

Dieter Gölsdorf y su equipo visitaban cada año la famosa exposición de productos musicales de Los Ángeles, la NAMM, y ese es un buen escaparate. "Conocimos ahí a Alice Cooper, con él hicimos mucha labor social, como proyectos musicales para chicos de la calle". Así que cuando Cooper formó la banda Hollywood Vampires con el guitarrista Joe Perry y el actor Johnny Depp, este último le pidió que le fabricaran una Duesenberg personalizada para utilizar en las giras.

Si se trata de cuentas pendientes, Gölsdorf afirma que le hubiese encantado que David Gilmour, vocalista y guitarrista de Pink Floyd, tocase una de sus creaciones. También el fallecido BB King, pero eso cuenta que fue "imposible": "Siempre tocaba con la misma guitarra, no podías ofrecerle otra que no fuera la suya". También fuera del género del rock menciona a la artista de blues y jazz Cassandra Wilson.

Y a nivel nacional, el alemán lo tiene claro: "El mejor guitarrista español es Carlos Raya". Es el guitarrista de Fito & Fitipaldis, con el que Gölsdorf ha colaborado en la última década en un proyecto llamado Los Dooros, en el que hacían versiones del grupo The Doors capitaneado por Jim Morrison, otro artista al que el lutier admira. Sobre su estrecha relación con España, Gölsdorf explica que "todo empezó en Formentera": "Me enamoré de esa isla la primera vez que estuve, y entre 1988 y 1990 monté una escuela para construir guitarras eléctricas". Allí conoció en 2005 a una francesa con la que se mudó a Madrid y, aunque esa relación se acabó, ya se quedó residiendo en la capital española.

"España es el mejor país del mundo, me gusta mucho más que Alemania", afirma tajante. De hecho, a su tierra natal solamente ha ido dos veces en los últimos años. Ahora vive entre su piso de Madrid y una casa que ha comprado en Cádiz, en la que ya ha montado su taller y donde está buscando artistas para montar un nuevo grupo de versiones. Aunque su especialidad sean las guitarras eléctricas, también alaba las virtudes de la guitarra española: "Tiene mucha personalidad, dentro del flamenco admiro mucho a Raimundo Amador". A través de él, el alemán conoció a El Gran Wyoming, que también le ha encargado una guitarra.

De sus vacaciones este año por Asturias destaca, sobre todo, la gastronomía: "El mejor bogavante que he probado es el de Puerto de Vega". Sin embargo, la música asturiana todavía no le acaba de convencer: "No me acostumbro al sonido de la gaita". Su género predilecto es el rock, por eso lamenta los derroteros que está tomando la música actual en los últimos años. "La música antes era más importante, ahora todo está inundado por el reguetón; todavía hay algunos jóvenes que se interesan por el rock, pero mucho menos". Para los lectores deja otra reflexión: que actualmente "se trata peor a los cantantes": "Es más difícil hacer dinero con la música que antes".

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